viernes, 30 de diciembre de 2011

Odisea en el Corredor Central (300 m, D) al Roc del Boc (2.784 m) – Cerdanya francesa

Crónicas pretéritas: Odisea en el Corredor Central al Roc del Boc
Texto original en cordada.org

Vía: Corredor Central
Zona: Pirineos – Cerdanya francesa (valle de l’Orri de Planès, La Malaza)
Cima: Roc del Boc, 2.784 m
Longitud: 300 m
Dificultad: D (hielo de hasta 75º en el paso clave; resto, 65–70º)
Exposición: S3
Orientación: Este
Equipamiento: Primeras reuniones equipadas con parabolts; el resto, a montar
Material usado: 2 cuerdas, friends variados, tascones, pitones, crampones y piolets
Aproximación: Larga, por el valle de l’Orri de Planès (unas 2,5 h a pie desde donde se deja el coche)
Descenso: Largo y complejo, por la cresta hasta el paso del Violoncelo, rápel de 20 m y collado (ver nota)
Fecha actividad: 30.12.2011 (rescate el 31.12.2011)
Cordada: Toni Torredemer y Jose Bermudo

Circo nevado de La Malaza con las paredes del Roc del Boc entre la niebla

El Corredor Central al Roc del Boc es una vía de alpinismo bastante frecuentada de la Cerdanya francesa, situada en el bello rincón de La Malaza. Con unos 300 m de recorrido, alterna resaltes de hielo y tramos empinados de nieve, con algún tramo de mixto no muy difícil. Las primeras reuniones están perfectamente equipadas, lo cual hace más extrañas las decisiones que tomamos ese día previo al fin de año de 2011.

De todas formas, me decido a reproducir el texto íntegro de la aventura que pasamos Toni y yo, extraído de la web de Cordada.

El entorno
El Roc del Boc (2.784 m) se levanta sobre el valle de l’Orri de Planès, en la Cerdanya francesa, y su cara Oeste esconde un corredor clásico de invierno. Es un lugar bello pero serio: el terreno de la cresta y de la bajada es complejo, con multitud de aristas que se confunden, y la cobertura de móvil dentro del corredor es muy escasa.

La vía
El Corredor Central es una vía de unos 300 m que alterna resaltes de hielo con tramos empinados de nieve y algún tramo de mixto. El paso más exigente es un resalte de hielo de unos 75º en el segundo largo; el resto ronda los 65–70º, con una última cascada de unos 65º. Las primeras reuniones están equipadas con parabolts. Tras el corredor queda todavía la cresta hasta la cima.

Ojo: con nieve fresca y ventisca el corredor se vuelve mucho más lento de lo previsto, y la cresta final, afilada y mixta, no conviene afrontarla de noche. Conviene salir temprano y tener claro el descenso antes de empezar.

Aproximación y descenso
La aproximación es larga: tras dejar el coche en el valle de l’Orri de Planès (Planès, Francia), se camina durante unas dos horas y media hasta el pie del corredor. El descenso es igualmente largo y complejo: hay que seguir la cresta hasta el paso del Violoncelo, rapelar unos 20 m y bajar por un collado. En las condiciones de este día no logramos encontrarlo, y la bajada se resolvió con la ayuda del rescate.

Crónica de la actividad:

“Llega fin de año, y Toni y yo decidimos entrenar un poco de cara al stage que tenemos con Josep el día 2 de enero. La decisión está clara: iremos a la Cerdanya francesa, al valle de l’Orri de Planès, a hacer el corredor central al Roc del Boc. Se trata de una vía de unos 330 m, acotada como D, pero que requiere de aproximación larga y descenso también largo y complejo. Esta vía ya la había intentado dos veces antes. La primera con Toni, pero un problema con el coche nos hizo retrasar la aproximación y al final no nos metimos. La segunda con Gerard y mi hermano, pero al llegar a pie de vía hacía tanto calor que parecía que íbamos a hacer barranquismo. Esta vez las condiciones parecen buenas. La meteo promete y hemos leído una piada de un francés que la ha hecho hace un par de días.

Así que el 29 de diciembre por la tarde vamos rumbo a Planès (Francia) para dormir en un refugio-albergue muy chulo que hay. El despertador suena a las 5:00 h, y hacia las 6:30, después de acortar un poco con el coche, ya estamos caminando. A las 9:00 llegamos al pie del corredor, donde no parece que haya mucho hielo. El primer largo está además un poco seco, o sea que sacamos las cuerdas de 40 m y todo el material.

Jose en cabeza, abriendo el largo por el corredor, con las cuerdas tendidas hacia atrás

Toni abre el primer largo sin problemas. A mí me toca el segundo, que en principio es el más complicado, con un paso de 75º en hielo, el resto a unos 70º. Lo consigo sacar pero monto reunión en un parabolt, que luego resulta no ser la R. Así que Toni acaba el largo con un mixto bastante delicado y monta R. Más tiempo perdido. Ahora viene terreno más fácil, pero hemos perdido mucho tiempo y ha empezado a nevar débilmente. Además la nieve se va acumulando poco a poco, y pequeñas purgas van cayendo de la pared (¡Scottish conditions!). Proseguimos al ensamble, un pequeño resalte y montamos R antes de la última cascada de unos 65º. La abro sin problemas, el hielo es bueno y la inclinación moderada. Después más terreno moderado, pero la nieve arriba es inconsistente, y vamos cada vez más lentos. ¡Esto es más largo de lo que pensábamos! Para asegurar equipamos aunque el terreno sea fácil. Son ya las 15:00 y estamos a punto de llegar al final del corredor, pero nos quedaría hacer la cresta y luego el largo y complejo descenso. El último tramo se hace eterno y tardamos más de 2 horas en acabarlo, con un final en mixto delicado y con nieve barnizando la roca. Montamos R con un par de fisus en una pseudocresta previa a la cresta.

Cojo el material y voy rumbo a la cresta que nos llevará a la cima. Está a punto de anochecer y hay que darse prisa. Al menos ha dejado de nevar, pero la ventisca en esta cara nos golpea sin compasión. Cuando empiezo la cresta, no sé si por el cansancio, el miedo a que se haga de noche o la combinación de frío y ventisca, lo que observo con las últimas luces me parece aterrador: una cresta superafilada, totalmente en mixto y que acaba en un espolón más vertical que seguro atacaremos de noche. Le grito a Toni que no lo tengo claro. Toni me convence de que el corredor que está a nuestra derecha debe ser el corredor de la S y que nos llevará abajo, y que podemos bajar por ahí. Las ganas de que tenga razón hacen que acepte su propuesta. Desciendo otra vez hasta la R, y me descuelga al inicio del corredor. Él rapela abandonando los 2 fisus.

Iniciamos el descenso desencordados, nada difícil, de unos 45 a 50º de inclinación, pero ya totalmente de noche. Esto parece que marcha y hoy mismo estaremos en casita… A la hora, Toni, que va delante, ve que el terreno se pone más vertical. Montamos R con 2 pitones, y le desciendo a ver qué hay. Con su superfrontal, observa un precipicio inhumano. ¡Esto no es la vía de la S! Remontamos otra vez el corredor. Llegamos otra vez al mismo lugar pero ya son las 20 h y la ventisca continúa. Discusión: Toni dice que hay que afrontar la cresta, y yo le digo que es una locura y que es mejor buscar un resguardo, llamar al 112 y esperar a que se haga de día para un rescate. Llamo al 112 pero la cobertura es tan escasa que solo puedo pronunciar “tenemos problemas en la montaña” y la llamada se corta; lo intento una segunda vez y vuelve a ocurrir lo mismo: ¡no hay cobertura desde dentro de esta canal!

Toni no se ve capaz de aguantar toda la noche quieto, hace mucho viento y sugiere que hay que moverse hacia la cima, pues es el prerrequisito para bajar, y que quiere empezar él la cresta (claro, ¡él no la ha visto de día!). Le hago caso a regañadientes y le paso el material. Gran decisión.

Como ya se ha hecho de noche, ya no hay prisa, y nos tomamos todo el tiempo del mundo equipando la cresta y montando reuniones a destajo. Mejor estar toda la noche en movimiento que llegar a un sitio y tener que esperar. Otro problema inesperado: mi frontal se está quedando sin pilas (¡mierda!, las cambié ayer, debían estar usadas). Toni ha cogido la iniciativa y está motivado, así que se hace cargo de la cresta. Las horas pasan volando (ahora, mejor así). De repente llegamos al muro que yo vi antes. Parece difícil. Por la izquierda es imposible, hay un precipicio, y por la derecha otro. Le digo a Toni: «Bien, intenta, pero si no lo ves claro, esperamos en esta repisa hasta que se haga de día». De repente mi frontal se apaga. Conseguimos que se encienda, pero solo ilumina unos 4 metros. Toni resuelve el paso y proseguimos. Afortunadamente, si vamos por la izquierda de la cresta (cara este), la ventisca desaparece, pero a la que pasamos al otro lado es insoportable (pues viene del oeste y sube la montaña), y como llevo tridedos, necesito sacármelos para las maniobras, y tengo los dedos casi congelados. Del litro que llevaba de agua, solo me he bebido la mitad y el otro debe estar congelado en la mochila.

Al final, a las 3:30 h de la madrugada llegamos a la cima del Roc del Boc, coronada por una pequeña cruz, a casi 2.800 m. Ahora solo toca seguir la carena hasta el paso del Violoncelo, rapelar 20 m y llegar a un collado por el que bajar. Como yo había estado antes aquí, Toni me pregunta por dónde es. Pero no tengo la más remota idea. De aquello hace ya 10 años, era verano, de día y no había nieve. Con el superfrontal de Toni vemos multitud de aristas que bajan de la cima y nos confunden por completo: está claro, es un terreno complejo. Decidimos bajar un poco hacia el sureste, pues parece que hay unos diedros que pudieran ser los de bajada. Pero nada. No encontramos la instalación de rápel. Seguimos debatiendo y buscando. Que si bajar a toda costa, que si buscar el rápel como sea; pero estamos en la cara oeste, donde da el viento, y creo que bajar a saco es peligroso. Optamos por subir otra vez a la cima y esperar a que se haga de día, pues son ya las 5 y nos quedan solo 3 horas de noche.

Una vez en la cima intentamos llamar al 112 para que preparen el rescate por si no lo vemos claro cuando se haga de día. Pero maldición: ¡la llamada no cursa! Optamos por llamar a Josep para que nos ayude, ya sea mirando la bajada por Internet o llamando a los servicios de rescate, pero pensamos que es muy pronto y que lo intentaremos más tarde. Optamos por la opción «noche Bonatti», o sea, cavamos una bañera en la nieve semiprotegidos por unas pequeñas rocas. Nos pasamos media hora para cavar la bañera: cuanto más tiempo cavando, mejor… Nos atamos con cuerdas desde la cruz, nos ponemos las mantas térmicas y nos sentamos apretados uno junto al otro encima de las mochilas. Hace 1 hora que ha empezado a nevar otra vez y Toni se pone el gore. Saco la otra botella de agua, y… un cubito. Ahora la ventisca azota también la cara E donde estamos y cada azote es como una bofetada en la cara. Al cabo de 1 hora estamos helados y tiritando más que nunca. Hay que moverse. Así que empezamos a dar vueltas alrededor de la cruz, nos abrazamos, nos damos masajes y cada tanto volvemos a nuestra bañera a refugiarnos de la ventisca.

A eso de las 7, Toni apaga y vuelve a encender el móvil, elige operador manualmente, a ver si reactiva la cobertura y, ¡Eureka! Toca el comodín de la llamada a Josep: hablamos con él. Lo mirará por internet a ver cuál es la mejor bajada. Acto seguido, llamada al 112 francés. Tras 2 intentos hablamos con la operadora. En 15 minutos nos volverá a llamar para explicar el plan. Hay que estar en la cima con la ventisca porque solo ahí hay cobertura, y nos turnamos entre la cima y la bañera, más protegida del viento. Nos llaman y nos comentan que van a enviar un helicóptero, pero le digo que las condiciones son de nieve, viento y niebla, y que dudo que el helicóptero pueda llegar. Me pregunta si veo las luces del pueblo de Planès desde aquí: negativo. Otro rato a esperar otra llamada. Al final, a las 8 h, nos vuelven a llamar y nos pasan con el servicio de rescate de montaña: el plan son 2 equipos de rescate, uno en helicóptero y otro a pie, de 2 personas, que subirán a la cima y nos guiarán en la bajada por si el helicóptero no consigue llegar. Después, llamada de Josep, quien nos indica una posible vía de bajada, con un rápel de 55 m, pero nuestras cuerdas son de 40. Más xerrada con Josep, pero no lo vemos claro. Nos llamará un amigo de Josep, Héctor, con quien han quedado esa mañana para esquiar. Héctor es del GRAE y le contamos que estamos temblando; sugiere que nos vayamos moviendo hasta que acuda el rescate (eso ya lo estamos haciendo, pues en la bañera quietos era peor).

Por fin amanece a las 8:15 h. La visibilidad no es buena, pero a medida que se hace de día vamos descubriendo un paisaje complejo con múltiples aristas y múltiples zonas para bajar. Toni saca la brújula y la orienta a la arista sur-suroeste que le ha sugerido Josep por teléfono; en teoría habría que bajar hasta la cota 2.662 m. No lo vemos claro, tenemos miedo de volvernos a liar y esta vez no aguantaríamos demasiadas horas: si nos equivocamos sería una tortura. Hay un momento en que nos disponemos a bajar para poner fin a la agonía de los temblores, queremos entrar en calor. De repente, a las 9:15 h, oímos un helicóptero; varias veces se acerca y se aleja durante media hora, pero no aparece, no se hace visible en ningún momento. Está claro que lo está intentando, pero obviamente no puede, pues no para de nevar y de hacer viento. Me imagino que igual lo están utilizando para acercar a los rescatadores de a pie (efectivamente era así). Como el comodín del público no se puede utilizar, usamos el del 50 %. ¿Qué hacemos? Última decisión: ¿esperamos 2 horas a que lleguen, con riesgo de que nos quedemos ya pajaritos?, o ¿intentamos una bajada guiándonos por las indicaciones de Josep y por la intuición? Le digo a Toni: «Si nos volvemos a equivocar en la bajada, y encima los rescatadores no nos encuentran, es imposible aguantar otra noche aquí».

Como hemos dejado de oír el helicóptero, Toni llama al teléfono de rescate en montaña, pues ha quedado marcado en el móvil, para asegurarse de que vendrá alguien, no sea que esperemos las uvas aquí sentados. Le dicen que el helicóptero no puede acercarse a la cima (mala visibilidad) pero que ha dejado a los rescatadores en el valle y que suben por el corredor de la S, en el lado sur. Toni les dice que no tarden pues estamos sufriendo bastante de frío y que hemos tomado la decisión de esperarles en la cima. Así que acordamos quedarnos en la cima. Al final, hacia las 11:00 h, ¡milagro!, vemos cómo suben 3 personas, y bajamos al encuentro de nuestros rescatadores. Nos ofrecen té y comida que devoramos. Son de la Gendarmerie de Ocejà, del cuerpo de rescate de alta montaña. Nos preguntan por nuestro estado de salud: la respuesta es simple, «mucho frío».

Dos alpinistas con casco y piolet ascendiendo por una pendiente de nieve junto a las rocas

Son dos rescatadores (Ben y Bernard) y Maurice, un aperturista de la zona que les ha acompañado para guiarles por el corredor más rápido para llegar a la cumbre. ¡Maurice lleva dos termos de té caliente! Sabe delicioso.

Estrecho corredor entre paredes de roca escarchada, con una persona abajo y una cuerda verde

Hacia las 12:00, ya más abajo, después de varios rápeles montados sobre la marcha gracias a las indicaciones de Maurice, el helicóptero nos iza uno a uno y nos lleva al extremo norte del valle, donde los gendarmes tienen el jeep. Ya a las 13:00 estamos en el coche, fotos de rigor, más té y vuelta a casa, pensando en los errores cometidos.

Helicóptero de rescate en el aire durante la evacuaciónEscenas del rescate en la montaña nevada

Rescatador y miembro de la cordada junto al helicópteroEquipo de rescate y cordada tras el rescate

Fotos realizadas por los gendarmes

Hay que ver la solidaridad de esta gente que, un sábado 31 de diciembre, viene a rescatar a dos catalanets. El trabajo de los gendarmes: IMPECABLE. La solidaridad de Maurice: INCREÍBLE.

La cordada, ya a salvo, de vuelta junto al coche

Hasta la próxima, ¡y mucho cuidado con la montaña!,
Jose y Toni”

domingo, 21 de agosto de 2011

Cresta de Antiques (AD, III+) al Mont Valier (2.838 m) – Pirineos Ariège

Vía: Cresta de Antiques (Arista de les Antiques) al Mont Valier
Zona: Pirineos – Ariège (Francia)
Cima: Mont Valier, 2.838 m
Dificultad: AD (III+, con algún paso de IV-)
Exposición: S3
Orientación: Sur
Equipamiento: Sin equipar; roca excelente en el tramo final, con posibilidad de montar buenas reuniones
Material recomendado: Cuerda simple de 30 m, algún tascón
Aproximación: Más de 3 h desde Riberot (1.000 m) hasta la Cabane des Espugues (2.110 m), y al día siguiente travesía hasta el Col de Cruzous (2.325 m), inicio de la cresta
Descenso: Por la vía normal: al Col de Faustin (sur) y luego al oeste, hacia el refugio de Estagnous
Fecha actividad: 21.08.2011
Cordada: Toni Torredemer, Elisa Corrochano y Jose Bermudo

El Mont Valier visto desde el valle, con su silueta esbelta

El Mont Valier es una de las montañas más emblemáticas del Pirineo. A pesar de su modesta altura, al estar aislado de cualquier macizo y gracias a su esbelta silueta, adquiere un carácter y personalidad que no poseen otras cimas de mayor altura.

Por si fuera poco, si optamos por la ascensión de su cresta Sur, o Arista de les Antiques, disfrutaremos, tanto en la aproximación como en el ascenso, de unos paisajes difíciles de olvidar.

La cresta en sí no ofrece muchas dificultades, con algún pasaje de III+ puntual. Al final de la cresta, en la parte más sencilla, tendremos que ir con cuidado porque el terreno es expuesto, afilado y difícil de proteger.

Croquis de la cresta de Antiques con los grados de cada tramo, desde el Col de Cruzous hasta el Mont Valier
Croquis de la cresta, elaborado por Jose

El entorno
El Mont Valier (2.838 m), en el Ariège, es una de las cimas más esbeltas y reconocibles del Pirineo, aislada de otros macizos. La ruta se plantea con vivac: se sube desde Riberot (1.000 m) por el valle de Muscadet hasta la Cabane des Espugues (2.110 m), y al día siguiente se traviesa por encima de los Étangs de Milouga y de Arauech hasta el Étang de Cruzous y el Col de Cruzous (2.325 m), punto de partida de la cresta.

La vía
La cresta de Antiques empieza con un tramo en el que se progresa rápido al ensamble, con pasos de II y II+. Más adelante hay un tramo más difícil, a largos, con un descenso y un diedro de III+ o IV- hasta el mismo cordal. Sigue una zona muy afilada y expuesta, de tierra húmeda y hierba, y otra cresta rocosa a largos, con pasos de III y III+, que acaba en el Mont Valierat. El tramo final es una escalada sobre roca excelente, con pasos puntuales de III y III+, en dos o tres largos con buenas reuniones.

Ojo: en la zona de tierra y hierba un patinazo puede ser fatal, y el terreno es difícil de proteger.

Aproximación y descenso
Se aparca en Riberot, tras pasar por Viella y Les Bordes-sur-Lez, y se sube por un sendero bien marcado hasta la Cabane des Espugues, donde se pernocta. El descenso se hace por la vía normal: primero al sur hasta el Col de Faustin y después al oeste, hacia el refugio de Estagnous; de ahí se remonta hacia el Cap de Pouech para recuperar el material de vivac y retomar el camino de vuelta.

Algunas fotos de la actividad:

Esta actividad la realicé con Toni y Elisa hace ya unos 4 años, pero tengo tan buenos recuerdos que he decidido hacer esta piada por si alguien quiere tener más información y decide realizarla.

Después de pasar por Viella, nos dirigimos hacia Les-Bordes-sur-Lez, pasamos por las casas de Ayer y aparcamos en Riberot, a 1.000 m de altura. Subimos algo de material para equipar además del material de vivac. Pensamos dormir en la Cabane des Espugues, pero desconocemos si hay mantas, por lo que subimos los sacos.
Ascendemos por un sendero bien marcado por el valle de Muscadet hacia el Cap des Lauses en dirección E. El paisaje es excelso. Bosques húmedos y cascadas de agua nos acogen en esta larga subida.
Poco a poco ganamos altura con continuos zig-zags y ahora la vista es impresionante con prados y montañas tapizadas de una vegetación baja. Me recuerda algo al Nepal.
Ya más arriba, y en dirección Sur, llegamos a una zona de alta montaña, y la piedra gana terreno al prado. Por fin, después de más de 3 horas de aproximación, llegamos a la cabaña, a 2.110 m. Una casa adosada acoge a una familia de pastores, con sus hijos. Nos reciben con hospitalidad. Debe ser increíble vivir aquí arriba.

Valle y cumbres al fondo desde la zona de la Cabane des Espugues

Cenamos pronto y nos ponemos a dormir. Al cabo de un rato oímos al caballo que está atado fuera y que no para de moverse, y con él, su cencerro. Finalmente Toni sale y une la baqueta al cencerro con esparadrapo. ¡Silencio!...

Toca levantarse temprano y al alba iniciamos el camino. Ahora el terreno es más incómodo pero igualmente espectacular. Vamos traveseando por encima de los Etang de Milouga y el de Arauech, para llegar al Etang de Cruzous, y culminar poco después el Col de Cruzous, punto de partida de nuestra cresta, a 2.325 m.
La primera parte la hacemos con alegría y progresamos rápidamente al ensamble, con pasos de II y II+.

Cordada encordada en la cresta, con paredes a un lado

Tramo de cresta con un escalador en primer plano

Cresta de roca y hierba de la primera parte, vista de frente

Llegamos a un tramo más difícil, donde progresamos a largos. En uno de los largos es preciso bajar un poco y volver a remontar por un diedro hasta el mismo cordal, con pasos de III+ o IV-.

Escalador en un tramo de roca de la cresta

Vista hacia atrás de la cresta con la cuerda roja y la cordada

Ahora llegamos a una zona especialmente afilada y expuesta, pues la cresta no contempla roca sino tierra algo húmeda y hierba. Un patinazo aquí puede ser fatal.

Escalador en la cresta frente a una gran pared rocosa con restos de nieve

Gran pared rocosa con restos de nieve vista desde la cresta

Otra vez tenemos delante una cresta rocosa y afilada que es preciso acometer a largos, y que acaba en el Mont Valierat, con pasos de III y III+.

Escalador en un largo de roca con líquenes naranjas y cuerda rojaEscalador en un largo de la cresta con la cuerda tendida

Escalador con casco blanco trepando por la rocaEscalador en un paso de la parte final de la cresta

Ahora llegamos por fin a la parte final, una escalada sobre roca excelente con pasos puntuales de III y III+, y con posibilidad de asegurar y montar buenas reuniones, en dos o tres largos.
Al mediodía hacemos cima y las fotos de rigor.

Dos miembros de la cordada posando abrazados en la cima del Mont ValierDos escaladores en la cima del Mont Valier, con el valle al fondo

Elisa, Toni y Jose posando en la cima del Mont Valier

La bajada la realizamos por la vía normal primero en dirección Sur, hasta el Col de Faustin, y luego hacia el Oeste, hacia el Refugio de Estagnous. Luego remontamos hacia el Cap de Pouech, hasta llegar a la altura del refugio, cruzando otra vez el valle glaciar y remontando unas pendientes para ir a buscar nuestro material de vivac. Luego retomamos el camino de vuelta.

Descenso desde la cima del Mont Valier por la vía normalValle de alta montaña durante el descenso

Camino hacia el refugio de EstagnousPaisaje de alta montaña durante la vuelta

Último tramo del camino de vuelta

En resumen, una cresta sencilla, pero que destaca por su ambiente solitario y espectacular, muy por encima de otras crestas de dificultad similar.

Un abrazo a tod@s,
   Jose

viernes, 5 de agosto de 2011

Arista Sur (PD+, 1.150 m) a Les Agneaux (3.664 m) – Alpes Écrins

Vía: Arista Sur (vía normal)
Zona: Alpes – Écrins (Macizo des Écrins, Francia)
Cima: Les Agneaux, 3.664 m
Desnivel: 1.150 m
Dificultad: PD+ (III+, 40º en nieve)
Exposición: S2
Orientación: Sur
Equipamiento: Sin equipar; cordino para los rápeles del muro del col de Tuckett
Material recomendado: Cuerda simple de 30 m y cordino para rápel, algún friend, piolet y crampones
Aproximación: 2 h hasta el refugio Glacier Blanc (2.542 m, unos 700 m de desnivel) y unas 4 h más hasta la cima
Descenso: Por la misma ruta, con rápeles en el muro del col de Tuckett
Fecha actividad: 05.08.2011
Cordada: Elisa Corrochano y Jose Bermudo, junto con Toni Torredemer y Alberto Bermudo.

Les Agneaux es una emblemática cima del macizo des Écrins, cuya vía normal recorre la arista Sur. Seguramente antaño debía ser una ruta glaciar, pero actualmente el itinerario es en gran parte por camino y roca, debido al lamentable estado del glaciar Jean Gauthier. Las vistas, como siempre en Ecrins, son soberbias, y el acceso al col de Tuckett que da la llave a la cima frena a cualquier montañero que no esté acostumbrado a la escalada alpina.

Dos escaladores con casco posando en la cima de Les Agneaux

Foto de la arista Sur de Les Agneaux con el itinerario trazado en azul

El entorno
Les Agneaux (3.664 m) es una de las grandes cimas del macizo des Écrins. El refugio Glacier Blanc (2.542 m) es la base habitual para esta ascensión: más acogedor y menos masificado que el refugio des Écrins, que es el que se utiliza para subir a la Barre. Desde él se remonta el glaciar Jean Gauthier hasta el col de Monetier, y de ahí al plateau superior del glaciar de Monetier.

La vía
La ruta normal recorre la arista Sur. Hoy el glaciar Jean Gauthier apenas conserva nieve ni hielo y se ha convertido en cascajo, así que gran parte del itinerario es por camino y roca. La clave está en el acceso al col de Tuckett: un muro de unos 100 m de roca descompuesta, donde no vale caerse (la opción de la izquierda es algo más difícil, IV, pero con mejor roca). Superado el muro, se sigue por la cresta hacia las placas finales, con pasos de II+ y III y buen ambiente, hasta la cima en media hora.

Ojo: el muro de roca descompuesta del col de Tuckett es el punto delicado de la ascensión.

Aproximación y descenso
Unas 2 h hasta el refugio Glacier Blanc. El día de la ascensión se sale hacia las 4:30 por el glaciar Jean Gauthier, se llega por una vira al col de Monetier (3.339 m) y de ahí al col de Tuckett. El descenso se hace por el mismo itinerario, con rápeles en el muro del col de Tuckett, y de vuelta por el camino de ida.

Algunas fotos de la actividad:

Seremos dos cordadas, yo y Elisa, y Toni con mi hermano Alberto. Aproximamos en unas dos horas al refugio Glacier Blanc, a 2.542 m, mucho más acogedor y menos masificado que el de Ecrins, que es el que se utiliza para subir a la Barre. La subida es de unos 700 m.

Valle y glaciar de Jean Gauthier al fondo, durante la aproximación al refugio Glacier Blanc

Paredes y morrena del valle de Glacier Blanc bajo un cielo con nubes

El almuerzo es bien temprano, a las 3:30 h, y ya a las 4:30 iniciamos la subida por el glaciar Jean Gauthier. Apenas hay nieve ni hielo y ni siquiera nos ponemos los crampones. La subida nocturna es penosa por este cascajo en que se ha convertido el glaciar. Al cabo de un par de horas llegamos a la vira que nos conduce el Col de Monetier, a 3.339 m, y de ahí, al plateau superior del glaciar de Monetier.

Escalador subiendo por una pendiente de nieve hacia el col de Monetier

Subimos dirección al col de Tuckett, a cuyo punto de acceso llegamos en pocos minutos. Lo que viene es un muro de unos 100 m de roca bastante descompuesta. Lo que antes debía ser una rampa de nieve, ahora se ha convertido en una escalada delicada donde no vale caerse. Elisa y yo atacamos por la derecha pues parece más fácil, y mi hermano y Toni, con mejor criterio, por la izquierda, donde es algo más difícil (IV), pero con mejor roca.

Una vez superado el muro, seguimos a la derecha por la cresta para acometer las placas que dan a la cima, superando pequeños tramos de II+ y III, siempre con buen ambiente, pero sin muchas complicaciones. Al cabo de media hora hacemos cima.

Cresta rocosa con un nevero, camino de las placas de la cimaVista desde la arista de la cima, con nieve y el valle al fondo

Dos escaladores con los brazos en alto en la cima

Descendemos hacia el muro de ataque, que bajaremos en rápeles.

Cima rocosa de Les Agneaux con nieve, vista durante el descensoEscaladores descendiendo por la roca hacia el muro del col de Tuckett

Una vez descendida la brecha, tomamos el camino de vuelta.

Escalador con casco azul descendiendo por el glaciarEscalador cruzando el glaciar con la cuerda tendida

Escalador encordado avanzando por la nieve del glaciar con nubes

Escalador en la cresta rocosa del col de Monetier, con nubes y el glaciar al fondo
Col de Monetier

Un abrazo a tod@s,
    Jose

domingo, 19 de junio de 2011

Cresta de Travessany (650 m, D, IV+) a las Agulles de Travessany (2.750 m)

Vía: Cresta de Travessany (integral de las cinco agujas)
Zona: Agulles de Travessany – Vall de Boí (Aigüestortes, Pirineo)
Altitud: 2.750 m
Longitud: 650 m de recorrido, 250 m de desnivel
Dificultad: D (IV+); un par de pasos de IV+, algún IV y abundante III
Exposición: S2
Tipo de roca: granito, de bueno a excelente
Equipamiento: solo las instalaciones de rápel; el resto, a proteger
Material recomendado: 8 cintas, 3 friends medianos, semáforo de aliens, 1 juego de fisureros, 2 cuerdas dobles de 30 m y un cordino de 30 m para rápel
Aproximación: 1 h 30 desde la presa de Cavallers al refugio Ventosa i Calvell; desde allí, 30 min y unos 200 m de desnivel
Descenso: rápeles por la canal oeste, muy descompuesta, hasta el camino del refugio
Fecha actividad: 19.06.2011
Cordada: Alberto Bermudo, Elisa y Jose Bermudo

Cresta de Travessany, Aigüestortes (Vall de Boí)

Nuestra actividad
El sábado nos desplazamos en coche desde Barcelona hasta el embalse de Cavallers. Vienen conmigo mi hermano Alberto y Elisa. La aproximación hasta el refugio Ventosa i Calvell es agradable y el paisaje, incomparable. En apenas hora y media llegamos al refugio, donde nos espera una buena cena.

Espero triunfar en este intento. La primera vez, la lluvia nos impidió a Natalia y a mí emprender la actividad y tuvimos que conformarnos con subir el Montardo. La segunda, con mi hermano, una nevada impropia de la época nos cerró la posibilidad, aunque al menos subimos la Punta Alta.

Nos levantamos pronto y al alba hacemos la aproximación, de apenas 200 m de desnivel y unos 30 minutos.

Aproximación desde el refugio Ventosa i Calvell a la cresta de Travessany

Aproximación desde el refugio Ventosa i Calvell a la cresta de Travessany

Nos encordamos en una repisa, al pie de un pequeño muro de III, debajo del espolón evidente de la primera aguja. Pronto entramos en calor en la fría mañana, a más de 2.300 m.

Primera aguja de la cresta de Travessany Primera aguja de la cresta de Travessany

Al principio el terreno es herboso e incómodo y las cuerdas rozan, pero pronto llegamos a la cima de la primera aguja, y un destrepe fácil nos lleva a la primera brecha, que da acceso a la segunda aguja. El tramo clave es un diedro de IV de granito perfecto. Luego el terreno se vuelve más fácil.

Diedro de IV en la segunda aguja, cresta de Travessany Diedro de IV en la segunda aguja, cresta de Travessany

El cordal sigue siendo ancho. Alcanzamos la segunda aguja y, al otro lado, un rápel de 20 m nos deja en la segunda brecha.

Rápel a la segunda brecha, cresta de Travessany Rápel a la segunda brecha, cresta de Travessany

La tercera aguja se escala en varios largos de III. El ambiente es fantástico y la cresta ya es estrecha y aérea.

Tercera aguja de la cresta de Travessany Tercera aguja de la cresta de Travessany

Tercera aguja de la cresta de Travessany

Destrepamos la aguja y, al llegar a la brecha, vemos un muro de roca fantástico. Debe de ser el tramo de IV+. Mientras Elisa me asegura, mi hermano va haciendo fotos. El inicio es vertical, pero se protege bien. Subo por una lastra adosada y sigo recto, protegiendo por un diedro. A unos 30 m monto la reunión en un cuerno de roca.

Muro de IV+ de la cuarta aguja, cresta de Travessany Muro de IV+ de la cuarta aguja, cresta de Travessany

Muro de IV+ de la cuarta aguja, cresta de Travessany Muro de IV+ de la cuarta aguja, cresta de Travessany

Muro de IV+ de la cuarta aguja, cresta de Travessany

En el siguiente largo escalo hacia la derecha para montar otra reunión y afrontar el tramo siguiente. Sigo en travesía a la derecha y veo 3 diedros, a cuál más vertical. Opto por el del medio, que protejo con friends grandes. Las fisuras son perfectas y la escalada, placentera. Monto la reunión en un bloque y ya estamos en la cima de la cuarta aguja.

Diedros de la cuarta aguja, cresta de Travessany Diedros de la cuarta aguja, cresta de Travessany

Diedros de la cuarta aguja, cresta de Travessany Diedros de la cuarta aguja, cresta de Travessany

Enseguida bajamos destrepando a la siguiente brecha y, en varios largos de III con bonitos diedros, alcanzamos la quinta aguja.

Quinta aguja de la cresta de Travessany Quinta aguja de la cresta de Travessany

Quinta aguja de la cresta de Travessany Quinta aguja de la cresta de Travessany

Estamos disfrutando y es una lástima que la cresta se acabe. Continuamos por ella y encontramos el primero de los rápeles, muy corto.

Rápeles finales de la cresta de Travessany Rápeles finales de la cresta de Travessany

Luego, otros dos rápeles de unos 20 m nos dejan en la última brecha.

Última brecha de la cresta de Travessany Última brecha de la cresta de Travessany

Última brecha de la cresta de Travessany

Para bajar al camino optamos por rapelar por la canal que da al oeste, muy descompuesta y peligrosa. Al final llegamos al camino que nos lleva al refugio.

Descenso por la canal oeste de la cresta de Travessany

En fin, una cresta preciosa, rápida y segura, pero que requiere cierta experiencia en este tipo de terreno.

Cresta de Travessany desde el camino del refugio Ventosa i Calvell

El entorno
El Parque Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici es un paraíso para montañeros y escaladores. La zona de Boí, además de ser la de Catalunya con más tresmiles, reúne una colección de crestas difícil de igualar en otros rincones del Pirineo. La cresta de Travessany se alza sobre el refugio Ventosa i Calvell, rodeada de lagos, con un perfil agreste y recortado.

La vía
La cresta recorre las cinco agujas de Travessany, sin apenas tramos horizontales y con muchas trepadas, destrepes y rápeles. La dificultad no es mantenida: un par de pasos de IV+, algún IV y abundante III, sobre un granito de bueno a excelente. Solo hay instalaciones de rápel; todo lo demás se protege con friends y fisureros.
Primera aguja: muro de III y espolón, con terreno herboso al principio; destrepe fácil a la primera brecha.
Segunda aguja: diedro de IV de granito perfecto; rápel de 20 m a la segunda brecha.
Tercera aguja: varios largos de III por una cresta ya estrecha y aérea; destrepe a la brecha.
Cuarta aguja: el tramo clave. Muro vertical de IV+ por una lastra adosada y un diedro (reunión en un cuerno de roca a unos 30 m); después, travesía a la derecha y uno de los tres diedros, con fisuras perfectas para friends grandes.
Quinta aguja: varios largos de III por bonitos diedros; después, un rápel corto y dos de unos 20 m hasta la última brecha.

Aproximación
Desde la presa de Cavallers al refugio Ventosa i Calvell (unas 1 h 30). Desde el refugio, unos 30 minutos y 200 m de desnivel hasta el pie del espolón de la primera aguja.

Descenso
Desde la última brecha, rápeles por la canal oeste hasta el camino del refugio. Ojo: la canal está muy descompuesta y es peligrosa; hay que rapelar con cuidado de no tirar piedras.

Un abrazo a tod@s,
Jose