jueves, 27 de agosto de 2026

Aresta Brucs a la Saca Gran

Zona: Montserrat - Agulles
Longitud: 90 m (repartidos en 3 largos).
Dificultad: IV+/V-  
Orientación: Sur
Equipamiento: Vía semiequipada (chapas/espits/parabolts en pasos clave y reuniones equipadas). Conserva tramos con cierto distanciamiento entre seguros.  
Material recomendado: 6 a 8 cintas expres, bagas/cintas cosidas para encintar merlets y sabinas.
Aproximación: 1 hora
Fecha actividad: 13.03.2019
Cordada: Jose Bermudo y Alberto Bermudo

La región de Agulles es para mi, con el permiso de Sant Benet,  la más bonita y mágica de Montserrat. Un perfil sinuoso de múltiples agujas, menos gente que en otras regiones del macizo, multitud de vías para todas las estaciones del año, muchas de ellas ascensiones históricas, y en general respeto por las vías ya abiertas.  
Dentro de este catálogo infinito de monolitos y agujas, la Saca Gran destaca por su porte y su elegancia. Escalar su cara sur por la emblemática Aresta Brucs no es solo hacer metros sobre roca; es recorrer una línea repleta de historia y disfrutar de una de las escaladas clásicas por excelencia de la zona. 


Historia de la Primera Ascensión: 

La primera ascensión de la Aresta Brucs a la Saca Gran fue realizada el 25 de diciembre de 1957 por los míticos escaladores Josep Manuel Anglada y Francesc Guillamon. Esta apertura supuso uno de los grandes hitos de la época dorada de Montserrat, abriendo una línea sumamente lógica con el estilo limpio y audaz característico de los años 50.

Crónica de la Ascensión:

Hay ascensiones que se recuerdan por la dureza del grado, otras por la calidad de la roca y algunas pocas por la fecha. Esta fue, sin duda, una de estas últimas. El 13 de marzo no era un día cualquiera en el calendario: era nuestro cumpleaños. Al ser hermanos gemelos, Alberto y yo compartimos muchas cosas, entre ellas el placer de la montaña y la escalada.

Nos plantamos al pie de la Saca Gran con la tranquilidad que da escalar entre gente de confianza absoluta.  Mientras íbamos gestionando los seguros, encintando algún merlet providencial y saboreando cada paso en la calidez de la cara sur, la conversación entre largo y largo era sencilla, sin prisa, disfrutando del privilegio de estar allí.

Llegar a la cumbre de la Saca Gran juntos, contemplando el horizonte repleto de agujas y el laberinto de monolitos a nuestros pies, fue el mejor regalo posible. 












Un abrazo a tod@s,
Jose








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