sábado, 9 de marzo de 2013

Cascada de Perramo - Benasque

Vía: Cascada de Perramó
Zona: Pirineos - Benasque
Longitud: 120 m
Orientación: Noroeste
Grado: 3+
Material: 8 cintas express, 8 tornillos de hielo
Aproximación: 4 horas desde el parking de Estós
Fecha:  09.03.2013



La cascada de Perramó es una cascada no muy difícil y bastante corta, pero su mayor interés radica en el entorno en que está ubicada. Sólo por la aproximación ya vale la pena ir. Ésta se realiza por el valle de Estós y más tarde por el de Batisielles, otorgándonos unas vistas espléndidas de las Agujas de Perramó.



Vengo con Juan Lazo y con Xavi Rodríguez, acompañados de Elisa Corrochano, quien no tiene previsto escalar, pero como tanto Juan como yo vamos a subir con esquís, ella no duda en sumarse para disfrutar luego de la bajada. Xavi sube con raquetas. Tomo una decisión arriesgada, la de subir con las botas de alta montaña y los esquís, pensando que la bajada la haré como pueda y sin muchos contratiempos.


Enseguida empieza la nieve y foqueamos con regularidad. Al cabo de 1 hora y poco nos desviamos a la izquierda en el cartel indicador hacia Batisielles. Pronto la subida se endereza, siguiendo un sendero en zig-zag por el bosque cerrado.









El paisaje es increíble y ya divisamos las agujas de Perramó.






Llegamos al Ibonet de Batisielles, a cuya orilla está el refugio-cabaña homónimo. Mi idea de subir con las botas de montaña y esquiando ha provocado dos llagas en sendos pies. Ya divisamos la cascada, en medio de un paisaje incomparable. 


En apenas unos minutos accedemos al cono final, y de ahí, en un penoso ascenso, al pie de la cascada, al cabo de más de 4 horas de aproximación.


Del primer largo me encargo yo. Los primeros metros deben ser a 75º y luego a 70º. Ese día el hielo no es bueno en la parte baja  y los tornillos no son atómicos. Para colmo, se ha hecho tarde y el sol pega arriba, regalándonos alguna que otra purga de las palas superiores. Ya más arriba se vuelve fácil a 60º. Al cabo de unos 55 m, monto la R en un bloque en la pared de la derecha, con un tornillo de regalo. 







Del segundo largo se encarga Juan. Sale a la izquierda, con algunos metros a 70º. Luego tira recto por un estrecho canalón, con pasos variados y  bonitos, y sin más complicación hasta llegar a la cima  de la cascada. Se monta la R en un árbol.






El descenso de la cascada lo realizamos en dos rápeles (60 m + 50 m) hasta la base de la cascada.




Mi aventura no acaba aquí. Mientras mis compañeros disfrutan de una bonita bajada con esquís y con raquetas, yo intento sobrevivir con mis botas y esquís. Pero las llagas y el hecho de ser un principiante en esto del esquí de montaña, sumado a mi peculiar equipamiento en los pies, me hacen desistir del buen éxito de mi empresa. No aguanto de pie ni 10 metros, y acabo bajando con los esquís a la espalda.



En resumen, a pesar de mi penosa bajada, un gran día de esquí-alpinismo con tres grandes amigos.



Un abrazo a tod@s,

    Jose