martes, 29 de julio de 2014

Cresta del Alba (D, IV+) al Pico de Alba (3.118 m) – Benasque

Vía: Cresta del Alba (Cresta de los Quince Gendarmes)
Zona: Pico de Alba (3.118 m), Benasque (Pirineos)
Longitud: Unos 1.000 m de cresta, con unos 450 m de desnivel
Dificultad: D (IV+)
Exposición: S3
Primera ascensión: Jean Arlaud, A. Barrué y J. Escudier, 30.07.1930
Tipo de roca: Granito
Equipamiento: Casi sin equipar: algún espit y pitón puntual; hay que proteger con friends y fisureros. Un único rápel obligado, de 15 m
Material recomendado: Cuerda simple de 30 m, friends hasta el n.º 1, aliens, algún tibloc y cintas; piolet y crampones según condiciones
Aproximación: 3 h desde Baños de Benasque (1.720 m), por el valle del Alba y los ibones, hasta la brecha inferior del Alba
Descenso: A pie, por el camino normal del valle del Alba; unas 3 h
Fecha actividad: 26.07.2014
Cordada: Elisa Corrochano y Jose Bermudo

Croquis de la Cresta del Alba con el trazado de la cresta, los gendarmes y los pasos más difíciles
Croquis de la ruta

El entorno
El Pico de Alba (3.118 m) se alza en el Parque Natural Posets-Maladeta, entre el valle de Alba y el de Cregüeña, sobre Baños de Benasque.
Su cresta es una dorsal de granito afilada, forjada por los glaciares, con una larga sucesión de gendarmes, los quince del nombre clásico.
El valle del Alba, más corto que el de Cregüeña, sube desde Baños por prados y pinares hasta los ibones, entre pedreras y neveros.
Es un entorno solitario y salvaje, lejos de los caminos más concurridos de la Maladeta.
Desde la cresta se ven las cumbres y los valles de Benasque, y en la brecha de entrada se está ya a unos 2.640 m.

La vía
La cresta del Alba es una gran clásica del Pirineo: una arista aérea, mantenida y afilada, con apenas tramos de paseo y final en un tresmil. La roca es aceptable y la dificultad máxima, de IV+, se concentra en dos puntos: unos pocos metros al principio y un largo bellísimo ya casi al final. Ambos están suficientemente protegidos y son protegibles con friends. Se progresa al ensamble, con destrepes que impresionan, y muchos gendarmes no se escalan directamente sino que se bordean.
Entrada (brecha inferior del Alba): se localiza fácilmente por una amplia chimenea. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y conviene encordarse enseguida; hay que hacer algunos largos.
Primer paso (IV+): bavaresa protegida por un espit.
Tramo intermedio: pasos puntuales comprometidos, luego terreno más rápido y ensamble continuado, gendarmes, algún destrepe impresionante y un tramo de filo muy afilado.
Único rápel (15 m): hasta una reunión que precede al otro tramo clave.
Largo clave (III+/IV+, unos 40 m): fácil pero espléndido. Trepada de III+ al principio, travesía aérea a la izquierda hasta un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado, y otra vez a la izquierda hasta una placa fina de III+ con un pitón. Con una cuerda de 30 m hay que montar un tibloc y salir al ensamble.
Último tramo delicado (III+): se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda; roca a vigilar.
Filo final: destrepe delicado y pasos de III hasta la cima. Se camina desencordado los últimos metros.

Ojo: con una cuerda corta los largos se ensamblan y la roca exige atención, sobre todo en el último tramo. No hay escapatorias cómodas en el filo, así que conviene salir temprano y con previsión estable. Nosotros tardamos 6 h 30 min de escalada, con la cima a las 15:30 h.

Primera ascensión
La cresta fue recorrida por primera vez el 30 de julio de 1930 por Jean Arlaud, con A. Barrué y J. Escudier. Fue el propio Arlaud quien le dio el nombre de cresta de los Quince Gendarmes.

Aproximación
Desde el parking del balneario de Baños de Benasque (1.720 m) se sigue el camino de la vía normal por el valle del Alba y los ibones, con marcas del camino. El inicio es duro, y a las dos horas se llega a los ibones de Alba, donde ya se ve el perfil de la cresta con el Pico del Alba a la izquierda. A las tres horas se alcanza la brecha inferior del Alba (2.640 m). A finales de julio ya no queda nieve en el camino, aunque sí algún nevero al pie de la brecha.

Descenso
Desde la cima se baja a pie por el camino normal del valle del Alba hasta los ibones y Baños de Benasque, en unas 3 h.

Crónica de la escalada

Dedicado a Alba Borràs, una pulsatilla alpina

La cresta del Alba es una clásica del Pirineo, y también se la conoce por cresta de los Quince Gendarmes, denominación esta acuñada por el gran Jean Arlaud, quien fue el primer ascensionista. Después de haberla escalado puedo decir que es de las mejores de cuantas he visitado en el Pirineo, con suficientes ingredientes atractivos: aproximación agradable, entorno solitario y salvaje, roca aceptable, mantenida y afilada, apenas hay tramos de paseo, final en un tresmil y nombre precioso. Los tramos difíciles están concentrados en dos puntos: uno al principio, con unos pocos metros de IV+, y otro largo precioso ya casi al final, de unos 40 m, de IV+ también, ambos suficientemente protegidos y protegibles.

Mi compañera de cordada es Elisa, una asidua a montarse en las crestas conmigo. Después de cenar en Castejón de Sos, aparcamos y dormimos en el parking del balneario. Nuestra intención es aproximar por el valle del Alba, opción más corta que la del valle de Cregüeña. El despertador suena pronto, a las 5:00 h, y ya a las 5:30 h salimos con los frontales siguiendo el camino de la vía normal por los ibones, hasta la brecha inferior del Alba. Ya hará 5 horas que los primeros "runners" han salido en la ultracarrera de 100 km y no me cambio por ninguno de ellos.

El inicio de la aproximación es duro y solo hay que seguir las marcas del camino. Pronto llegamos a terreno más cómodo mientras las primeras luces iluminan el paisaje.


Al cabo de casi dos horas llegamos a los ibones de Alba y ya divisamos el perfil de la cresta, con el Pico del Alba a la izquierda.


Poco a poco dejamos los ibones atrás. Ni rastro de nieve a estas alturas de temporada.


Al cabo de tres horas llegamos a la brecha, fácilmente localizable por una amplia chimenea a la entrada.


Nos encordamos nada más empezar. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y hacemos algunos largos.



Llegamos enseguida al primero de los tramos difíciles. Una bavaresa de IV+ protegida por un espit.



El terreno todavía guarda alguna sorpresa y nos encontramos con pasos puntuales comprometidos.



Después de tres horas llegamos a terreno más rápido y progresamos ya al ensamble de forma continuada. Algunos destrepes impresionan, pero Elisa los resuelve sin ningún tipo de problema.



Vamos acumulando gendarmes, que no siempre se escalan directamente, sino que se bordean.




Un tramo muy afilado y Elisa me invita a la pose de rigor para la foto. Estamos cogiendo velocidad y disfruto caminando por esta increíble dorsal forjada por glaciares pretéritos.




Llegamos al único rápel obligado de la cresta. Son 15 metros hasta una reunión que precede al otro tramo clave.



El largo es fácil pero espléndido. Una trepada de III+ al principio, luego una travesía aérea a la izquierda que nos conduce a un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado. Después otra vez a la izquierda para llegar a una placa fina de III+ con un pitón. Como llevamos cuerda de 30 m, pongo un tibloc y salimos al ensamble.





Ya hemos pasado lo más complicado y seguimos al ensamble disfrutando del paisaje. Llevamos unas 5 horas y parece que haremos un buen tiempo.



El último tramo delicado. Se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda, y se escala un tramo de III+ con roca a vigilar.



Ya solo queda seguir el filo, con algún destrepe delicado y pasos puntuales de III.



Después de desencordarnos y caminar en los últimos metros, hacemos cima a las 15:30 h, después de 6 horas y media de escalada. Estamos solos y podemos disfrutar tranquilamente de una perspectiva diferente de la cresta.


Brecha y filo de gendarmes de la cresta, con neveros
Imagen de la brecha donde se ubica el rápel

Solo nos queda descender por el camino normal del valle del Alba.


Pedrera con un nevero y bloques durante el descenso
Un vivac de un gigante escondido?...

Cresta de gendarmes vista desde abajo, con nubes en el cielo
Última mirada a la cresta

Un abrazo a tod@s,
Jose

lunes, 21 de julio de 2014

Pilar Sur (1.640 m, 6a+) a la Dent d’Orlu (2.200 m) – Ariège

Vía: Pilar Sur (Pilier Sud)
Zona: Dent d'Orlu (2.200 m), Orlu, Ariège (Pirineos)
Longitud: 1.640 m (1.270 m de escalada y 370 m de jardines), unos 34 largos
Dificultad: 6a+ (V+ obligado)
Exposición: S2
Orientación: Sur
Primera ascensión: Miembros del PGHM de Savignac-les-Ormeaux, 1996
Tipo de roca: Gneis
Equipamiento: Totalmente equipada con parabolts, bastante cerca en general
Material recomendado: 12 cintas exprés y algún friend mediano para la cresta final; agua en abundancia
Aproximación: 45 min desde el primer paso canadiense, por un sendero marcado con marcas rojas
Descenso: A pie, por la vía normal y el bosque; unas 3 h 30 min o más
Fecha actividad: 19.07.2014
Cordada: Alberto Bermudo y Jose Bermudo


Escalador entre arbustos subiendo por un resalte de gneis, con la cuerda tendida

Croquis de Luichy de la primera mitad del Pilar Sur, con los largos, reuniones, grados y anotaciones sobre aproximación y descenso
Croquis de Luichy (1/2), con anotaciones personales

Croquis de Luichy de la segunda mitad del Pilar Sur, con la cresta de la Taillante, las reuniones, los ensambles y el esquema de la cara sur
Croquis de Luichy (2/2), con anotaciones personales

El entorno
La Dent d'Orlu es una gran mole de gneis que se eleva en el corazón del Ariège, sobre el valle de Orlu.
Su cara sur alcanza unos 1.000 m de desnivel y guarda algunas de las rutas más largas de la península.
Hacia el este queda la arista de la Taillante, un filo afilado que separa la Dent de la Main, un gran gendarme en forma de mano.
Desde la cresta se abren paisajes amplios sobre valles de densos bosques, con terrazas de rododendros y flores entre las placas.

La vía
El Pilar Sur es una de las vías más largas del Pirineo: unos 34 largos de gneis, de IV a 6a+, con un tramo de trepada de unos 200 m en el centro y una larga cresta final. Está totalmente equipada con parabolts, bastante cerca en general, aunque muchas fisuras quedan desaprovechadas. Es una vía de pasos sueltos y discontinua, con jardines intermedios, y los largos duros no suelen ser sostenidos. Los largos de V+ y 6a son de gran belleza. Es una vía de gran compromiso en caso de retirada: el rápel es posible desde la R14, pero no se recomienda.
Primer largo (V+, con pasos de 6a/6a+): el más duro de la vía; cuesta entrarle en frío. Pasos de V+ mantenido y algún 6a/6a+ no muy obligado, sobre gneis excelente.
Siguientes siete largos (V+ y V): tres largos de V+ y cuatro de V, todos perfectamente protegidos, intercalados con un jardín.
Segundo largo de 6a: tras otro jardín, bonito diedro que sigue en placa muy vertical y atlética, y acaba con pasos de fisura bastante obligados. Uno de los mejores largos.
Hasta el largo 12 (V y 6a+): largo fácil de V y una placa finísima de 6a+. Hasta aquí, 12 largos.
Trepada (II/III, unos 200 m): tendencia a la izquierda, hasta un gran pino. Se hace al ensamble.
L14 (V+): a la derecha del pino. Espléndida placa fisurada con canto pequeño.
Tras el largo 14 (V+ y 6a): otro largo de V+ y otro de 6a de placa muy fina de adherencia.
Dos largos de IV: con tanto rozamiento que no conviene empalmarlos.
Cuatro largos al ensamble (IV y V): tres de IV y uno de V.
L25 (V+/6a): da acceso a la Main. Roca perfecta, grado mantenido, por un espolón estético y con ambiente. Es la guinda de la vía.
Cresta (II–IV): dos largos al ensamble hasta el inicio de la Taillante; se baja por la variante de IV, en vez de rapelar desde la Main. Filo con más de 500 m de vacío a cada lado, y una canal delicada que da acceso a la arista somital; aquí conviene llevar friends. Unos 200 m de arista de III y IV conducen a la cima.

Ojo: no hay agua en la vía y el calor aprieta; conviene llevar bastante más de litro y medio por persona. Conviene mirar la previsión y salir temprano. Horario: Luichy anota 7 h 30 min con algunos ensambles; nosotros tardamos 10 h.

Primera ascensión
La vía fue abierta en 1996 por miembros del PGHM (Peloton de Gendarmería de Alta Montaña) de Savignac-les-Ormeaux, según figura en el croquis de Luichy.

Aproximación
Desde Orlu se sigue la pista del valle y se aparca cerca del primer paso canadiense, a unos 10 min en coche del pueblo. El sendero parte algo antes, junto a un hito evidente y un cartel rojo (Ithaque / Pilier Sud). La subida es dura, pero está bien marcada con marcas rojas. A la media hora se llega a una bifurcación, donde se toma el camino de la derecha, y 15 min más tarde se alcanza un rellano. La vía empieza en un diedro con parabolts visibles. En total, unos 45 min.

Descenso
Desde la cima se baja por la vía normal hasta el collado y se gira a la derecha. Antes de encarar la cara Este se toma el sendero de la izquierda hacia la loma, un subebaja cansado. Después se desciende entre ginesta y brezo, junto a un arroyo, hasta un bosque de hayas y un camino que conduce al coche. Luichy anota que también se puede bajar a la pista de Orlu. Nosotros tardamos casi 3 h 30 min, y conviene llevar agua porque la bajada es larga.

Crónica de la escalada

El Pilar Sur debe ser una de las vías más largas del Pirineo. Sus 34 largos de gneis exigen moverse con rapidez, tanto en la escalada como en las maniobras. A pesar de ser inevitablemente discontinua, posee largos de gran belleza, sobre todo los V+ y 6a. Encontré la vía en exceso equipada, pues muchas fisuras estaban desaprovechadas, lo que para mí impide que sea un "viote". Aun así, la magnitud del recorrido, la belleza del paisaje del Ariège y un elevado compromiso en caso de retirada la hacen suficientemente interesante, y hacen también más digestivo el largo e incómodo descenso de más de tres horas.

Mi compañero de viaje es mi hermano Alberto, con quien ya escalé otra vía en la cara sur hará un par de años, la Josephine, bastante más fácil que la que tenemos delante. Como la actividad es larga, salimos el viernes por la tarde hacia Ax-les-Thermes y luego a Orlu, donde dormimos en la gîte, algo cara, unos 20 € por persona. El despertador suena pronto, a las 5:15 h, y vemos con decepción que ha caído una tormenta durante la noche. Aun así, esperamos que seque y empezamos el camino de subida a las 6:30. Este se inicia algo antes del primer "passage canadien", a unos 10 minutos en coche partiendo de Orlu, y hay un hito evidente.


Llevamos dos cuerdas de 50 m en vez de una simple de 40 m, porque queremos tener la posibilidad de bajar si está muy mojado. También un minijuego de friends para la cresta final, doce cintas exprés, y... litro y medio de agua por persona que nos parecerá irrisorio.


La subida es dura, pero está perfectamente marcada con marcas rojas. Al cabo de media hora llegamos a una bifurcación, donde tomamos el camino de la derecha, y después de 15 minutos más llegamos a un rellano. Nuestra vía se inicia en un diedro y los parabolts son visibles. Afortunadamente la roca está seca y a las 7:30 empiezo a escalar.

El primer largo es sin duda el más duro, y cuesta entrarle estando frío. Es V+ mantenido y unos pasos 6a/6a+, pero que no son muy obligados. La roca de gneis es excelente y la vía ya, solo empezar, promete.



A continuación vienen tres largos de V+ y cuatro de V, todos perfectamente protegidos, intercalados por un jardín. La temperatura al principio es suave, pero fuertes rachas de viento me obligan a agarrarme a la pared.





Después de otro jardín, se nos presenta el segundo largo de 6a. Es un bonito diedro, que continúa en placa muy vertical y atlética, para acabar con unos pasos de fisura bastante obligados. Uno de los mejores largos de la vía.




Ahora viene un largo fácil de V y una placa finísima de 6a+, que consigo encadenar. Llevamos ya 12 largos y 5 horas de escalada. El calor aprieta y el agua se va consumiendo, pero el entorno es fantástico. Las terrazas que nos encontramos están repletas de rododendros y otras plantas de flores diversas.



Lo que sigue ahora es una larga trepada de unos 200 m, con tendencia a la izquierda, entre el II y el III, y que hacemos al ensamble, hasta llegar a un gran pino.




Gran pino sobre una repisa de roca, que marca la continuación de la vía
Pino que marca la continuación de la vía

A la derecha del mismo empieza el largo 14, una espléndida placa fisurada de V+ con canto pequeño.




Luego otro largo de V+ y otro de 6a de placa muy fina en adherencia.



Los siguientes dos largos son de IV, pero hay tanto rozamiento que decidimos no empalmar.




Ya casi no me queda agua y los pies me rabian de dolor después de tantos metros con los gatos. Así que decido seguir escalando con las zapatillas, y escalamos los siguientes 4 largos al ensamble, con tres largos de IV y uno de V, saltándome parabolts para que me llegue el material. Queremos acabar cuanto antes, pues tenemos la garganta reseca y empiezo a soñar con vasos de limonada y cubitos flotando.



Gran placa lisa de gneis con las cuerdas tendidas hacia un escalador al fondo, con el valle muy abajo
Acabando el ensamble

Tenemos ahora el largo 25 delante nuestro, el que nos da acceso a la Main, un gran gendarme en forma de mano y que está separado de la Dent por la Taillante, una arista afilada. Me pongo otra vez los pies de gato. El largo no tiene desperdicio: roca perfecta, en grado mantenido de V+/6a, por un estético espolón, con ambiente... Es la guinda perfecta para la vía.




Pero la fiesta no ha acabado. Después de volver a calzarme las zapatillas, que ya no abandono, hacemos al ensamble los dos largos que nos llevan al inicio de la Taillante. Optamos por descender por la variante de IV, en vez de rapelar desde la Main, para ahorrar tiempo.

Placas de gneis y un escalador pequeño llegando a la cima de la Main, con un extraplomo anaranjado a la derecha
Llegando a la cima de la Main



Seguimos al ensamble, caminando por un filo imposible, con más de 500 m a cada lado. La sensación de vacío es importante.


La Taillante: gendarme oscuro sobre la arista, con una persona y la Main al fondo
La Taillante, con la Main al fondo

Ahora remontamos la canal que nos da acceso a la arista somital. Esta parte es quizás la más delicada, y hacemos uso de los friends. Hemos ganado tiempo con los ensambles y parece que llegaremos al coche de día. Unos 200 m más de arista de III y IV nos llevan a la cima de la Dent d'Orlu, a 2.200 m.





Hemos tardado 10 horas y estamos realmente contentos. Los paisajes del Ariège nos envuelven, y sus densos bosques, centenares de metros abajo, nos llaman para volver a casa.


Es preciso bajar rápido e hidratarse cuanto antes. Descendemos por la vía normal hasta el collado y giramos a la derecha. Antes de encarar la cara Este, tomamos el sendero a la izquierda hacia la loma. Lo que parece un cómodo descenso se convierte en un subebaja que nos rompe el ritmo, un auténtico rompepiernas. Necesitamos descansar a menudo. Pienso que si tuviese una bañera llena de agua me la bebería entera.

Perfil del Pilar Sur visto durante el descenso, con la cresta rocosa y el valle
El perfil del Pilar Sur

Al cabo de un rato empezamos a descender, pero pronto la maleza nos envuelve y bajamos entre arbustos de ginesta, brezo y otras plantas. De repente, un milagro. Oímos un arroyo. El agua corre limpia y apagamos nuestra sed rabiosa con tragos salvajes.

Un hombre baja por una ladera de hierba alta durante el descenso
Mi hermano Alberto, en la selva de bajada

Seguimos y al cabo de un rato llegamos a un bosque de hayas, y poco más tarde a un camino de bajada que se nos hace interminable. Después de casi tres horas y media de bajada, llegamos al coche pasadas las 21:30, con más de 15 horas de actividad a cuestas.

Ha sido un largo, pero inolvidable día.

Un abrazo a tod@s,
Jose