Vía: Cascada de Perramó
Zona: Pirineos – Valle de Estós (Benasque)
Longitud: 120 m (2 largos)
Dificultad: 3+ (hielo, 70-75º en los pasos más verticales)
Orientación: Noroeste
Tipo de terreno: Cascada de hielo
Equipamiento: Sin equipar; reuniones en un bloque (con tornillo) y en un árbol
Material recomendado: 8 cintas exprés, 8 tornillos de hielo y cuerdas para rapelar (60 m + 50 m)
Aproximación: Más de 4 horas desde el parking de Estós
Descenso: 2 rápeles (60 m + 50 m) hasta la base de la cascada
Fecha actividad: 09.03.2013
Cordada: Jose Bermudo, Juan Lazo y Xavi Fernández (con Elisa Corrochano en la aproximación)
El entorno
La cascada de Perramó queda en el fondo del valle de Estós (Benasque), por encima del Ibonet de Batisielles, en un entorno de alta montaña con vistas espléndidas de las Agujas de Perramó. No es una cascada muy difícil y es bastante corta, pero su mayor interés radica en el paisaje: solo por la aproximación ya vale la pena ir.
La cascada
Se escala en dos largos. El primero (unos 55 m) empieza con los primeros metros a 75º y luego a 70º, y se vuelve fácil, a 60º, más arriba; la reunión se monta en un bloque de la pared de la derecha, reforzada con un tornillo. El segundo sale a la izquierda con algunos metros a 70º y sigue recto por un estrecho canalón, con pasos variados y bonitos, hasta la cima de la cascada, donde se monta la reunión en un árbol.
Ojo: el hielo de la parte baja puede estar en mal estado y los tornillos no entrar con confianza. Si se va tarde, el sol pega en la parte alta y caen purgas de las palas superiores, así que conviene empezar pronto.
Aproximación y descenso
Se sube por el valle de Estós y, tras algo más de una hora, se gira a la izquierda en el cartel indicador hacia Batisielles. La subida se endereza en zig-zag por un bosque cerrado hasta el Ibonet de Batisielles, a cuya orilla está el refugio-cabaña del mismo nombre. En apenas unos minutos se llega al cono final y, de ahí, tras un penoso ascenso, al pie de la cascada, al cabo de más de 4 horas. Con nieve se puede hacer con esquís o raquetas. El descenso se hace en dos rápeles (60 m + 50 m) hasta la base.
La cascada de Perramó queda en el fondo del valle de Estós (Benasque), por encima del Ibonet de Batisielles, en un entorno de alta montaña con vistas espléndidas de las Agujas de Perramó. No es una cascada muy difícil y es bastante corta, pero su mayor interés radica en el paisaje: solo por la aproximación ya vale la pena ir.
La cascada
Se escala en dos largos. El primero (unos 55 m) empieza con los primeros metros a 75º y luego a 70º, y se vuelve fácil, a 60º, más arriba; la reunión se monta en un bloque de la pared de la derecha, reforzada con un tornillo. El segundo sale a la izquierda con algunos metros a 70º y sigue recto por un estrecho canalón, con pasos variados y bonitos, hasta la cima de la cascada, donde se monta la reunión en un árbol.
Ojo: el hielo de la parte baja puede estar en mal estado y los tornillos no entrar con confianza. Si se va tarde, el sol pega en la parte alta y caen purgas de las palas superiores, así que conviene empezar pronto.
Aproximación y descenso
Se sube por el valle de Estós y, tras algo más de una hora, se gira a la izquierda en el cartel indicador hacia Batisielles. La subida se endereza en zig-zag por un bosque cerrado hasta el Ibonet de Batisielles, a cuya orilla está el refugio-cabaña del mismo nombre. En apenas unos minutos se llega al cono final y, de ahí, tras un penoso ascenso, al pie de la cascada, al cabo de más de 4 horas. Con nieve se puede hacer con esquís o raquetas. El descenso se hace en dos rápeles (60 m + 50 m) hasta la base.
Crónica de la actividad:
Vengo con Juan Lazo y con Xavi Fernández, acompañados de Elisa Corrochano, quien no tiene previsto escalar, pero como tanto Juan como yo vamos a subir con esquís, ella no duda en sumarse para disfrutar luego de la bajada. Xavi sube con raquetas. Tomo una decisión arriesgada, la de subir con las botas de alta montaña y los esquís, pensando que la bajada la haré como pueda y sin muchos contratiempos.
Enseguida empieza la nieve y foqueamos con regularidad. Al cabo de 1 hora y poco nos desviamos a la izquierda en el cartel indicador hacia Batisielles. Pronto la subida se endereza, siguiendo un sendero en zig-zag por el bosque cerrado.
El paisaje es increíble y ya divisamos las agujas de Perramó.
Llegamos al Ibonet de Batisielles, a cuya orilla está el refugio-cabaña homónimo. Mi idea de subir con las botas de montaña y esquiando ha provocado dos llagas en sendos pies. Ya divisamos la cascada, en medio de un paisaje incomparable.
En apenas unos minutos accedemos al cono final, y de ahí, en un penoso ascenso, al pie de la cascada, al cabo de más de 4 horas de aproximación.
Del primer largo me encargo yo. Los primeros metros deben ser a 75º y luego a 70º. Ese día el hielo no es bueno en la parte baja y los tornillos no son atómicos. Para colmo, se ha hecho tarde y el sol pega arriba, regalándonos alguna que otra purga de las palas superiores. Ya más arriba se vuelve fácil a 60º. Al cabo de unos 55 m, monto la reunión en un bloque en la pared de la derecha, con un tornillo de regalo.
Del segundo largo se encarga Juan. Sale a la izquierda, con algunos metros a 70º. Luego tira recto por un estrecho canalón, con pasos variados y bonitos, y sin más complicación hasta llegar a la cima de la cascada. Se monta la reunión en un árbol.
El descenso de la cascada lo realizamos en dos rápeles (60 m + 50 m) hasta la base de la cascada.
Mi aventura no acaba aquí. Mientras mis compañeros disfrutan de una bonita bajada con esquís y con raquetas, yo intento sobrevivir con mis botas y esquís. Pero las llagas y el hecho de ser un principiante en esto del esquí de montaña, sumado a mi peculiar equipamiento en los pies, me hacen desistir del buen éxito de mi empresa. No aguanto de pie ni 10 metros, y acabo bajando con los esquís a la espalda.
En resumen, a pesar de mi penosa bajada, un gran día de esquí-alpinismo con tres grandes amigos.
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose




