martes, 2 de julio de 2013

Integral Salenques-Tempestades (2,5 km, D+) al Aneto (3.404 m) – Maladeta

Vía: Integral Salenques-Tempestades al Aneto
Zona: Maladeta (Pirineos de Aragón)
Longitud: 2,5 km de cresta, con vivac
Dificultad: D+ (V máx.)
Exposición: Alpina, con retirada delicada
Orientación: Cresta de Noroeste a Sureste
Primera ascensión: Cresta de Salenques: Jean Arlaud y Charles Laffont, 1922; cresta de Tempestades: D'Ussel, G. Castagné y J. Haurillon, 1912 (una sola fuente)
Tipo de roca: Granito, a veces mediocre
Equipamiento: Pitones fijos puntuales; reuniones propias con friends
Material utilizado: 8 cintas, 3 friends medianos, semáforo de aliens, 1 juego de fisureros, 1 cuerda simple de 30 m y un cordino de rápel de 30 m (prescindible)
Aproximación: 4 horas y media desde Llanos del Hospital hasta el collado de Salenques
Descenso: Por el paso de Mahoma y el glaciar del Aneto hacia los Llanos de la Besurta (por confirmar)
Fecha actividad: 29 y 30.06.2013 (con vivac)
Cordada: Juan Lazo, Alberto Bermudo y Jose Bermudo

Croquis de la integral Salenques-Tempestades al Aneto con el trazado de la cresta

El entorno
El Aneto (3.404 m) es la cima más alta del Pirineo y corona el macizo de la Maladeta, en el Parque Natural Posets-Maladeta, en Aragón. La cresta que une el collado de Salenques con la cumbre, a lo largo de los picos Margalida, Tempestades y la Espalda del Aneto, es uno de los itinerarios de alpinismo más buscados de la cordillera. Se accede desde los Llanos del Hospital, o desde la Besurta si la pista está abierta.

La vía
Larga cresta de unos 2,5 km, por encima de los 3.000 m casi todo el recorrido, que combina tramos de ensamble con largos de hasta V grado en los gendarmes de Salenques, la Torre de Salenques y la Punta Brecha de Tempestades. La roca es granito, a veces mediocre, con pitones fijos puntuales y reuniones que casi siempre se montan con friends. La forma física es fundamental, y la experiencia en crestas, imprescindible.

Ojo: la retirada es delicada en casi todo el itinerario. El descenso a la brecha de Tempestades es el tramo más peligroso, por terreno muy roto, y no hay agua en la cresta. Con la jornada larga, conviene plantear el vivac desde el principio.

Primera ascensión
La cresta de Salenques fue recorrida por primera vez por Jean Arlaud y Charles Laffont el 23 de septiembre de 1922, y la de Tempestades, en 1912, por D'Ussel, G. Castagné y J. Haurillon. Dato de una sola fuente.

Aproximación y descenso
Desde los Llanos del Hospital se sube pasando por el Forau de Aigualluts y el estany de Barrancs hasta el collado de Salenques (2.800 m), unas 4 horas y media y más de 1.100 m de desnivel. Para bajar desde el Aneto, el itinerario habitual es el paso de Mahoma y el glaciar hasta los Llanos de la Besurta.

Crónica de la actividad:

La cresta Salenques-Tempestades vista hacia el Aneto

La cresta de las crestas. Así se la denomina a la más famosa y alpina de las crestas pirenaicas. Y es que una de las formas más bellas y elegantes de subir al Gran Monarca del Pirineo es por la Salenques-Tempestades. Se trata de una ascensión muy larga, unos 2,5 km, de cierto compromiso, pues la retirada es en ocasiones delicada, con tramos a veces de roca mediocre y con algunos largos de escalada de hasta V grado. La forma física es fundamental, y tener experiencia en crestas, imprescindible.

Hace tiempo que llevo pensando en ascenderla. Ahora, después de años de escalada y alpinismo, me siento totalmente preparado para abordarla. Me acompañan mi compañero de fatigas Juan Lazo y mi hermano Alberto. Así, el viernes por la noche llegamos a Llanos del Hospital, a unos 1.700 m, pues la pista a la Besurta sigue cortada por las inundaciones. A las 5:45 h suena el despertador y a las 7:00 empezamos a caminar.

Inicio de la aproximación desde Llanos del Hospital

Nuestra intención es llevar material de vivac para dormir avanzado parte del itinerario, y no tener así la presión de acabarla en el día, descenso incluido. Si podemos llegar a la cima del Aneto en el día y dormir allí, mucho mejor. Para eso, intentaremos ir bastante ligeros, con un saco pequeño, el material de escalada justo, sin pies de gato para escalar todo con bota, crampones ligeros, 2 piolets para 3 (el mío de aluminio), y no me he dejado influenciar por las piadas donde recomiendan llevar un par de cuerdas de al menos 50 m por si hay que abandonar. Llevaremos una cuerda simple de 30 m de 9,3 mm y un cordino de 30 m de 6 mm para los rápeles, que al final ni usaremos.

La aproximación al principio es amena, y dado que no tenemos prisa, disfrutamos del paisaje anormalmente nevado a estas alturas del año. Observamos algún coche temporalmente abandonado por las riadas.

Cordada caminando por el valle nevadoCoche abandonado por las riadas

Valle con nieve en la aproximación

A las 10:00 h es hora de calzarse los crampones para progresar más cómodos. Después de pasar por el Forau de Aigualluts y el estany de Barrancs, ya divisamos el collado de Salenques (2.800 m).

Estany de Barrancs con nieve

Cordada con crampones en la subida al colladoSubida hacia el collado de Salenques

¡Hemos subido con demasiada calma! Hemos tardado más de 4 horas y media en alcanzar el collado y ascender los más de 1.100 m hasta el mismo, y a las 12:00 h empezamos la cresta. Está difícil acabar en el día en la cima del Aneto. La cresta parece limpia de nieve, y los crampones y el piolet obviamente ya están en las mochilas.

Collado de Salenques con la cresta al fondo
Magnífico emplazamiento de vivac en el collado de Salenques

Primeros metros de la cresta de Salenques
Inicio de la cresta

Al principio la cresta es ancha y fácil (I y II), y solo hay que buscar el camino más evidente por la vertiente derecha (de Barrancs). Intentamos ir rápido, pero mi hermano ha llegado bastante cansado, y no está tan aclimatado como Juan y yo, que venimos de la Barre des Écrins.

Escalador en la cresta ancha de SalenquesEscalador en la cresta de Salenques

Segunda parte de la cresta vista desde el inicio
Se divisa la segunda parte de la cresta

Cresta de Salenques con nieve dura

Pronto llegamos a un pequeño colladito, cerca de la Forca de Estasen, nuestro primer 3.000 de la jornada, con nieve muy dura que nos obliga a encordarnos. Lo destrepamos y, con un breve paso de III, proseguimos ya por terreno más fácil, en busca del Primer Gendarme de Salenques, nuestro segundo 3.000. Juan y yo nos peleamos por ir de primero y... jajaja... como siempre llegamos a un acuerdo. Yo haré de "cap de corda" (primero de cuerda) en la primera mitad de la cresta, hasta el Margalida, y Juan la segunda mitad, hasta la cima del Aneto.

Cordada destrepando en la crestaEscalador en la cresta de Salenques

Cordada en la cresta de SalenquesCresta con el Primer Gendarme al fondo

Llegamos a una plataforma a pie del Primer Gendarme de Salenques. Empieza la fiesta. Sacamos toda la cuerda y recojo todo el material para abrir el largo. Este se inicia por una placa muy fisurada de color rojizo y sigue con tendencia a la derecha, para travesear un poco. Comienzo a abrir. No es difícil, la roca es magnífica, y el contacto con la roca caliente siempre me tranquiliza. Busco un clavo que se supone que hay, pero no lo encuentro, así que equipo con friends. La cuerda se acaba, pongo un tibloc para evitar un tirón del segundo y sigo 10 metros más. Veo una reunión con 2 pitones, pero tiene mal acceso, por lo que monto reunión con 2 friends. Llega primero mi hermano, que va en potencia, y luego Juan al final de la cuerda. Son unos 40 m de IV.

Escalador en el Primer Gendarme de Salenques

Escalador en el largo del Primer GendarmeCordada en la reunión del gendarme

El largo que viene para subir el segundo gendarme parece un poco más difícil, pero veo 2 pitones seguidos que me dan cierta tranquilidad. Pienso: calma, que solo le dan IV+ en las reseñas. Así que ataco, chapo el primer pitón, busco mano, pero nada, todo muy fino. Intento subir pies, pero lo veo bastante difícil... Joder con el IV+. Además, la caída es fea porque hay una repisa abajo. Está claro que a más de 3.000 m, con una mochila cargada de material de vivac, con botas de montaña y pitones que se mueven, el grado no es el mismo que a pie de carretera y con pies de gato. Tengo el pie izquierdo en un pequeño saliente, pero la puntera está algo desgastada, y dudo, intento subir el pie derecho y... ¡resbalón del izquierdo! ¡Me voy abajo! Instintivamente intento agarrar la cinta que está en mis pies y que chapa el pitón, consigo no caer contra la repisa, pero mi mano izquierda se golpea y se arrastra en la roca. Mi rodilla derecha también me duele. Dios, ¡qué susto!... jajaja... Como siempre me pasa, eso me encabrita más, lo vuelvo a intentar y esta vez subo bien de pies y chapo el segundo pitón, que más vale no mirarlo por si se sale. Luego sigo fácil por la derecha y monto reunión al pie de la Torre de Salenques.

Escalador en el segundo gendarmeEscalador en el largo del segundo gendarme

Compañero asegurando en la reuniónCordada al pie de la Torre de Salenques

El largo que viene es impresionante. No me lo quiero perder, y mi turno de abrir no se ha acabado. Se supone que son 2 largos para subir la Torre, uno de 20 m y otro de 10 m, pero estoy pensando en empalmarlos. Es un espolón cortado a cuchillo, con un granito casi blanco, y que se sube en bavaresa, con un patio impresionante en los pies. ¡Qué disfrutada! Voy localizando pitones (en total 4) que hacen de la escalada una delicia relajante.

Escalador en el espolón de la Torre de SalenquesEscalador en bavaresa en la Torre de Salenques

Escalador en el espolón de granito blancoEscalador en la Torre de Salenques con gran patio

Animación del escalador en la Torre de SalenquesEscalador en el largo de la Torre

Sin montar reunión, pronto llego a una pequeña repisa, donde empalmo el otro largo. He leído que hay 2 pitones muy seguidos con un cordino blanco que permiten acerar y que bajan el grado a IV+. Al inicio subo bien de pies, hay buena presa, pero para llegar al segundo pitón en A0 hay que cogerse del dichoso cordino. Solo verlo me da pánico; está en las últimas. Así que lo subo en libre tirando de brazos y pronto la inclinación disminuye y monto reunión en una roca. Han sido unos 30 m de IV+ con paso de V.

Compañero subiendo el largo de la TorreCordada en la cima de la Torre de Salenques

Cordada en la Torre de SalenquesEscalador preparando el rápel de la torre

A unos 10 metros hay un rápel no obligado de unos 15 m que, por precaución, utilizamos para descender de la torre.

Cordada tras el rápel de la torreCordal en ensamble tras la torre

A continuación el cordal se pone más manso y proseguimos el ensamble en II+, con algún destrepe y con bastante patio a ambos lados. Ya vemos cerca el Margalida. Hemos leído que se sube a la izquierda de una enorme placa de color blanco y que tiene pasos de III para llegar a la cima.

Cordal hacia el MargalidaCordada en el ensamble hacia el Margalida

Placa blanca del MargalidaEscalador en la subida al Margalida

Alcanzar la cima del Margalida se convierte en una tortura. No se acaba nunca y no acabamos de encontrar el itinerario. Al final creo que he subido demasiado rápido y acabo escalando un largo de IV para llegar a la cima. Por la izquierda era más sencillo seguro.

Escalador en la subida al MargalidaCordada llegando a la cima del Margalida

Llegamos a la cima del Margalida, de 3.241 m. Uno de los 3.000 con más vías difíciles del macizo. Son las 17:30. Hemos tardado 5 horas y media. Dudamos si buscar un vivac porque mi hermano está bastante cansado, pero nos anima a seguir. Cambiamos de primero de cuerda: le toca a Juan la segunda mitad de la cresta. Mi hermano sigue en medio y yo paso a ser el tercero. A relajarme un poco...

Bloques en la cima del Margalida
El caos de bloques de la cima del Margalida

Cresta hacia el Tempestades
Se divisa nuestro próximo objetivo, el Tempestades.

Escalador en la cresta aérea hacia el Tempestades
Se suceden los pasos de II y II+ muy aéreos

Cordada en la cima del Pico Tempestades

Llegamos al Pico Tempestades, de 3.290 m. El paisaje es grandioso, y no se ve nadie en toda la cresta. ¡Estamos solos! Son las 18:50 y no hay tiempo que perder.

Cresta tras el Tempestades al atardecer

Aquí el cordal prosigue con buena roca y en ligero descenso muy aéreo en II para alcanzar una serie de gendarmes que se bordean por el lado más sencillo, al ensamble.

Gendarmes de la cresta bordeados al ensambleCordada en la cresta aérea

Cordada en el gendarme de la Punta Brecha de TempestadesGendarme de la Punta Brecha de Tempestades

Llegamos a un gendarme más importante, que se escala en un largo, para alcanzar la Punta Brecha de Tempestades. "Juan Sin Miedo" abre el largo en un suspiro y alcanza la cima de este otro 3.000. Son unos 30 m de IV, con tendencia a la derecha, y con un pitón. No hay que escalar por el diedro evidente, sino por la derecha.

Escalador en el largo de la Punta Brecha de TempestadesCompañero asegurando en la Punta Brecha

Una vez en la cima, hemos leído que viene el tramo más peligroso del día: un descenso directo a la brecha de Tempestades por terreno muy muy roto, y que hay que buscar un rápel que evita en parte este tramo. Lo cierto es que no encontramos el rápel, pero el descenso nos parece factible y, asegurando y con cuidado, se baja bien a la brecha.

Descenso a la brecha de Tempestades por terreno roto

Una vez en la brecha, observamos el ascenso a la Espalda del Aneto. Hay que atacar por la placa evidente que se ve a la izquierda y progresar por el medio de la misma hacia la izquierda y luego subir recto. Juan le da rápido. La placa no es difícil, aunque luego viene un paso atlético. El largo es precioso y Juan monta reunión cerca de un arco en la roca.

Acceso a la Espalda del Aneto desde la brecha
Vista del acceso a la Espalda del Aneto desde el descenso a la brecha

Placa de acceso a la Espalda del Aneto

Escalador en la placa de la Espalda del AnetoCordada en la placa de la Espalda del Aneto

Panorámica de la cresta desde la brecha de Tempestades

Son ya las 21:00 h y estamos bastante cansados. La aproximación ha sido larga y vamos cargados. Olemos la cima de la Espalda, pero nuestros sentidos nos engañan porque todavía nos llevará una hora y media alcanzarla. Para colmo, llevaba litro y medio de agua. Medio me lo bebí en la aproximación, otro medio quería reservarlo para la cena y no tener que fundir, y el otro medio era para la cresta, pero lo he perdido, o sea que llevo 9 horas casi sin beber ni comer.

Ahora Juan pasa por debajo del arco y encuentra una instalación de rápel que lleva a unos hitos más abajo, pero nos parece una encerrona por la roca mediocre que se intuye, y decide travesear a la izquierda y subir recto. ¡Bingo! Va encontrando pitones. Salimos al ensamble. Telita con la travesía: de III o IV, a estas alturas, impone.

Escalador en la travesía hacia la Espalda del Aneto

Cresta de la Espalda del Aneto al anochecerCordada en la cresta al atardecer

Salimos a la cresta y la oscuridad se va imponiendo. Juan sigue progresando cada vez usando más la cuerda como protección y menos los cacharros, idea que comparto para ganar velocidad. No llegamos nunca a la cima de la Espalda. Ya con noche casi cerrada, a las 22:30 h, llegamos a la Espalda del Aneto, de 3.343 m. No vemos ningún emplazamiento de vivac e intentamos ver lo que nos queda. Juan y yo observamos débilmente que queda algo de cresta y también vemos una arista de nieve que da al Aneto que parece muy afilada y que, a estas alturas, debe estar blanda de todo el día.

Decidimos vivaquear como sea. Buscamos cada uno un cobijo. Ahora cualquier agujero nos parece un hotel. Pronto encontramos cada uno un sitio donde acurrucarnos y pasar la noche lo más rápido posible. Empiezo a sufrir un frío insoportable y comienzo a temblar de manera incontrolada. Estoy pagando el no haber bebido ni comido nada. Al empezar a calentar el agua para el liofilizado, ¡encuentro el otro botellín! A buenas horas. Después de cenar entro en calor y, ya en el saco, a las 23:30, nos ponemos a dormir. El cielo está impoluto y me dejo llevar por la belleza que reina en este "hotel mil estrellas".

Son las 6:30 y nos levantamos. ¡Hemos podido dormir todos! No se estaba tan mal, solo un par de piedras clavadas en los riñones y un golpe en la cabeza con una piedra mientras dormía.

Alberto en su agujero de vivac
Mi hermano en su agujero

Amanecer en el vivac de la Espalda del Aneto

Cordada preparándose en el vivacCresta recorrida vista hacia atrás

Vista hacia atrás de la cresta que hemos escalado.

Cresta desde la Espalda del Aneto al amanecer

Sin desayunar y con una sed feroz, nos equipamos y salimos encordados y con los crampones. A la luz del día se ve más fácil. Descendemos la cima de la Espalda y llegamos a un gendarme que bordeamos por la derecha.

Cordada con crampones en la arista hacia el AnetoCordada bordeando el gendarme

Arista de nieve hacia la cima del AnetoCordada en la arista cimera

Alcanzamos rápidamente la arista cimera, que ahora nos parece más benigna, y en fácil progresión llegamos a nuestro destino.

Cima del Aneto

Cordada en la cima del AnetoCordada con la cumbre del Aneto

No nos lo podemos creer. ¡Por fin ha caído! ¡La Salenques-Tempestades! Es la cuarta vez que hago cima, pero esta es la más especial. Para mi hermano es la primera, pero qué manera de estrenarse en el Aneto...

Cordada en la cima del Aneto

¡Ahora a por nuevos retos!
Un abrazo a tod@s,
   Jose