jueves, 10 de septiembre de 2026

Cresta Arlaud - Gourgs Blancs -Pta.Lourde Rocheblave

Zona: Pirineos - Luchonnais
Dificultad: PD+
Material: 6 cintas, algunos friends, cuerda de 40 m, piolet y crampones
Fecha actividad: 25.06.2016


El segundo día en Portillon se presenta complicado para el Gran Diedro de Spijoules. Ha llovido por la noche y como nos tememos que estará húmedo salimos algo tarde. Ya en el collado por la aproximación oeste vemos que el tiempo se nos echa encima y acabaríamos muy tarde, con riesgo de tormentas. Decidimos montar dos grupos a objetivos diferentes. Juan y Miki irán al Spijoules, Gourdon y los Belloq, mientras que Carles y yo probaremos el cresterío Jean Arlaud, Gourgs Blancs, Torre Armengaud y Pta. Lourde Rocheblave. 




Después de separarnos y una hora de ascenso adicional, llegamos al Puerto de Oo. Según las indicaciones de Juan hay que coger una vira y luego buscar el terreno más evidente, atendiendo a algunos hitos. Como suele suceder, una vez en la vira, veo varios diedros y ninguna pista. Finalmente opto por el correcto, y al cabo de unos metros de III veo un hito a lo lejos. Seguimos subiendo por terreno que cada vez se hace más fácil, y coronamos el Jean Arlaud.









El destrepe que sigue no es muy difícil; solo un pequeño rápel al final para evitar un destrepe vertical. Una vez en el colladito, la trepada hasta el Gourgs Blancs es pan comido, con algún paso suelto de III, y enseguida estamos en la cima de nuestro segundo tresmil de la jornada. 





Nos quedan tres cimas secundarias para completar la jornada. Al principio sigo por la cresta, pero una serie de hitos parece que conducen por terrazas en la vertiente Sur. Vamos siguiéndolos, pero el terreno es inestable y difícil de proteger; seguramente por la cresta era más fácil y menos peligroso. Después de un rato vadeando repisas, volvemos a la cresta.Ahora el terreno es mucho más seguro, pero las dificultades aumentan.Después de coronar el Veo fun rápel (de abandono o de progresión) , pero con la cuerda de 40 m no parece que lleguemos. Seguimos por la cresta hasta que veo un cordino roñoso, del cual nos descolgamos; debe hacer tiempo que nadie pasa por este tramo. Ahora teremos que montar otro rápel de unos 20 m de una cinta nuestra, para salir del embarque. 






Pero ya estamos fuera de la zona delicada, y solo nos queda una fácil trepada hasta nuestro último tres mil, la Pta. Lourde Rocheblave. Lo que veo ahora es un alivio, una simple bajada caminando hasta el Puerto de Gias. Desde allí una hora y media más hasta el Puerto de Oo, y luego retomar el camino de vuelta hasta el refugio, al que llegamos a las 18:00. Nuestros amigos vuelven del Belloq casi a las 20:00, pues han encontrado el descenso peligroso. El día de relax ha sido más movido de lo esperado.


Un abrazo a tod@s,
     Jose

domingo, 6 de septiembre de 2026

Travesía del Mont Pelvoux (3.946 m) – Macizo de los Écrins

ZonaMacizo de los Écrins, Hautes-Alpes (Francia) 

Desnivel / Longitud+1.300 m desde el refugio Pelvoux (o +2.400 m en total desde Ailefroide) / Travesía de alta montaña

Dificultad / ExposiciónPD+ / III (pasos de II/III en roca, pendiente de nieve/hielo hasta 40-45°, terreno alpino expuesto)

Material utilizadopiolet, crampones, casco y cuerda para glaciar y rápeles.

Cordada:  Jose Bermudo y Alberto Bermudo

Fecha de la actividad: 8 de agosto de 2018


El Mont Pelvoux es un bastión de granito y hielo que domina el valle de Ailefroide. Realizar su travesía clásica (subida por el Couloir Coolidge y descenso por los glaciares de Sialouze y Les Violettes) es adentrarse en la alta montaña alpina más austera y salvaje. Tras la ascensión previa al Refugio du Pelvoux (2.700 m), la jornada comienza de noche, bajo un cielo estrellado y con el crujir característico de los crampones sobre la nieve dura.


A mi hermano le propuse esta actividad, sin mucha dificultad, pero muy larga, y aceptó. Nuestra idea era realizar la clásica travesía del Pelvoux, subiendo por el corredor Coolidge. Es un itinerario de subida conocido, dormir en el refugio de Pelvoux a 2.600 m, subiendo por el corredor Coolidge, para luego ascender a cima, de 3.980 y descender por el glaciar de las Violetas, un descenso laberíntico entre glaciares, espolones, y 4 o 5 rápeles, que pocas cordadas realizan. 




El despertador suena a eso de las 2:30 a.m. La guarda del refugio nos asegura que levantándonos a esta hora temprana no tendremos caídas de rocas por el corredor Coolidge. Ya a las 3:30 h salimos del refugio, en progresión rápida hacia la entrada del célebre Couloir Coolidge, progresando por morrenas y bloques hasta alcanzar la base del glaciar de los Rochers Rouges. Nos siguen una pareja de madrileños, mucho más jóvenes que nosotros, a los que en la tarde anterior en el refugio de Pelvoux hemos animado a realizar esta ruta, a diferencia del resto de cordadas, que subirán por Rochers Rouges, una ruta de roca fácil y protegida de las caídas de roca. 

Primer tramo / Entrada

Aquí paramos a ponernos los crampones y encordarnos.  Salimos antes que los madrileños, quienes tardan una eternidad en prepararse. Justo al emprender el corredor una gran caída de rocas pequeñas y alguna mediana resuenan en la noche. Me da una en la pierna y otra en el piolet que estaba clavado en la nieve. Se suponía que a esta hora no pasaría esto, y ahora entendemos por qué somos los únicos que van por aquí. 



Sección clave

El Couloir Coolidge, una canal de unos 300 metros con pendientes s 35° a 45°. y 50º en la parte final. Después del saludo de la montaña con la caída de piedras, subimos a toda velocidad por el corredor. Ya habiendo salido del mismo, rumbo a la amplia meseta somital (Plateau du Pelvoux), otra caída de piedras , más grande todavía, sacude otra vez el corredor, y los dos madrileños todavía están en él. Al menos 30 min detrás de nosotros estaban. Temo por ellos.



Tramo final y Cima

Travesía del llano glaciar hacia la Pointe Puiseux (3.946 m), punto culminante del pico. Panorama sobre la Barre des Écrins, La Meije y los macizos alpinos circundantes. Ya en la cima vemos por fin a la pareja española saliendo del corredor, sanos y salvos. El resto de las cordadas van llegando a cima.








Descenso (Travesía alpina):

El descenso no lo realizamos por la ruta de subida, sino buscando la travesía hacia el glaciar de Sialouze y cruzando el Rocher de Sialouze, con destrepes en roca descompuesta y posibles rápeles según el estado de las instalaciones. Posteriormente se conecta con el imponente Glacier des Violettes, superando zonas de grietas y seracs hasta encontrar las viras colgadas que devuelven al valle de Ailefroide.  

Uno de los rápeles no lo vimos y tuvimos que destrepar por un tramo descompuesto.

Grieta descomunal



Rapeles



Más rapeles


Ya por fin volviendo a la civilización, hacia Ailefroide.




Un abrazo a tod@s,
Jose.




jueves, 27 de agosto de 2026

Aresta Brucs a la Saca Gran

Zona: Montserrat - Agulles
Longitud: 90 m (repartidos en 3 largos).
Dificultad: IV+/V-  
Orientación: Sur
Equipamiento: Vía semiequipada (chapas/espits/parabolts en pasos clave y reuniones equipadas). Conserva tramos con cierto distanciamiento entre seguros.  
Material recomendado: 6 a 8 cintas expres, bagas/cintas cosidas para encintar merlets y sabinas.
Aproximación: 1 hora
Fecha actividad: 13.03.2019
Cordada: Jose Bermudo y Alberto Bermudo

La región de Agulles es para mi, con el permiso de Sant Benet,  la más bonita y mágica de Montserrat. Un perfil sinuoso de múltiples agujas, menos gente que en otras regiones del macizo, multitud de vías para todas las estaciones del año, muchas de ellas ascensiones históricas, y en general respeto por las vías ya abiertas.  
Dentro de este catálogo infinito de monolitos y agujas, la Saca Gran destaca por su porte y su elegancia. Escalar su cara sur por la emblemática Aresta Brucs no es solo hacer metros sobre roca; es recorrer una línea repleta de historia y disfrutar de una de las escaladas clásicas por excelencia de la zona. 


Historia de la Primera Ascensión: 

La primera ascensión de la Aresta Brucs a la Saca Gran fue realizada el 25 de diciembre de 1957 por los míticos escaladores Josep Manuel Anglada y Francesc Guillamon. Esta apertura supuso uno de los grandes hitos de la época dorada de Montserrat, abriendo una línea sumamente lógica con el estilo limpio y audaz característico de los años 50.

Crónica de la Ascensión:

Hay ascensiones que se recuerdan por la dureza del grado, otras por la calidad de la roca y algunas pocas por la fecha. Esta fue, sin duda, una de estas últimas. El 13 de marzo no era un día cualquiera en el calendario: era nuestro cumpleaños. Al ser hermanos gemelos, Alberto y yo compartimos muchas cosas, entre ellas el placer de la montaña y la escalada.

Nos plantamos al pie de la Saca Gran con la tranquilidad que da escalar entre gente de confianza absoluta.  Mientras íbamos gestionando los seguros, encintando algún merlet providencial y saboreando cada paso en la calidez de la cara sur, la conversación entre largo y largo era sencilla, sin prisa, disfrutando del privilegio de estar allí.

Llegar a la cumbre de la Saca Gran juntos, contemplando el horizonte repleto de agujas y el laberinto de monolitos a nuestros pies, fue el mejor regalo posible. 












Un abrazo a tod@s,
Jose