sábado, 14 de junio de 2014

Vía Fouquier al Midi d'Ossau

Zona: Pirineos Anayet-Ossau
Longitud: 635 m
Orientación: Este
Grado: V 
Equipamiento: poco equipada. Algún pitón y las cuatro primeras reuniones.
Material: 12 cintas expres, dos juegos de aliens, juego de medianos hasta el 2# repitiendo intermedios, fisureros, tres clavos extraplanos por si acaso, piolet y crampones.
Aproximación: 1 hora
Fecha: 14.06.2014

Más al oeste del Balaitús, el tres mil más occidental del Pirineo, se yergue la figura del extinto volcán Midi d'Ossau, de 2.884 m. Rocas graníticas, andesitas, basaltos,...etc, conforman una catedral mineral soportada por altivas paredes. De entre todas ellas,  para nuestra primera escalada en esta bellísima montaña, hemos elegido la cara este del Grand Pic del Midi d'Ossau, una enorme pared de 600 m. Existen varios itinerarios que la surcan, y el de la Fouquier es quizás el más clásico. Además unos compañeros nuestros de Cordada (Josep con Alberto y Marc) la han escalado la semana anterior y tenemos información de primera mano.
 
Itinerario

 Esta ruta, abierta en 1.968, posee un grado asequible, pero se trata de una escalada de alta montaña en toda regla. Mantenida en el IV, hay numerosos pasos de IV+ y alguno de V. La ruta es difícil de seguir y perderse puede ser peligroso. Solo están instaladas las cuatro primeras reuniones, de pitones; el resto hay que montarlas. La vía, muy larga y bastante sinuosa, se encuentra muy poco equipada, y solo encontraremos algún pitón en algún largo. La roca es bastante buena, excepto algún tramo al final.
La reseña de Luichy, que adjunto, es muy buena, siempre que vayas con cuerda de 60 m; si no, es preciso montar reuniones adicionales. Nosotros fuimos con una sola cuerda de 40 m, y se nos quedó corta en general. Mejor una de 45 o 50 m.
 

Para este tipo de actividades, donde prefiero repartir la responsabilidad al 50%, me reservo a uno de mis compañeros más fieles, Jose Soler. Después de salir temprano y pasar por Riglos para añadirle salsa al día, llegamos al Portalet a las 19:00 y poco después aparcamos. En una hora y cuarto estamos en el refugio de Pombie, a 2032 m.


No ha venido nadie más y de momento somos los únicos huéspedes. Por la noche llegarán unos valencianos, pero para la cena podemos elegir incluso el plato. El guarda, un tipo fantástico y supersimpático, nos aporta más información acerca de la vía y de la meteo para el día siguiente. Hay mala previsión para la tarde y lo mejor será madrugar. En cuanto al material, finalmente metemos en las mochilas dos juegos de aliens, uno de friends medianos hasta el 2# con los medianos repetidos, unos fisus, tres clavos, una cuerda simple de 8,9 mm y 40 m y un cordino de 5 mm de la misma longitud. Por supuesto piolet y crampones, ya que en la aproximación hay que cruzar una rimaya y en la cima todavía queda bastante nieve. Me voy a dormir con la familiar sensación de impaciencia para que llegue la mañana.
 
El despertador suena a las 5:15 h y ya a las 6:00, al alba y con cálida temperatura, salimos del refugio dirección al col de Suzon. Una espesa niebla cubre el paisaje, pero el camino es evidente.
 

Al cabo de media hora y poco antes del collado, entre claros, divisamos nuestra pared. Intentamos acceder directamente a través de un nevero, pero una rimaya nos desvía a la derecha por la roca. Al cabo de otros 30 minutos estamos a pie de vía, o uno de los varios que debe haber. Decidimos ponernos los pies de gato toda la vía y guardar las botas en la mochila.
 
 
  
Son las 7:30 h y empiezo yo, enlazando los dos primeros largos, por la derecha de la reseña y en III, para llegar a la R2 (dos pitones) previa al característico y amplio diedro que corta el primer muro vertical de la pared.
 
Una de las pocas reuniones, todas al inicio
 Jose acomete el diedro de IV+ con soltura y llega a la R3, también de pitones. Poco a poco vamos acostumbrándonos a la roca y a  sentir la adherencia en nuestros pies, cogiendo velocidad.
 
 
 
Los dos siguientes largo discurren por fisura y vamos encontrando algún pitón. La escalada, algo tumbada, se parece más bien a una danza, donde los pies y el equilibrio resultan fundamentales. 
 
 
Nuestros dedos acarician el granito anaranjado
 Ya en el sexto largo opto por ir recto en adherencia a buscar alguna debilidad en el segundo muro vertical de la pared. Esta vez no encuentro ningún pitón y me entretengo para proteger los pasos. Acabamos saliendo al ensamble, pero por eso me he traido el tibloc y lo pongo antes de los 40 metros de cuerda.
 
 
 
Una cordada mixta de franceses ha empezado más tarde y los oimos unos 200 metros abajo. La tónica de la vía se mantiene pero ya no encontramos casi ningún pitón y todas las R las tenemos que montar. Un sistema de fisuras, mantenido en IV/IV+ con pasos aislados de V, nos encamina en tres largos a la gran barrera desplomes rojizos.
  
 
 
 
La sortemos por la derecha en un largo muy elegante y que requiere un paso muy aéreo y espectacular, con todo el vacío a nuestros pies. El cansancio se hace notar y ya no escalamos tan rápido. Además nos tomamos nuestro tiempo en montar las reuniones, asegurándonos que aguante una posible caída.
 
Se levanta niebla que nos oculta los metros escalados 
 Ahora otra placa llena de fisuras pero sin ningún itinerario claro nos conduce a las últimas dificultades, en dos o tres largos según queramos. Montamos R en una gran repisa herbosa en un gran bloque.
 
Una sola fisura para dos friends, pero es buena 




 Un techo característico nos sitúa en la pared. Contrastamos la opinión de ambos y coincidimos en que la vía sigue por la derecha. Lo acomete Jose, en IV, y monta una R algo precaria en un bloque.
  

 Ahora dudamos. Delante nuestro un diedro de roca descompuesta, y a la izquierda una travesía para alcanzar un sistena de bloques que y diedros que parecen de buena roca. Opto por la segunda opción, pero, maldición !...la roca está bastante rota y grandes bloques están en equilibrio inestable;.Pero para mi asombro  encuentro un diedro muy vertical con dos pitones; debe ser el embarque de 6a de la reseña. Según ésta por la izquierda es más fácil, pero no pone el grado. Pruebo. La roca parece buena, pero hay pasos de V y alguna roca inestable. Encuentro un pitón, sigo arriba y traveseo a izquierda a una canal, donde monto una R a prueba de bombas.

Tramo de roca delicada

 
 Ahora toca un largo sencillo de IV, cruzamos una pequeña terraza y Jose monta R al pie del en teoría último largo. A la sombra hace frío y algo de niebla envuelve la montaña. Intentamos ir lo más rápido posible y por eso no hemos comido nada desde hace 10 horas.
 

De momento escalo recto, unos pasos verticales, y veo la evidente chimenea que corona nuestra vía. Una gran piedra empotrada me permite montar un puente antes de entrar en la chimenea. Una vez dentro todo molesta. Hay que progresar empotrando el cuerpo, en IV+, como si de una clásica Haus se tratara, pero la mochila, con el piolet sobresaliendo, dificulta la progresión. En unos 35 m llego a una plataforma soleada, radiante de felicidad. Me saco los pies de gato para aliviar el dolor en los pies y me calzo las botas. Al rato llega Jose Soler, al que invito a hacer lo mismo.
 
  


Ahora un largo de III de trámite nos lleva al final de la vía. Son las 16:00 h. Hemos tardado 8 h y media. La alegría es grande. La vía nos ha costado lo suyo, no tanto por el grado, sino por la búsqueda del itinerario y por el escaso equipamiento.
 


 La niebla nos envuelve momentáneamente.  Toca bajar rápido y encontrar la cruz que marca la bajada. No queremos que nos pase lo de hace cuatro años en la Peyreget, cuando no encontramos los rápeles de bajada y nos perdimos, para acabar engullidos por la noche. Tomamos dirección a la derecha, y después de unos 10 minutos nos encontramos un nevero con huellas. Nos calzamos los crampones y después de cruzarlo divisamos la cruz.
 
 

Ahora apenas hay nieve y tomamos el camino normal de  bajada. Acabamos haciendo solo dos rápeles cortos de 20 m, al final del descenso. Nuestro cordino ha viajado solo de paseo. Alucino con una cordada que se ha equivocado de rápel y lo ha montado en un pitón antiguo que apenas entra dos dedos. Pocas cosas pasan.

 
A las 18:30 llegamos al refugio. La escalada no nos ha decepcionado, hemos disfrutado de un entorno maravilloso en una montaña de ensueño, y encima hemos llegado con tiempo al refugio para la cerveza y la cena.

 
 
 Un abrazo a tod@s,
    Jose
 

miércoles, 11 de junio de 2014

Serón-Millán al Mallo Pisón

Zona: Riglos
Longitud: 300 m
Orientación: Suroeste
Grado: 6b+(V+) 
Equipamiento: bastante equipada con bolts, espits, químicos, pitones y puentes de roca. Reuniones rapelables.
Material: 14 cintas expres y aliens, algún friend mediano.
Aproximación: 10 minutos
Fecha: 09.06.2014


Cualquier excusa es buena para volver a Riglos. El viento reinante en las Maladetas nos ha hecho desistir de nuestro intento a la Cresta del Alba, y Xavi Rodríguez y yo hemos bajado velozmente del vivac de Cregüeña a buscar refugio a menores altitudes, medio dormidos por una noche infernal. 
La alternativa es fácil y a hora y media de Benasque. Ya a las 16:00 h estamos en Riglos y escalamos Curruclillo, que la acabamos en 4 horas. Casi con frontal, y cansados de un día tan largo, llegamos al refugio a las 22:00 h. Mirando alternativas para el día siguiente, y viendo el calor sofocante que nos espera mañana, optamos por una de la superclásicas del macizo, la Serón-Millán al Mallo Pisón, que además le da la sombra por la mañana.


Se trata de una grandiosa ruta de 300 m que corta en dos la cara Sur del Pisón, y que fue abierta por una cordada de escaladores legendarios: Rafael Montaner, Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Pepe Díaz,  los días 20, 21 y 22 de junio de 1957, en una época de cuerdas de cáñamo, zapatillas de esparto y caídas prohibidas. La vía hoy es de una dificultad obligada asequible, y consta de dos partes bien diferencias. 
Los primeros cinco largos, hasta casi el collado del Puro, conforman la parte más exigente de la ascensión. Muchas cordadas evitan esta entrada y optan por iniciarla por la normal del Puro y en el collado hacer una pequeña travesía hasta la R6 de la Serón. En mi opinión esta opción resta todo el carácter a la vía y nos perderemos lo mejor de la misma. En esta parte encontraremos básicamente una escalada de placa, con roca en ocasiones delicada, seguros algo alejados y dificultades mantenidas y nada regaladas.
La segunda parte, en cambio, se trata de una escalada básicamente en diedro y chimenea, muy bien protegida con químicos, y con dificultades no mantenidas y más suaves. Aún así, hay que estar suelto en chimenea, y en algun ocasión hay algún tramo expo. El último largo es posiblemente el mejor de la vía, un diedro vertical y protegido lo justo, para disfrutar de pasos técnicos y buena roca. Adjunto esta otra reseña que he encontrado con el equipamiento bastante exacto.


Así que, aunque cansados del día anterior, nos levantamos a una hora razonable, las 7:30. Aún así, nuestra lentitud en los preparativos  es elevada y no salimos del refugio hasta las 9:00.
A las 9:30 estamos a pie de vía, reconocible porque está al pie de un nicho y es visible un bolt a unos 6 metros.

El primer largo tiene poco equipamiento y la roca es delicada, y cuando quieres chapar el segundo bolt, caerse está prohibido, pues vas directo al suelo. Yo conseguí colocar el camalot 2# unos tres metros antes, el único friend grande que puse en el día. Después de una fácil travesía, la R está en un nicho.


Primera reunión en un confortable nicho
El segundo largo se inicia potente, 6a+?, y nosotros lo pasamos en A0. En la salida del desplome a Xavi se le escapa un bolo del pie. Alerta !...Arriba sigue difícil, muy vertical y con grado de V+ picantón, con alejes alegres. Cuando nos encontramos en la R cruzamos miradas. No estamos disfrutando, pero como es rapelable, comentamos que "hacia arriba" hasta que nos cansemos.

  

El tercer largo me toca. Intento relajarme, el grado es el mismo en todos los sitios, pienso, y este no pasa de V+ (qué fácil es autoengañarse...o  no). Pero poco a poco cojo confianza. Un  diedro delicado precede a una travesía. Aquí la roca ha mejorado ostensiblemente, pero me paro a descansar  en el último bolt, más por la tensión que por la dificultad en sí. Supongo que estamos pagando el esfuerzo de ayer.


Verticalidad
 Ahora le toca a Xavi, que arranca hacia un diedro desplomado, pero que acera sin manías (Xavi, dónde has dejado hoy tu filosofía friki ??). Más arriba, un 6b que también pasamos en A0. Pero nos hemos quitado el miedo y avanzamos más deprisa.

 

Ahora en el quinto largo ya disfruto de lo lindo. Un diedro muy elegante que se sube en oposición, y que al llegar al último pitón es precioso girar a la derecha para ir a nuestra R. Cuando llego veo el collado del Puro, que ya visité el año pasado escalando por la normal del mismo.

El mítico puro y su famoso bloque encajado

Xavi escala un largo de transición, pero de roca bastante rota, para acceder a la gran chimenea, que no abandonaremos ya hasta la cima. Decide montar R en una opcional. 
Un "puente de roca" de mi compañero !...ejem
 Ahora el séptimo largo es puro diedro-chimenea, y vamos encontrando químicos algo espaciados. Pero la dificultad no es mantenida, la roca es excelente y escalamos rápido. Una panza con pies patinosos, y con resbalón incluido, es el paso clave del largo.
   
Una cordada inglesa en la normal del puro...
El sol les sienta bien...creo...
Octavo largo, de IV+, para Xavi. Lo sube volando. Yo en cambio empiezo a arrastrarme incluso de segundo; estoy cansado, deshidratado, y la vía se me está haciendo larga. Un principio de llaga me azota el pie derecho, pero Xavi me comenta que esto se acaba. 


En el siguiente largo ya no sabemos bien donde estamos en el croquis, y creo que hacemos uno más de lo normal, corto, de unos 15 m . La tónica es la misma: chimenea, oposición, algún paso de empotramiento, químicos, puentes de roca...Hacemos pues dos largos en vez de uno.



El largo diez es precioso. Mis pies y piernas me duelen de tres días de máxima actividad (aproximaciones, vivacs, escaladas...), pero se me pasa cuando vuelvo a escalar de primero. La chimenea es elegante, y solo chapo los puentes de roca y químicos que encuentro, aún cuando los alejes son de casi 8 metros. Ya le tenemos cogida la medida a la vía y no hay quien nos pare. La chimenea acaba y una pequeña travesía a izquierda me lleva a una comodísima reunión, ya al sol de junio.



Xavi pues se queda el último largo, un excelso diedro a 300 m del suelo. La entrada al diedro es delicada. Un puente de roca protege el paso al diedro, luego un químico, y ya en oposición de forma elegante y totalmente en libre va progresando hasta que se acaba. Arriba unos metros de trámite y monta R en una sabina. Largo cinco estrellas y una guinda perfecta a una vía magnifica, abierta por escaladores legendarios en el mallo más legendario.




Peña Rueba, detrás del Mallo Firé
La bajada la realizamos por los rápeles del descenso normal del Mallo Pisón. Adjunto croquis del mismo.


Un abrazo a tod@s,
   Jose