Vía: Directa Coolidge a la Barre des Écrins
Zona: Alpes Ecrins (Delfinado, Francia)
Longitud: 1.660 m de desnivel desde el refugio Glacier Blanc
Dificultad: AD (55º) y II+ en la arista Oeste
Exposición: Alpina, con gran patio en la arista de descenso
Orientación: Norte
Primera ascensión: William A. B. Coolidge, 1870 (primera de la cima: Edward Whymper, Michel Croz y Christian Almer, 1864)
Tipo de terreno: Nieve y hielo en la pala norte; mixto y roca en la arista Oeste
Equipamiento: Ninguno; reuniones con estacas, pitones y friends
Material recomendado: 8 cintas, 5 tornillos de hielo, juego de friends medianos, semáforo de aliens, 3 pitones, 1 estaca, 1 flauta, cuerda de 40 m y cordino de rápel
Aproximación: 5 horas desde el refugio Glacier Blanc hasta la rimaya de acceso al corredor
Descenso: Arista Oeste (II+) hasta la brecha entre la Barre y el Dôme de Neige, rápel de unos 30 m con 2 pitones y bajada por el glaciar Blanc hasta el refugio
Fecha actividad: 23.06.2013
Cordada: Gerard Fernández, Jose Soler, Juan Lazo, Marc Urquizu y Jose Bermudo
El entorno
La Barre des Écrins (4.101 m) es la cima más alta del macizo de los Écrins, en los Alpes del Delfinado. Es un macizo salvaje, sin teleféricos, donde la forma física juega un papel fundamental. Se accede desde el aparcamiento del Pré de Madame Carle, y el refugio Glacier Blanc (2.550 m) y el refugio de Écrins (3.150 m) son las bases habituales.
La vía
Ascensión clásica de alta montaña por el glaciar Blanc y la pala norte final, de unos 55º y mantenida, que la Directa Coolidge surca de forma elegante. No hay equipamiento y el aseguramiento se resuelve con tornillos de hielo, estacas y flauta. La bajada se hace por la arista Oeste.
Ojo: la barrera de seracs del primer tramo es lo más peligroso del itinerario, así que conviene pasarla de noche, con el terreno helado. La arista Oeste, aunque sin dificultad técnica, es muy aérea, con más de 1.000 m de caída vertical, y se baja en mixto, donde no se permite ningún error. Con la nieve blanda de la tarde, el glaciar se complica.
Primera ascensión
La cima fue ascendida por primera vez por Edward Whymper, con Michel Croz y Christian Almer, en 1864. La variante de la pala norte fue escalada por William A. B. Coolidge en 1870.
Aproximación y descenso
Desde el aparcamiento del Pré de Madame Carle se llega en unas 2 horas al refugio Glacier Blanc. De ahí, de madrugada, se cruza el glaciar Blanc hasta el pie de la vertiente norte y se sube hasta la rimaya del corredor. Para bajar, se sigue la arista Oeste hasta el final: hay un primer rápel que se debe obviar, y detrás, escondido, otro de unos 30 m con 2 pitones que deja en la brecha entre la Barre y el Dôme de Neige. Desde ahí se baja por el glaciar hasta el refugio.
La Barre des Écrins (4.101 m) es la cima más alta del macizo de los Écrins, en los Alpes del Delfinado. Es un macizo salvaje, sin teleféricos, donde la forma física juega un papel fundamental. Se accede desde el aparcamiento del Pré de Madame Carle, y el refugio Glacier Blanc (2.550 m) y el refugio de Écrins (3.150 m) son las bases habituales.
La vía
Ascensión clásica de alta montaña por el glaciar Blanc y la pala norte final, de unos 55º y mantenida, que la Directa Coolidge surca de forma elegante. No hay equipamiento y el aseguramiento se resuelve con tornillos de hielo, estacas y flauta. La bajada se hace por la arista Oeste.
Ojo: la barrera de seracs del primer tramo es lo más peligroso del itinerario, así que conviene pasarla de noche, con el terreno helado. La arista Oeste, aunque sin dificultad técnica, es muy aérea, con más de 1.000 m de caída vertical, y se baja en mixto, donde no se permite ningún error. Con la nieve blanda de la tarde, el glaciar se complica.
Primera ascensión
La cima fue ascendida por primera vez por Edward Whymper, con Michel Croz y Christian Almer, en 1864. La variante de la pala norte fue escalada por William A. B. Coolidge en 1870.
Aproximación y descenso
Desde el aparcamiento del Pré de Madame Carle se llega en unas 2 horas al refugio Glacier Blanc. De ahí, de madrugada, se cruza el glaciar Blanc hasta el pie de la vertiente norte y se sube hasta la rimaya del corredor. Para bajar, se sigue la arista Oeste hasta el final: hay un primer rápel que se debe obviar, y detrás, escondido, otro de unos 30 m con 2 pitones que deja en la brecha entre la Barre y el Dôme de Neige. Desde ahí se baja por el glaciar hasta el refugio.
Crónica de la actividad:
Comienza el verano y, como siempre en los últimos años, huyo del ruido de Sant Joan para buscar el silencio mineral de las grandes montañas. ¿Qué mejor macizo que el de los Écrins, con paisajes bellísimos y montañas para todos los gustos, ausente de teleféricos y donde la forma física juega un papel fundamental?
Es la cuarta vez que vengo y nos hemos propuesto la cima más alta del macizo, la Barre des Écrins, de 4.101 m, ascendiendo la parte final por la directa Coolidge, que surca de forma elegante la pala norte, y después bajar por la arista Oeste.
La cima fue ascendida por primera vez por el gran Edward Whymper, acompañado de los igualmente célebres Michel Croz y Christian Almer, en 1864. La variante que hemos elegido fue escalada por vez primera por el americano William Coolidge en 1870.
La hemos organizado como una actividad de sección del club Cordada y me acompañan Gerard F., Jose S., Juan L. y Marc U.
Así que salimos de Sant Cugat a las 4:30 el sábado y llegamos al aparcamiento del Pré de Madame Carle a las 12:30.
Después de una fuerte discusión sobre qué material llevar, porque Jose S. y yo queremos subir con lo mínimo, Gerard y Juan más por los "por si acaso" y a Marc le da igual, al final subimos una cuerda de 40 m simple y otra de 50 m para montar una segunda cordada por si acaso.
Hemos reservado en el refugio de Glacier Blanc, a 2.550 m, pero la idea es preguntar si hay sitio en el de Écrins, a 3.150 m, y ahorrarnos aproximación para mañana. La aproximación es muy bonita y en 2 horas nos plantamos en el refugio Glacier Blanc, donde nos dicen que el de Écrins está lleno. O sea, ¡a madrugar mañana!...
Para más inri, las Koflach de Marc han muerto de vejez y podemos tener la primera baja. Por suerte el guarda del refugio, muy amable, le presta unas que le sirven.
Antes de cenar decidimos un poco el material para mañana, nos tomamos una cerveza, cenamos y a las 19:00 a dormir, porque el despertador lo hemos puesto a las... ¡00:00 h! Tenemos 1.660 m de desnivel y luego una bajada técnica por la arista, además de nieve blanda en la bajada del glaciar.
¡Las 00:00 h!... vaya madrugón, ni para el Mont Blanc me he levantado nunca a esta hora, así que salimos en silencio de nuestras literas. Está claro que nadie se levanta con nosotros. Desayuno rápido y bastante decente, y ya a la 1:00 empezamos a caminar con los crampones puestos.
El cielo está absolutamente estrellado y no hace nada de frío. El silencio es absoluto, a excepción del ya clásico rechinar de los crampones en la nieve y el tintineo del material que nos cuelga del arnés. Para colmo, tenemos una luna llena que ilumina tenuemente todo el paisaje que nos envuelve.
A las 2:45 llegamos bajo el refugio de Écrins e iniciamos la travesía del glaciar Blanc, que nos conduce, ganando poca altura, al inicio de la vertiente norte, donde empieza propiamente la ascensión. La nieve ya está más dura y la progresión se hace más rápida, y a las 3:45 llegamos a la primera pala. Parada técnica, sacamos la cuerda de 40 m y nos encordamos los 5, porque aquí las grietas ya son peligrosas. Al poco de subir vemos una hilera interminable de frontales que han salido del refugio de Écrins.
La ascensión se hace dura, pero todos tenemos que caminar al mismo ritmo. El primer tramo es el más peligroso, pues una barrera de seracs se alza sobre nosotros. Por suerte, es de noche todavía y no la vemos. Una vez superada por la izquierda empieza a clarear y ya observamos con nitidez la pala norte final. Algunos franceses que suben esquiando nos están atrapando, pero nuestro ritmo es bueno, así que poco después de amanecer alcanzamos la rimaya de acceso al corredor.
Aquí empieza ya la fiesta. Estamos a unos 3.900 m y a varios de nosotros nos duele algo la cabeza por culpa de la altura. Mi experiencia me dice que es algo pasajero y que pronto remitirá. La rimaya se ve fácil, pues hay mucha nieve acumulada en ella. Así que mis compañeros me pasan todo el material (friends, tornillos, estaca y flauta) y empiezo a subir con mis amigos detrás al ensamble.
La progresión resulta fácil pues la huella está hecha. No así el aseguramiento, porque la nieve no es lo suficientemente consistente. Por suerte, pronto me doy cuenta de que un palmo bajo la nieve yace una capa de hielo perfecta para meter tornillos.
Vamos ganando metros rápidamente y montamos únicamente una reunión para traspasar material. La vía empieza a poblarse de escaladores, y algunos guías no adelantan sin muchos miramientos. Por fin, a las 7:45 hacemos cima, radiantes de felicidad aunque bastante cansados.
Pero ahora viene lo más difícil, el descenso por la arista Oeste. Bajar por donde hemos subido lo descartamos porque hay mucha gente y ello lo hace más peligroso, así que por unanimidad optamos por esta arista. Aunque en grado (máx. II+) no es complicada, por contra es muy aérea, es de bajada, es en mixto y está prohibido el más mínimo error.
Poco a poco vamos perdiendo metros. Intento tener especial cuidado en asegurar porque vamos al ensamble 5 personas y el último de todos, Juan, tiene que destrepar sin cuerda por encima. El patio a la izquierda es monumental, con más de 1.000 m de caída casi vertical. A mitad de cresta viene un trozo espectacular, pues hay que descender en bavaresa sobre el mismo filo rocoso de la cresta.
A las 3 horas de cresta, llegamos al rápel. Para llegar a él hay que seguir la cresta hasta el final. Se encuentra un primer rápel que debemos obviar; detrás, escondido, hay otro que nos deposita directamente en la brecha entre la Barre y el Dôme de Neige. Hace unos 30 m y tiene 2 pitones.
¡Se acabó lo más complicado! Son las 11:15 y la nieve empieza a estar blanda. Ahora solo toca bajar.
A las 14:45 llegamos al refugio, nos tomamos un más que merecido descanso y luego, en algo más de 1 hora, ya estamos en el coche. Antes entablo amistad con un nuevo compañero de aventuras.
Han sido más de 16 horas seguidas de actividad, pero ¡ha valido la pena! Gracias, amigos, por hacerme disfrutar estos 2 días.

