Vía: Mas-Brullet al Serrat del Moro
Zona: Montserrat (Santa Cecilia)
Longitud: 295 m (10 largos)
Dificultad: 6c o V+/A1
Exposición: Media; vía clásica de ambiente yosemítico
Orientación: Noreste
Primera ascensión: Jaume Mas y Josep Maria Brullet (GEDE), 2 y 3 de noviembre de 1960
Tipo de roca: Conglomerado
Equipamiento: Semiequipada con falcas, pitones, buriles y algún espit; reuniones rapelables con parabolts
Material recomendado: 16 cintas, friends medianos hasta el Camalot nº 3 (mejor dos), semáforo de aliens, juego de fisureros y un estribo
Aproximación: 20 minutos desde el parking de Santa Cecilia
Fecha actividad: 17.06.2013
Cordada: Moira Pereyra y Jose Bermudo
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| Croquis de josepilaura.blogspot.com |
El entorno
El Serrat del Moro es una de las grandes paredes de Montserrat, a la que se llega desde el parking de Santa Cecilia en unos 20 minutos. Su cara noreste ofrece líneas rectas y fisuras largas, de ambiente casi yosemítico, sobre conglomerado de buena calidad.
La vía
La Mas-Brullet sube en 10 largos por fisuras, diedros, chimeneas y placas, con un equipamiento de época en el que aparecen falcas, pitones y buriles. El primer largo, una fisura de semiempotramiento de unos 30 m, es contundente y funciona como criba inicial. Los largos 7 y 9 son los más difíciles de los que quedan: el 7 es una fisura perfecta con un desplome, y el 9, extraplomado y muy ancho, se hace en artificial. Es una de las grandes clásicas del macizo.
Ojo: muchos seguros son antiguos y están desgastados, con cordinos en mal estado en las falcas y en algunos pitones. Conviene revisar cada uno antes de confiar en él y llevar dos Camalot nº 3 para el primer largo.
Primera ascensión
La vía fue abierta el 2 y 3 de noviembre de 1960 por Jaume Mas y Josep Maria Brullet, miembros del GEDE.
Aproximación y descenso
Desde el parking de Santa Cecilia se llega en unos 20 minutos al pie de vía. El descenso se hace con dos rápeles de 50 y 45 m que bajan directos a la canal de Sant Jeroni.
El Serrat del Moro es una de las grandes paredes de Montserrat, a la que se llega desde el parking de Santa Cecilia en unos 20 minutos. Su cara noreste ofrece líneas rectas y fisuras largas, de ambiente casi yosemítico, sobre conglomerado de buena calidad.
La vía
La Mas-Brullet sube en 10 largos por fisuras, diedros, chimeneas y placas, con un equipamiento de época en el que aparecen falcas, pitones y buriles. El primer largo, una fisura de semiempotramiento de unos 30 m, es contundente y funciona como criba inicial. Los largos 7 y 9 son los más difíciles de los que quedan: el 7 es una fisura perfecta con un desplome, y el 9, extraplomado y muy ancho, se hace en artificial. Es una de las grandes clásicas del macizo.
Ojo: muchos seguros son antiguos y están desgastados, con cordinos en mal estado en las falcas y en algunos pitones. Conviene revisar cada uno antes de confiar en él y llevar dos Camalot nº 3 para el primer largo.
Primera ascensión
La vía fue abierta el 2 y 3 de noviembre de 1960 por Jaume Mas y Josep Maria Brullet, miembros del GEDE.
Aproximación y descenso
Desde el parking de Santa Cecilia se llega en unos 20 minutos al pie de vía. El descenso se hace con dos rápeles de 50 y 45 m que bajan directos a la canal de Sant Jeroni.
Crónica de la actividad:
Resulta difícil pensar que se pueda encontrar una vía como la Mas-Brullet en Montserrat. De corte absolutamente clásico y de una lógica aplastante, la vía surca la pared del Serrat del Moro en 10 largos sin desperdicio, en un ambiente yosemítico y de geometrías rectilíneas. Nos encontramos con todo tipo de fisuras larguísimas, diedros, empotramientos, bavaresas, chimeneas, placas… Todo ello aderezado con un equipamiento de época, donde las falcas hacen acto de presencia y nos recuerdan con qué medios se enfrentaban nuestros predecesores. Si a todo ello le sumamos un primer largo contundente y sin respiro, que supone una auténtica criba inicial para las cordadas que se acercan, tenemos todos los ingredientes para convertirla en lo que ya es: una de las grandes clásicas del macizo.
Porque, como dice el dicho montserratino que comenta Antonio García Picazo en su bellísimo libro Montserrat. Ascensiones de leyenda, «Qui la Mas no ha escalat, no ha estat a Montserrat», y aunque pueda resultar exagerado, bien es cierto que al acabarla notamos una satisfacción que pocas veces se repite.
Y es que va a ser mi tercer intento, después de un primero fallido debido a una cordada que encontramos delante y que nos retrasó en exceso, y un segundo con retirada por la lluvia. En ambos casos rapelamos de la R2, y por esa época iba bastante flojo y no abrí ninguno de los largos.
Esta vez la meteo pinta excelente, ya tengo más experiencia y encima… he convencido a mi amiga Moira para apuntarse. Hace muchos años que nos conocemos, ¿y qué mejor compañer@ para intentarlo?
Así que ya a las 9:00 h estamos a pie de vía.
L1: el recuerdo que tengo del primer largo hace aflorar algo de dudas, más si cabe porque esta vez me toca abrirlo. Y es que la vía empieza de forma salvaje con esta fisura de semiempotramiento de 30 m, y no hay calentamiento que valga; hay que ponerlo todo desde el principio. Poco a poco voy subiendo. La primera falca está a unos 7 metros. La fisura se puede ir protegiendo bien con el Camalot nº 3, y por eso me he traído hoy dos. La roca está bastante pulida y hay que ir con cuidado, a ratos empotrando pierna, otros en oposición. Subo absolutamente concentrado, porque no sé si los cordinos de las falcas aguantarían una caída. Al final se llega a una reunión de buriles que es mejor dejar, y se sube en chimenea fácil de IV+ hasta la reunión buena. En total 40 m, V+/6a, con 4 falcas, un taco de hierro y un pitón.
L2: este le toca a Moi. Está prácticamente desequipado y ronda el V+/6a. Empieza con una bavaresa vertical fácilmente protegible hasta llegar a un árbol. Luego una salida difícil donde un friend abandonado nos ayudará. Le sigue un diedro también equipable hasta llegar a un paso difícil protegido con 2 pitones muy juntos. A la izquierda está la R2. Unos 30 m, V+/6a, un friend antiguo y un pitón. ¡Cómo ha disfrutado Moira!
L3: es mi turno. Empiezo con una travesía a la derecha en placa protegida con 2 espits y un clavo. Es 6b pero se puede hacer en A0, así que no me lo pienso… jaja. Luego tira recto por terreno selvático durante unos 7 metros hasta alcanzar un diedro perfecto de V grado, al que hay que llegar por terreno delicado y roto. Una vez en el diedro la progresión es excelente, y la técnica de bavaresa y oposición se impone. Aunque está limpio se puede proteger bien. Al acabar se sale a la izquierda para llegar a la reunión. Unos 40 m, V, 2 espits y un clavo.
L4: es un largo de trámite que sale a la derecha en IV+ durante unos 6 metros, y luego hay que caminar con cuidado hacia el árbol que se ve a unos 30 m a la derecha, donde se monta la reunión. 1 espit en el largo, al final del mismo.
L5: este también lo abre Moira. Observo los movimientos de mi compañera en la reunión, y aunque ella se lo toma con calma y hace calor… ¡qué bien se está a la sombra del árbol, en esta espléndida pared! Pues eso, hay que subir recto en busca del diedro que está más a la izquierda, se chapa una sabina, y se entra al diedro por la entrada que hay a la izquierda. Luego no hay más que seguir la fisura, que es bastante vertical. Este largo es uno de los más bonitos y también se puede proteger bien. La reunión está a la derecha nada más salir del diedro. 25 m, V+, 3 pitones y un fisurero abandonado.
L6: mi turno. Ya vamos viendo el final de la fiesta, y se pueden divisar los largos 7 y 9, los dos más difíciles que quedan, que en la reseña que adjunto son realmente el 6 y el 8, pues creo que es mejor partir el 5 que se indica en el croquis. Así que allá voy: me monto en un arbolito que está a la derecha de la reunión, pongo un alien arriba y me monto en la repisa. Ahora ya solo es III hacia arriba con tendencia a la izquierda. La reunión consta de un solo parabolt, que se puede reforzar con un Camalot grande. 25 m, V+, sin seguros.
L7: vaya largo. Desde la reunión impresiona. Moira tiene alguna duda, pero cuando le digo que no tengo problema en abrirlo, no se deja robar el que le toca… ¡menuda tozuda es! Una fisura perfecta que raya todo el largo y no se ve ningún seguro. Moi dice que parece que estemos en Yosemite. Así que sale armada hasta los dientes, y pronto llega a la fisura, que protege con un Camalot nº 3, pero pronto desploma y el otro nº 3 que hemos traído es demasiado pequeño… pero… «¡un espit arriba, aha!», grita Moira. Chapa y en bavaresa atlética vence el desplome. Ahora la fisura tumba menos y una serie de falcas ayudan en la progresión. Se llega a la reunión nada más salir de la fisura. De segundo disfruto como nunca. 35 m, V+, 3 falcas y un espit.
L8: largo de trámite para llegar al pie de la fisura del penúltimo largo. Se sube con tendencia a la izquierda. Encuentro un pitón con el cordino hecho migas, así que lo corto con mi navaja y consigo chaparlo estrangulando un minifisurero. Luego anudo una sabina y ya encuentro la reunión. Unos 20 m, IV, 1 pitón.
L9: la guinda del pastel. Otra fisura larguísima, muy ancha y extraplomada. Este largo hace días que me lo he guardado para mí, y como no tengo el grado para sacarlo en libre (le dan 6c), estoy bastante mentalizado para abrirlo en artificial a través de los seguros de época que barren el largo. Algunos están muy desgastados y oxidados, en especial un buril cuya chapa está a punto de romperse y un pitón que se mueve solo mirarlo. Pero poco a poco voy subiendo con el estribo, y con alguna salida en libre que te pone a tono, más con los metros que llevamos encima y porque no quiero poner a prueba ningún seguro. A mitad del largo, 2 falcas muy juntas asoman entre un mar de cordinos deshilachados, así que, sin pensarlo demasiado y con el ambiente extraplomado que se vive, le meto 1 friend atómico a la fisura y a base de estribo llego a un «seguro» más «seguro»… jeje. Luego la fisura acaba y en libre se flanquea a la izquierda de forma espectacular, para llegar a la reunión más cómoda de toda la vía. 40 m, Ae/A1.
L10: ¡esto se acaba! Se sube recto a buscar un espit, y luego en placa, bastantes metros sin poder proteger (da un poco de cague), se llega a la cima. 35 m, IV, 1 espit.
¡Hemos acabado! ¡Qué felices estamos! Quién hubiese pensado hace 8 años que Moi y yo haríamos esta vía. No nos lo habríamos creído… Ahora, a soñar nuevos retos.
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose





























Felicidades por la cronica y por la pedazo de via compañeros!!
ResponderEliminarGracias Juan !...Cuando quieras la repito contigo...me ha encantado !...
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