Vía: Cresta de Racofred
Zona: Pirineos - Ariege
Altitud: 2.871 m (Pic de Racofred)
Desnivel: 900 m aprox.
Dificultad: D (IV+)
Tipo de roca: Gneis
Equipamiento: Sin equipar: algún pitón o clavo aislado y rápeles con cordinos viejos
Material recomendado: 10 cintas, aliens, friends hasta el nº 2, fisureros, cuerda simple de 30 m (9 mm), cordino de rápel de 30 m (6 mm) y piolet
Aproximación: 2 h 30 min (una hora menos si se sigue en coche por la pista hasta el llano de los meandros)
Descenso: Arista este hasta el primer collado y bajada al norte; en nuestro caso, nieve, rimaya y rápel de fortuna; unas 2 h hasta el coche
Fecha actividad: 21.06.2015
Cordada: Jose Bermudo y Jose Soler
Crónica de la escalada
Después de casi un año sin pisar el Pirineo por culpa del accidente, propongo a Jose Soler realizar alguna cresta como entreno para los Alpes este verano. La última que hice fue la cresta del Alba en Maladetas hace ya muchos meses y quiero volver a saborear la sensación de cabalgar sobre un filo, disfrutando de panorámicas que solo en esta disciplina se pueden obtener. Además, considero que la escalada en cresta es la actividad más completa en montaña, pues pones en práctica muchos aspectos, tanto físicos (resistencia, fuerza), técnicos (la propia escalada, maniobras de cuerda, colocación de seguros) como psicológicos (compromiso, exposición). La velocidad es esencial, así como el equilibrio entre ésta y la seguridad.
Mirando el volumen de Crestas del Pirineo Oriental de Pako Sánchez, me llama la atención una de las que aparece al final del libro, la cresta de Racofred, en el Ariège. Se trata de una imponente dorsal de gneis, con varios largos de escalada de IV grado. Citando el libro:
"De las 34 crestas que se recopilan en la presente guía, la de Racofred es la que se puede considerar como la reina en dificultad, ... el austero ambiente se impone sobre la propia dificultad técnica. Es un periplo raramente emprendido, ... la soledad puede impregnar estas erizadas aristas durante veranos enteros."
¡Decidido! ¡Me ha convencido! La idea es salir temprano de Sant Cugat, escalar parte de la cresta y hacer vivac más o menos a la mitad. Eso quiere decir que iremos cargados con el material necesario para pasar la noche: saco, funda de vivac, esterilla, hornillo, agua suficiente, etc. Para ahorrar peso descartamos los crampones y los pies de gato, a ver cómo son los IV/IV+ que marca la reseña... jeje... Eso sí, llevaremos piolet por si en el descenso hay nieve en tramos delicados.
Suena el despertador y salimos a las 7:00 h, sin prisa. Una vez almorzados en Puigcerdà, tomamos el puerto de Puymorens, pasamos Ax-les-Thermes y en Tarascon-sur-Ariège viramos al sur. A las 12:00 llegamos al embalse de Soulcem. Al ver que la pista sigue, dejamos atrás el aparcamiento, repleto de turistas, y proseguimos por la misma, aunque cada vez está en peor estado. Hasta que una de las ruedas dice basta. Hemos pinchado.
En 20 minutos lo tenemos solucionado y con más calma llegamos a un llano con meandros, donde aparcamos. La aproximación será más corta, hemos ahorrado al menos una hora. Hacemos material: 10 cintas, aliens, juego de friends hasta el 2#, fisureros, una cuerda simple de 30 m y 9 mm, y un cordino de rápel de 30 m y 6 mm. Ya a las 13:00 h emprendemos la aproximación, desde cuyo inicio vemos la cresta.
Después de unos giros en la pista cogemos un sendero marcado que sube por la derecha de la cresta hasta que nos desviamos. No tenemos claro dónde empezar y optamos por una canal de roca y hierba que conduce al cordal.
Al principio vamos desencordados, y remontamos la canal con algún paso de III. Después el cordal sigue fácil durante un rato.
En cuanto la cresta se pone aérea sacamos la cuerda, aunque sea fácil. No tenemos prisa. El plan es vivaquear en la Agulla de Racofred, a la que llegaremos, si todo va bien, hacia las 19:00. Se suceden tramos fáciles con muros de III que remontamos al ensamble. El calor aumenta y solo llevamos litro y medio de agua por cabeza. Tenemos la esperanza de encontrar nieve en el vivac.
Destrepes en III algo delicados nos ponen en alerta y aseguramos los pasos siempre que podemos.
Ahora nos aproximamos a las tres agujas grandes, y el terreno se torna más recortado. En la segunda gran aguja encontramos una placa de IV y luego, ¡sorpresa!... un pitón que protege una travesía. La tercera aguja la flanqueamos y más tarde volvemos al filo de la cresta.
Ya divisamos la Agulla de Racofred... Una arista nevada nos obliga a sacar el piolet.
Remontamos caminando l'Agulla de Racofred y hacia las 18:30 llegamos a la cima. El primer tramo ha sido bastante fácil y esperamos mañana acabar rápido. No solo hay nieve aquí arriba sino que además el nevero proporciona un pequeño manantial de agua. El vivac promete. Sacamos los liofilizados, el hornillo y a las 20:00 ya estamos en el saco y cenados, pues el frío empieza a acusarse.
Demasiada luz para dormir de momento... Me despierto al cabo de un rato. Me he perdido el ocaso del sol. Solo veo las cumbres nevadas con un color pálido y pronto será noche cerrada. Al rato veo las primeras estrellas y más tarde diviso lo que puede ser Júpiter. A 2.600 m y sin contaminación lumínica el cielo es impresionante. La Vía Láctea se ve con un detalle asombroso. De repente una estrella fugaz pasa casi inadvertida al oeste, por encima de la silueta de la Pica d'Estats. El deseo me lo reservo para mí, y cansado pero feliz me vuelvo a dormir...
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"Jose, ¡ya son las 6:30!". Me despierto de golpe... Jose Soler hace rato que no duerme y ya tiene ganas de salir. Ha pasado una mala noche por culpa del frío, seguramente por no haber llevado funda de vivac.
Algo reacio me desperezo y voy a buscar agua del nevero. Pero ha helado y ya no sale agua. Afortunadamente tuvimos la precaución de llenar las botellas antes de ir a dormir y no tendremos que fundir nieve. El día vuelve a ser magnífico y a las 7:30 vamos al rápel, el primero de la cresta, que está a apenas 20 metros de nuestro vivac.
El rápel, de 30 m, nos deposita en una brecha, de la cual descendemos unos metros hacia la vertiente oeste. En teoría viene el primer largo de IV. Jose S. tira de primero y monta R a unos 30 m en un bloque, pues lo que viene parece difícil. Así parece, pues mi compañero tarda un buen rato en hacer los siguientes 30 m. Cuando salgo veo el motivo. La roca está todavía húmeda de la noche y nuestras botas no tienen la adherencia de unos pies de gato. Encima el largo era de difícil protección y con roca a controlar. Afortunadamente un clavo, el segundo del fin de semana, nos indica en principio que vamos bien.
A continuación proseguimos por unos gendarmes, bordeándolos a veces por el este, a veces por el oeste. El entorno es salvaje y ahora la escapatoria algo más delicada. Además, el ritmo es ahora más lento que ayer debido a lo escarpado del terreno. Nos topamos con una aguja que bordeamos en travesía por el oeste. Luego regresamos al cordal.
Después de cuatro horas tomo el relevo. ¡Hay que repartir el trabajo! Al poco llegamos al segundo rápel, de 30 m. Los cordinos están viejos y reforzamos la R con una cinta. Las horas pasan inexorables. Esto es más largo de lo que imaginábamos. Está descartado comer caliente. Después del rápel una arista sencilla y terreno más fácil.
Y llegamos a la última dificultad, una placa, y arriba a unos 10 m el último rápel. El croquis que llevamos marca IV+, pero no tengo claro por dónde tirar. Intento por el centro pero demasiado difícil. Luego por el diedro de la izquierda, pero demasiado vertical y roto. Al final por la derecha, con pasos finos llego a una pequeña arista y vuelvo al centro por terreno vertical de grandes presas. Por fin el último rápel, de 10 m. Éste nos deposita en una repisa, y luego por terreno roto alcanzamos una brecha. Desde la brecha proseguimos por unas placas fisuradas hasta una aguja.
Tenemos la cima cerca. Unas placas fáciles con pasos puntuales de III nos permiten ganar altura rápidamente. Un breve tramo de III antes de la cumbre. Son las dos de la tarde. La cresta se nos estaba haciendo larga, pero por fin, algo cansados y con poca agua hacemos cima en el Pic de Racofred, a 2.871 m.
Pero esto no se ha acabado. La bajada es larga y promete ser divertida. Tomamos la arista que desciende al este, hasta el primer collado, y descendemos hacia el norte. Según el libro de Pako tenemos que cambiar de valle atravesando la cresta por una brecha situada al norte de la Agulla de Racofred. Pero no nos cuadra. La única brecha factible está al sur de la aguja, justo a la que llega el primer rápel. Después de debatirlo nos inclinamos por ésta. Pero al otro lado recordamos que había nieve abundante. No tenemos claro cómo pasar sin crampones. Intentamos pasar sin éxito por la rimaya derecha. Pero al final optamos por descender por la roca y montar un rápel de fortuna. El último tramo de nieve lo bajamos sin problemas aun sin crampones, pues la nieve está blanda.
Ya solo nos queda bajar por terreno fácil y alcanzar el camino de subida. Después de dos horas llegamos al coche, cansados pero muy contentos. Ha sido un buen entreno para el verano que entra.
Después de casi un año sin pisar el Pirineo por culpa del accidente, propongo a Jose Soler realizar alguna cresta como entreno para los Alpes este verano. La última que hice fue la cresta del Alba en Maladetas hace ya muchos meses y quiero volver a saborear la sensación de cabalgar sobre un filo, disfrutando de panorámicas que solo en esta disciplina se pueden obtener. Además, considero que la escalada en cresta es la actividad más completa en montaña, pues pones en práctica muchos aspectos, tanto físicos (resistencia, fuerza), técnicos (la propia escalada, maniobras de cuerda, colocación de seguros) como psicológicos (compromiso, exposición). La velocidad es esencial, así como el equilibrio entre ésta y la seguridad.
Mirando el volumen de Crestas del Pirineo Oriental de Pako Sánchez, me llama la atención una de las que aparece al final del libro, la cresta de Racofred, en el Ariège. Se trata de una imponente dorsal de gneis, con varios largos de escalada de IV grado. Citando el libro:
"De las 34 crestas que se recopilan en la presente guía, la de Racofred es la que se puede considerar como la reina en dificultad, ... el austero ambiente se impone sobre la propia dificultad técnica. Es un periplo raramente emprendido, ... la soledad puede impregnar estas erizadas aristas durante veranos enteros."
¡Decidido! ¡Me ha convencido! La idea es salir temprano de Sant Cugat, escalar parte de la cresta y hacer vivac más o menos a la mitad. Eso quiere decir que iremos cargados con el material necesario para pasar la noche: saco, funda de vivac, esterilla, hornillo, agua suficiente, etc. Para ahorrar peso descartamos los crampones y los pies de gato, a ver cómo son los IV/IV+ que marca la reseña... jeje... Eso sí, llevaremos piolet por si en el descenso hay nieve en tramos delicados.
Suena el despertador y salimos a las 7:00 h, sin prisa. Una vez almorzados en Puigcerdà, tomamos el puerto de Puymorens, pasamos Ax-les-Thermes y en Tarascon-sur-Ariège viramos al sur. A las 12:00 llegamos al embalse de Soulcem. Al ver que la pista sigue, dejamos atrás el aparcamiento, repleto de turistas, y proseguimos por la misma, aunque cada vez está en peor estado. Hasta que una de las ruedas dice basta. Hemos pinchado.
En 20 minutos lo tenemos solucionado y con más calma llegamos a un llano con meandros, donde aparcamos. La aproximación será más corta, hemos ahorrado al menos una hora. Hacemos material: 10 cintas, aliens, juego de friends hasta el 2#, fisureros, una cuerda simple de 30 m y 9 mm, y un cordino de rápel de 30 m y 6 mm. Ya a las 13:00 h emprendemos la aproximación, desde cuyo inicio vemos la cresta.
Después de unos giros en la pista cogemos un sendero marcado que sube por la derecha de la cresta hasta que nos desviamos. No tenemos claro dónde empezar y optamos por una canal de roca y hierba que conduce al cordal.
Al principio vamos desencordados, y remontamos la canal con algún paso de III. Después el cordal sigue fácil durante un rato.
En cuanto la cresta se pone aérea sacamos la cuerda, aunque sea fácil. No tenemos prisa. El plan es vivaquear en la Agulla de Racofred, a la que llegaremos, si todo va bien, hacia las 19:00. Se suceden tramos fáciles con muros de III que remontamos al ensamble. El calor aumenta y solo llevamos litro y medio de agua por cabeza. Tenemos la esperanza de encontrar nieve en el vivac.
Destrepes en III algo delicados nos ponen en alerta y aseguramos los pasos siempre que podemos.
Ahora nos aproximamos a las tres agujas grandes, y el terreno se torna más recortado. En la segunda gran aguja encontramos una placa de IV y luego, ¡sorpresa!... un pitón que protege una travesía. La tercera aguja la flanqueamos y más tarde volvemos al filo de la cresta.
Ya divisamos la Agulla de Racofred... Una arista nevada nos obliga a sacar el piolet.
Remontamos caminando l'Agulla de Racofred y hacia las 18:30 llegamos a la cima. El primer tramo ha sido bastante fácil y esperamos mañana acabar rápido. No solo hay nieve aquí arriba sino que además el nevero proporciona un pequeño manantial de agua. El vivac promete. Sacamos los liofilizados, el hornillo y a las 20:00 ya estamos en el saco y cenados, pues el frío empieza a acusarse.
Demasiada luz para dormir de momento... Me despierto al cabo de un rato. Me he perdido el ocaso del sol. Solo veo las cumbres nevadas con un color pálido y pronto será noche cerrada. Al rato veo las primeras estrellas y más tarde diviso lo que puede ser Júpiter. A 2.600 m y sin contaminación lumínica el cielo es impresionante. La Vía Láctea se ve con un detalle asombroso. De repente una estrella fugaz pasa casi inadvertida al oeste, por encima de la silueta de la Pica d'Estats. El deseo me lo reservo para mí, y cansado pero feliz me vuelvo a dormir...
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"Jose, ¡ya son las 6:30!". Me despierto de golpe... Jose Soler hace rato que no duerme y ya tiene ganas de salir. Ha pasado una mala noche por culpa del frío, seguramente por no haber llevado funda de vivac.
Algo reacio me desperezo y voy a buscar agua del nevero. Pero ha helado y ya no sale agua. Afortunadamente tuvimos la precaución de llenar las botellas antes de ir a dormir y no tendremos que fundir nieve. El día vuelve a ser magnífico y a las 7:30 vamos al rápel, el primero de la cresta, que está a apenas 20 metros de nuestro vivac.
El rápel, de 30 m, nos deposita en una brecha, de la cual descendemos unos metros hacia la vertiente oeste. En teoría viene el primer largo de IV. Jose S. tira de primero y monta R a unos 30 m en un bloque, pues lo que viene parece difícil. Así parece, pues mi compañero tarda un buen rato en hacer los siguientes 30 m. Cuando salgo veo el motivo. La roca está todavía húmeda de la noche y nuestras botas no tienen la adherencia de unos pies de gato. Encima el largo era de difícil protección y con roca a controlar. Afortunadamente un clavo, el segundo del fin de semana, nos indica en principio que vamos bien.
A continuación proseguimos por unos gendarmes, bordeándolos a veces por el este, a veces por el oeste. El entorno es salvaje y ahora la escapatoria algo más delicada. Además, el ritmo es ahora más lento que ayer debido a lo escarpado del terreno. Nos topamos con una aguja que bordeamos en travesía por el oeste. Luego regresamos al cordal.
Después de cuatro horas tomo el relevo. ¡Hay que repartir el trabajo! Al poco llegamos al segundo rápel, de 30 m. Los cordinos están viejos y reforzamos la R con una cinta. Las horas pasan inexorables. Esto es más largo de lo que imaginábamos. Está descartado comer caliente. Después del rápel una arista sencilla y terreno más fácil.
Y llegamos a la última dificultad, una placa, y arriba a unos 10 m el último rápel. El croquis que llevamos marca IV+, pero no tengo claro por dónde tirar. Intento por el centro pero demasiado difícil. Luego por el diedro de la izquierda, pero demasiado vertical y roto. Al final por la derecha, con pasos finos llego a una pequeña arista y vuelvo al centro por terreno vertical de grandes presas. Por fin el último rápel, de 10 m. Éste nos deposita en una repisa, y luego por terreno roto alcanzamos una brecha. Desde la brecha proseguimos por unas placas fisuradas hasta una aguja.
Tenemos la cima cerca. Unas placas fáciles con pasos puntuales de III nos permiten ganar altura rápidamente. Un breve tramo de III antes de la cumbre. Son las dos de la tarde. La cresta se nos estaba haciendo larga, pero por fin, algo cansados y con poca agua hacemos cima en el Pic de Racofred, a 2.871 m.
Pero esto no se ha acabado. La bajada es larga y promete ser divertida. Tomamos la arista que desciende al este, hasta el primer collado, y descendemos hacia el norte. Según el libro de Pako tenemos que cambiar de valle atravesando la cresta por una brecha situada al norte de la Agulla de Racofred. Pero no nos cuadra. La única brecha factible está al sur de la aguja, justo a la que llega el primer rápel. Después de debatirlo nos inclinamos por ésta. Pero al otro lado recordamos que había nieve abundante. No tenemos claro cómo pasar sin crampones. Intentamos pasar sin éxito por la rimaya derecha. Pero al final optamos por descender por la roca y montar un rápel de fortuna. El último tramo de nieve lo bajamos sin problemas aun sin crampones, pues la nieve está blanda.
Ya solo nos queda bajar por terreno fácil y alcanzar el camino de subida. Después de dos horas llegamos al coche, cansados pero muy contentos. Ha sido un buen entreno para el verano que entra.
El entorno
La cresta de Racofred se levanta en el Ariège francés, sobre el valle de Vicdessos, por encima del embalse (étang) de Soulcem, en Auzat, a unos 1.600 m. El Pic de Racofred (2.871 m) es una cima secundaria de la cresta que se prolonga al este del Pic de Médécourbe, cerca del límite con Andorra, y desde el vivac se ve la Pica d'Estats. Es una dorsal de gneis con agujas y gendarmes que recorren varios kilómetros de filo, de ambiente austero y poco frecuentada; Pako Sánchez la considera la «reina en dificultad» de las 34 crestas de su guía. Es un recorrido de varios largos de IV con terreno de III entre ellos, para el que conviene reservar dos días, con vivac en la Agulla de Racofred.
La cresta de Racofred se levanta en el Ariège francés, sobre el valle de Vicdessos, por encima del embalse (étang) de Soulcem, en Auzat, a unos 1.600 m. El Pic de Racofred (2.871 m) es una cima secundaria de la cresta que se prolonga al este del Pic de Médécourbe, cerca del límite con Andorra, y desde el vivac se ve la Pica d'Estats. Es una dorsal de gneis con agujas y gendarmes que recorren varios kilómetros de filo, de ambiente austero y poco frecuentada; Pako Sánchez la considera la «reina en dificultad» de las 34 crestas de su guía. Es un recorrido de varios largos de IV con terreno de III entre ellos, para el que conviene reservar dos días, con vivac en la Agulla de Racofred.
La cresta por tramos
Acceso al cordal: sendero marcado por la derecha de la cresta y canal de roca y hierba hasta el cordal, con pasos de III, desencordados.
Tramo hasta la Agulla: cordal fácil con muros de III al ensamble y destrepes de III delicados. En la segunda gran aguja hay una placa de IV y un pitón que protege una travesía; la tercera se flanquea.
Agulla de Racofred: se remonta caminando por una arista nevada (piolet). Cima y vivac, con nevero para fundir nieve.
Primer rápel (30 m): a unos 20 m del vivac, hasta una brecha; de ahí unos metros hacia la vertiente oeste.
Primer largo de IV (unos 60 m): R a unos 30 m en un bloque. Difícil de proteger y con roca a controlar; hay un clavo.
Gendarmes y aguja: se bordean por el este o por el oeste; una aguja se rodea en travesía por el oeste.
Segundo rápel (30 m): cordinos viejos, reforzados con una cinta. Después, arista sencilla.
Última dificultad (IV+): placa que se supera por la derecha con pasos finos, hasta una pequeña arista, y de nuevo al centro por terreno vertical de grandes presas.
Último rápel (10 m): hasta una repisa y, por terreno roto, a una brecha; placas fisuradas hasta una aguja.
Final: placas fáciles con pasos de III hasta el Pic de Racofred (2.871 m).
Ojo: es una cresta larga, aislada y sin equipar. Los rápeles tienen cordinos viejos, el agua escasea y el itinerario de bajada no es evidente. Con la roca húmeda por la mañana, las botas rinden peor que los pies de gato.
Acceso al cordal: sendero marcado por la derecha de la cresta y canal de roca y hierba hasta el cordal, con pasos de III, desencordados.
Tramo hasta la Agulla: cordal fácil con muros de III al ensamble y destrepes de III delicados. En la segunda gran aguja hay una placa de IV y un pitón que protege una travesía; la tercera se flanquea.
Agulla de Racofred: se remonta caminando por una arista nevada (piolet). Cima y vivac, con nevero para fundir nieve.
Primer rápel (30 m): a unos 20 m del vivac, hasta una brecha; de ahí unos metros hacia la vertiente oeste.
Primer largo de IV (unos 60 m): R a unos 30 m en un bloque. Difícil de proteger y con roca a controlar; hay un clavo.
Gendarmes y aguja: se bordean por el este o por el oeste; una aguja se rodea en travesía por el oeste.
Segundo rápel (30 m): cordinos viejos, reforzados con una cinta. Después, arista sencilla.
Última dificultad (IV+): placa que se supera por la derecha con pasos finos, hasta una pequeña arista, y de nuevo al centro por terreno vertical de grandes presas.
Último rápel (10 m): hasta una repisa y, por terreno roto, a una brecha; placas fisuradas hasta una aguja.
Final: placas fáciles con pasos de III hasta el Pic de Racofred (2.871 m).
Ojo: es una cresta larga, aislada y sin equipar. Los rápeles tienen cordinos viejos, el agua escasea y el itinerario de bajada no es evidente. Con la roca húmeda por la mañana, las botas rinden peor que los pies de gato.
Aproximación
Se llega por Tarascon-sur-Ariège y Auzat hasta el embalse de Soulcem. Más allá del aparcamiento, la pista continúa en peor estado, y fue donde pinchamos; seguimos con el coche hasta un llano con meandros, lo que ahorra al menos una hora de marcha. Desde allí, unos giros por la pista, sendero marcado por la derecha de la cresta y desvío hacia una canal de roca y hierba que conduce al cordal. Aproximación de 2 h 30 min.
Descenso
Desde la cima se baja por la arista este hasta el primer collado y de ahí hacia el norte. El libro de Pako Sánchez indica cruzar la cresta por una brecha al norte de la Agulla de Racofred, pero a nosotros no nos cuadró; la única brecha factible está al sur de la aguja, donde llega el primer rápel. Al otro lado había nieve abundante: no pasamos por la rimaya derecha y bajamos por la roca con un rápel de fortuna; el último tramo de nieve estaba blando y se bajó sin crampones. Después, terreno fácil hasta el camino de subida y, en total, unas 2 h hasta el coche. Conviene llevar piolet y valorar los crampones.
Se llega por Tarascon-sur-Ariège y Auzat hasta el embalse de Soulcem. Más allá del aparcamiento, la pista continúa en peor estado, y fue donde pinchamos; seguimos con el coche hasta un llano con meandros, lo que ahorra al menos una hora de marcha. Desde allí, unos giros por la pista, sendero marcado por la derecha de la cresta y desvío hacia una canal de roca y hierba que conduce al cordal. Aproximación de 2 h 30 min.
Descenso
Desde la cima se baja por la arista este hasta el primer collado y de ahí hacia el norte. El libro de Pako Sánchez indica cruzar la cresta por una brecha al norte de la Agulla de Racofred, pero a nosotros no nos cuadró; la única brecha factible está al sur de la aguja, donde llega el primer rápel. Al otro lado había nieve abundante: no pasamos por la rimaya derecha y bajamos por la roca con un rápel de fortuna; el último tramo de nieve estaba blando y se bajó sin crampones. Después, terreno fácil hasta el camino de subida y, en total, unas 2 h hasta el coche. Conviene llevar piolet y valorar los crampones.
Algunas fotos de la actividad:
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose





