miércoles, 30 de marzo de 2016

Aneto en esquí de montaña

Zona: Pirineos - Maladetas
Orientación: Norte
Fecha actividad: 28.03.2016
A la propuesta de Juan Sin Miedo de subir el Aneto con esquís el lunes de Pascua la respuesta afirmativa es inmediata. No sé por qué pregunta !...Aunque ambos ya hemos subido al Monarca varias veces, nos falta hacerlo en skimo. Las condiciones nivológicas parecen buenas, y aunque la meteo pinta algo rara, parece que aguantará. Salimos de Sant Cugat, y después de cenar cerca de Castejón de Sos, a las 00:00 ya estamos durmiendo en el parking cercano al Hospital de Benasque.

Suena el despertador a las 5:45. Estoy motivado. Pienso que a las cuatro de la tarde podemos estar de vuelta, y así llego a tiempo para la mona de mi sobrina...De momento mi frontal no se enciende, por falta de pilas, y tardo un mundo en encontrar mis calcetines y armar la mochila. Juan está que trina ... pobrecillo, y la que le espera. Decidimos no subir arnés ni cuerda; si podemos superar el paso de Mahoma, bien, si no, pues otro día. Al fin, pasadas las 7, salimos. Apenas 10 minutos de porteo y ya nos calzamos los esquís. 


Al cabo de una hora por nieve helada comenzamos la subida al refugio de la Renclusa. Tres vascos nos siguen detrás, y adelantamos a otra pareja de vascos, con quienes coincidiremos más adelante.  La traza está superhelada y los cinco ya se han puesto las cuchillas. Juan no tarda en hacer lo mismo. Reviso mi mochila...y de cuchillas nada de nada...Se habrán quedado en el coche...o en casa. Pues nada, a practicar cantos. No tardo en caerme varias veces. Mi única esperanza es que conforme avance el día la nieve pierda dureza. 




Por fin llegamos al refugio. A Juan se le despegan las pieles de silicona. Las pone a secar unos minutos, mientras comemos y bebemos algo. Dentro del refugio me encuentro con Laura, quien ha pasado unos días con gente del CEC, y ya bajan. Debe hacer más de cinco o seis años que no nos encontrábamos !... Pregunto las condiciones del paso de Mahoma: "Mixto pero fácil. Y si no lo veis claro, pues os quedáis antes, que también es cima". Más o menos, estoy de acuerdo, pero no es lo mismo!. 

Ahora empieza la subida de verdad. No se ve mucha gente subiendo; se nota que es laboral en muchas comunidades...La ascensión se hace más empinada y  helada, y hasta los que van con las cuchillas tienen problemas. Sufro lo indecible para no caerme más veces y este esfuerzo lo voy pagando, pues me voy quedando algo rezagado con respecto a la tropilla que sube. Menos mal que el paisaje es incomparable. La Tuca de Paderna, la Maladeta, Posets a lo lejos...está todo blanco e increíblemente bonito. 



Observo que se acerca por detrás un bólido con esquís que me atrapa enseguida. Tampoco lleva cuchillas, pero se le ve más apañao. Al fin llego al portillón Superior, bastante tocado, y con un dolor creciente en los maleolos, después de una delicada travesía donde no está permitido caerse. Juan lleva unos 10-15 minutos esperándome.



Volvemos a comer algo, nos sacamos los esquís y bajamos al glaciar del Aneto. Conforme avanzamos, parece que no se llega nunca. Juan vuelve a cogerme poco a poco terreno,  y a los vascos ya casi ni los veo. Tengo claro que hoy no hago cima ni de fallo. También tengo claro que el equipo que uno lleva no hace milagros, y los milagros solo pasan en las pelis de 13tv. 



Poco a poco me acerco al collado de Coronas. Unas nubes semiocultan la cima y no parece muy apetecible subir. Veo a Juan hacer una breve parada: a ver si hay suerte, renuncia y disfrutamos de una vez del descenso !... Pero nada, como si no lo conociera; éste es capaz de subir aunque hubiera tropas del ISIS disparando desde trincheras. 

Llego al principio de la subida final. De momento no parece muy complicado: traza hecha, buena nieve y la meteo aguanta. Pero voy parando cada poco, resoplando. Veo a Juan descansando, ya sin esquís, en el colladito cercano a la Punta Oliveras. Supongo que desde allá se subirá ya con crampones. Mi objetivo  inmediato es llegar hasta donde está él y esperarlo hasta que vuelva de la cima.
Una voz a lo lejos: "Joseee !...vas a subir ??"..." No lo creo!, ve tirando!"... 
Después de un bueeeeen rato, llego hasta su mochila y esquís... Descanso 5 minutos. Nuevo objetivo inmediato, llegar al inicio del paso de Mahoma, y si mi compañero se cruza bajando, me doy la vuelta. Aquí ya la altura se nota un poco y cada paso cuesta. 



Cuando llego al inicio del paso, veo a Juan esperando al otro lado a que los vascos pasen encordados. Qué narices !...Aunque estoy tocadísimo, sólo de pensar que Juan va a cantar mi retirada a falta de  50 m en el grupo de guasap a todos los colegas, aprieto el lomo y acelero el paso; menudo cachondeo se puede armar.  No quiero imaginar comentarios del tipo: "Quiere ir al Tien Shan y no es capaz de subir ni al Aneto...!"...Ni hablar !...Pasito a pasito y concentración, y llego a la cima.  Foto con mi compañero y a por los esquís. Coincidimos en cima con la pareja que vimos al principio. Su cámara se ha quedado sin pilas y gustosos les hacemos algunas fotos que luego enviaremos.




Ahora se supone que empieza lo mejor, pero estamos un poco cagaetes, pues aparte de que el inicio es inclinado, estamos bastante cansados.  La pareja va a bajar con crampones hasta el glaciar y luego se pondrán los esquís. Nosotros probaremos a hacer la bajada casi integral. 


 Nada más empezar, al primer giro, las dudas se disipan. La nieve está espectacular. Lástima que siga nuboso y no se perciba con nitidez el relieve del manto de nieve. Bajamos con rapidez y pronto estamos en el glaciar. Ahora la pendiente es más suave y podemos arriesgar más en los giros. Qué gozada es marcar traza en nieve virgen !...



Seguimos bajando por una canal hasta el comienzo de un espectacular tubo. Nos lo miramos con calma. Es inclinado pero la nieve es casi perfecta, y Juan lo desciende encadenando giros. 



Algo más abajo descansamos un momento; Juan tiene  las piernas muy cansadas, y aunque yo me he recuperado de la subida, agradezco el descanso. Lo que queda ya es más suave, y descendemos con tranquilidad por el Riu de Barrancs, atravesando vaguadas y bosques, con la nieve ya primavera, pero disfrutando cada segundo. Una vez en el Pla de Aigualluts, queda una gran y sufrida remada hasta el coche, pero el objetivo está conseguido, y nos volvemos a casa con un gran sabor de boca.
Un abrazo a tod@s,
  Jose