Vía: Cresta del Alba (Cresta de los Quince Gendarmes)
Zona: Pico de Alba (3.118 m), Benasque (Pirineos)
Longitud: Unos 1.000 m de cresta, con unos 450 m de desnivel
Dificultad: D (IV+)
Exposición: S3
Primera ascensión: Jean Arlaud, A. Barrué y J. Escudier, 30.07.1930
Tipo de roca: Granito
Equipamiento: Casi sin equipar: algún espit y pitón puntual; hay que proteger con friends y fisureros. Un único rápel obligado, de 15 m
Material recomendado: Cuerda simple de 30 m, friends hasta el n.º 1, aliens, algún tibloc y cintas; piolet y crampones según condiciones
Aproximación: 3 h desde Baños de Benasque (1.720 m), por el valle del Alba y los ibones, hasta la brecha inferior del Alba
Descenso: A pie, por el camino normal del valle del Alba; unas 3 h
Fecha actividad: 26.07.2014
Cordada: Elisa Corrochano y Jose Bermudo
El entorno
El Pico de Alba (3.118 m) se alza en el Parque Natural Posets-Maladeta, entre el valle de Alba y el de Cregüeña, sobre Baños de Benasque.
Su cresta es una dorsal de granito afilada, forjada por los glaciares, con una larga sucesión de gendarmes, los quince del nombre clásico.
El valle del Alba, más corto que el de Cregüeña, sube desde Baños por prados y pinares hasta los ibones, entre pedreras y neveros.
Es un entorno solitario y salvaje, lejos de los caminos más concurridos de la Maladeta.
Desde la cresta se ven las cumbres y los valles de Benasque, y en la brecha de entrada se está ya a unos 2.640 m.
La vía
La cresta del Alba es una gran clásica del Pirineo: una arista aérea, mantenida y afilada, con apenas tramos de paseo y final en un tresmil. La roca es aceptable y la dificultad máxima, de IV+, se concentra en dos puntos: unos pocos metros al principio y un largo bellísimo ya casi al final. Ambos están suficientemente protegidos y son protegibles con friends. Se progresa al ensamble, con destrepes que impresionan, y muchos gendarmes no se escalan directamente sino que se bordean.
Entrada (brecha inferior del Alba): se localiza fácilmente por una amplia chimenea. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y conviene encordarse enseguida; hay que hacer algunos largos.
Primer paso (IV+): bavaresa protegida por un espit.
Tramo intermedio: pasos puntuales comprometidos, luego terreno más rápido y ensamble continuado, gendarmes, algún destrepe impresionante y un tramo de filo muy afilado.
Único rápel (15 m): hasta una reunión que precede al otro tramo clave.
Largo clave (III+/IV+, unos 40 m): fácil pero espléndido. Trepada de III+ al principio, travesía aérea a la izquierda hasta un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado, y otra vez a la izquierda hasta una placa fina de III+ con un pitón. Con una cuerda de 30 m hay que montar un tibloc y salir al ensamble.
Último tramo delicado (III+): se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda; roca a vigilar.
Filo final: destrepe delicado y pasos de III hasta la cima. Se camina desencordado los últimos metros.
Ojo: con una cuerda corta los largos se ensamblan y la roca exige atención, sobre todo en el último tramo. No hay escapatorias cómodas en el filo, así que conviene salir temprano y con previsión estable. Nosotros tardamos 6 h 30 min de escalada, con la cima a las 15:30 h.
Primera ascensión
La cresta fue recorrida por primera vez el 30 de julio de 1930 por Jean Arlaud, con A. Barrué y J. Escudier. Fue el propio Arlaud quien le dio el nombre de cresta de los Quince Gendarmes.
Aproximación
Desde el parking del balneario de Baños de Benasque (1.720 m) se sigue el camino de la vía normal por el valle del Alba y los ibones, con marcas del camino. El inicio es duro, y a las dos horas se llega a los ibones de Alba, donde ya se ve el perfil de la cresta con el Pico del Alba a la izquierda. A las tres horas se alcanza la brecha inferior del Alba (2.640 m). A finales de julio ya no queda nieve en el camino, aunque sí algún nevero al pie de la brecha.
Descenso
Desde la cima se baja a pie por el camino normal del valle del Alba hasta los ibones y Baños de Benasque, en unas 3 h.
El Pico de Alba (3.118 m) se alza en el Parque Natural Posets-Maladeta, entre el valle de Alba y el de Cregüeña, sobre Baños de Benasque.
Su cresta es una dorsal de granito afilada, forjada por los glaciares, con una larga sucesión de gendarmes, los quince del nombre clásico.
El valle del Alba, más corto que el de Cregüeña, sube desde Baños por prados y pinares hasta los ibones, entre pedreras y neveros.
Es un entorno solitario y salvaje, lejos de los caminos más concurridos de la Maladeta.
Desde la cresta se ven las cumbres y los valles de Benasque, y en la brecha de entrada se está ya a unos 2.640 m.
La vía
La cresta del Alba es una gran clásica del Pirineo: una arista aérea, mantenida y afilada, con apenas tramos de paseo y final en un tresmil. La roca es aceptable y la dificultad máxima, de IV+, se concentra en dos puntos: unos pocos metros al principio y un largo bellísimo ya casi al final. Ambos están suficientemente protegidos y son protegibles con friends. Se progresa al ensamble, con destrepes que impresionan, y muchos gendarmes no se escalan directamente sino que se bordean.
Entrada (brecha inferior del Alba): se localiza fácilmente por una amplia chimenea. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y conviene encordarse enseguida; hay que hacer algunos largos.
Primer paso (IV+): bavaresa protegida por un espit.
Tramo intermedio: pasos puntuales comprometidos, luego terreno más rápido y ensamble continuado, gendarmes, algún destrepe impresionante y un tramo de filo muy afilado.
Único rápel (15 m): hasta una reunión que precede al otro tramo clave.
Largo clave (III+/IV+, unos 40 m): fácil pero espléndido. Trepada de III+ al principio, travesía aérea a la izquierda hasta un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado, y otra vez a la izquierda hasta una placa fina de III+ con un pitón. Con una cuerda de 30 m hay que montar un tibloc y salir al ensamble.
Último tramo delicado (III+): se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda; roca a vigilar.
Filo final: destrepe delicado y pasos de III hasta la cima. Se camina desencordado los últimos metros.
Ojo: con una cuerda corta los largos se ensamblan y la roca exige atención, sobre todo en el último tramo. No hay escapatorias cómodas en el filo, así que conviene salir temprano y con previsión estable. Nosotros tardamos 6 h 30 min de escalada, con la cima a las 15:30 h.
Primera ascensión
La cresta fue recorrida por primera vez el 30 de julio de 1930 por Jean Arlaud, con A. Barrué y J. Escudier. Fue el propio Arlaud quien le dio el nombre de cresta de los Quince Gendarmes.
Aproximación
Desde el parking del balneario de Baños de Benasque (1.720 m) se sigue el camino de la vía normal por el valle del Alba y los ibones, con marcas del camino. El inicio es duro, y a las dos horas se llega a los ibones de Alba, donde ya se ve el perfil de la cresta con el Pico del Alba a la izquierda. A las tres horas se alcanza la brecha inferior del Alba (2.640 m). A finales de julio ya no queda nieve en el camino, aunque sí algún nevero al pie de la brecha.
Descenso
Desde la cima se baja a pie por el camino normal del valle del Alba hasta los ibones y Baños de Benasque, en unas 3 h.
Crónica de la escalada
Dedicado a Alba Borràs, una pulsatilla alpina
La cresta del Alba es una clásica del Pirineo, y también se la conoce por cresta de los Quince Gendarmes, denominación esta acuñada por el gran Jean Arlaud, quien fue el primer ascensionista. Después de haberla escalado puedo decir que es de las mejores de cuantas he visitado en el Pirineo, con suficientes ingredientes atractivos: aproximación agradable, entorno solitario y salvaje, roca aceptable, mantenida y afilada, apenas hay tramos de paseo, final en un tresmil y nombre precioso. Los tramos difíciles están concentrados en dos puntos: uno al principio, con unos pocos metros de IV+, y otro largo precioso ya casi al final, de unos 40 m, de IV+ también, ambos suficientemente protegidos y protegibles.
Mi compañera de cordada es Elisa, una asidua a montarse en las crestas conmigo. Después de cenar en Castejón de Sos, aparcamos y dormimos en el parking del balneario. Nuestra intención es aproximar por el valle del Alba, opción más corta que la del valle de Cregüeña. El despertador suena pronto, a las 5:00 h, y ya a las 5:30 h salimos con los frontales siguiendo el camino de la vía normal por los ibones, hasta la brecha inferior del Alba. Ya hará 5 horas que los primeros "runners" han salido en la ultracarrera de 100 km y no me cambio por ninguno de ellos.
El inicio de la aproximación es duro y solo hay que seguir las marcas del camino. Pronto llegamos a terreno más cómodo mientras las primeras luces iluminan el paisaje.
Al cabo de casi dos horas llegamos a los ibones de Alba y ya divisamos el perfil de la cresta, con el Pico del Alba a la izquierda.
Poco a poco dejamos los ibones atrás. Ni rastro de nieve a estas alturas de temporada.
Al cabo de tres horas llegamos a la brecha, fácilmente localizable por una amplia chimenea a la entrada.
Nos encordamos nada más empezar. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y hacemos algunos largos.
Llegamos enseguida al primero de los tramos difíciles. Una bavaresa de IV+ protegida por un espit.
El terreno todavía guarda alguna sorpresa y nos encontramos con pasos puntuales comprometidos.
Después de tres horas llegamos a terreno más rápido y progresamos ya al ensamble de forma continuada. Algunos destrepes impresionan, pero Elisa los resuelve sin ningún tipo de problema.
Vamos acumulando gendarmes, que no siempre se escalan directamente, sino que se bordean.
Un tramo muy afilado y Elisa me invita a la pose de rigor para la foto. Estamos cogiendo velocidad y disfruto caminando por esta increíble dorsal forjada por glaciares pretéritos.
Llegamos al único rápel obligado de la cresta. Son 15 metros hasta una reunión que precede al otro tramo clave.
El largo es fácil pero espléndido. Una trepada de III+ al principio, luego una travesía aérea a la izquierda que nos conduce a un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado. Después otra vez a la izquierda para llegar a una placa fina de III+ con un pitón. Como llevamos cuerda de 30 m, pongo un tibloc y salimos al ensamble.
Ya hemos pasado lo más complicado y seguimos al ensamble disfrutando del paisaje. Llevamos unas 5 horas y parece que haremos un buen tiempo.
El último tramo delicado. Se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda, y se escala un tramo de III+ con roca a vigilar.
Ya solo queda seguir el filo, con algún destrepe delicado y pasos puntuales de III.
Después de desencordarnos y caminar en los últimos metros, hacemos cima a las 15:30 h, después de 6 horas y media de escalada. Estamos solos y podemos disfrutar tranquilamente de una perspectiva diferente de la cresta.
Solo nos queda descender por el camino normal del valle del Alba.
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose

