Vía: Allain-Leininger o Directa Sur
Zona: Grand Pic de la Meije – Macizo de los Écrins (Alpes)
Altitud: 3.983 m
Longitud: unos 800 m
Dificultad: MD, V+ obligado (TD, 5c en la graduación francesa)
Exposición: S3
Orientación: Sur
Primera ascensión: Pierre Allain y Raymond Leininger, 1935
Tipo de roca: gneis, con algunos tramos de roca a vigilar
Equipamiento: poco equipada, algunos pitones repartidos por la vía
Material recomendado: 12 cintas, aliens y friends hasta el #2, fisureros, un par de clavos, piolet y crampones
Aproximación: 4 h 30 desde La Bérarde hasta el vivac o el refugio del Promontoire; 1 h más hasta el pie de vía
Descenso: por la vía normal de la Meije (AD) hasta el refugio del Promontoire, con rápeles y destrepes
Fecha actividad: 07.08.2015 (nos retiramos por la vira del glaciar Carré, tras unos 600 m de vía)
Cordada: Josep Escruela, Selene, Jose Soler y Jose Bermudo
Nuestra actividad
Este verano he confirmado definitivamente que los planes de montaña se diseñan para no cumplirse. Después de un par de semanas comentando con Jose S. las actividades posibles en Chamonix para principios de agosto, un mensaje de Josep E., nuestro amigo y maestro, por este orden, nos anima a acompañarle a escalar la Meije, concretamente el Grand Pic, en el macizo de los Écrins. Como sospecho que no será por la vía normal, recabo más información y le pregunto si no será la Allain-Leininger o Directa Sur. En un momento mis sospechas quedan confirmadas. Como nos gusta la guerra, aceptamos sin demasiadas dudas.
La Allain-Leininger es una de las vías más fáciles de la cara sur de la Meije, pues en principio no pasa de V+ obligado. Pero varios factores hacen que, al menos para mí, no tenga nada de fácil. Primero, la magnitud del recorrido, unos 800 m, hace que la velocidad sea esencial. Además, tendremos que bajar por la vía normal, un AD de Alpes que nos puede llevar varias horas. El plan era descender haciendo la travesía integral, pero el derrumbe del túnel que lleva a La Grave nos lo impide, pues la vuelta en coche serían más de 200 km. La altitud también influye: la escalada empieza a unos 3.200 m y, si no estás aclimatado, como es nuestro caso, toca sufrir. Luego, el equipamiento es más bien escaso, solo algunos pitones repartidos por la vía. Por último, hay tramos de roca a vigilar, algo que comprobaremos más tarde.
La idea es hacer dos cordadas: primero Josep y Selene, y detrás Jose S. y yo, con una cuerda de 50 m cada cordada, así que en los rápeles tendremos que actuar de forma coordinada. Si Jose S. y yo tenemos algún problema, siempre tendremos al «mestre» para que nos eche una mano. Salimos Jose S., Selene y yo a las 4:00 de Bellaterra, y a las 12:00 nos encontramos con Josep en Bourg-d'Oisans, después de 700 km. Luego vamos a La Bérarde, y de allí iniciamos la aproximación con el material de vivac y de escalada. Al cabo de un rato ya vemos la pared.
La Allain-Leininger es una de las vías más fáciles de la cara sur de la Meije, pues en principio no pasa de V+ obligado. Pero varios factores hacen que, al menos para mí, no tenga nada de fácil. Primero, la magnitud del recorrido, unos 800 m, hace que la velocidad sea esencial. Además, tendremos que bajar por la vía normal, un AD de Alpes que nos puede llevar varias horas. El plan era descender haciendo la travesía integral, pero el derrumbe del túnel que lleva a La Grave nos lo impide, pues la vuelta en coche serían más de 200 km. La altitud también influye: la escalada empieza a unos 3.200 m y, si no estás aclimatado, como es nuestro caso, toca sufrir. Luego, el equipamiento es más bien escaso, solo algunos pitones repartidos por la vía. Por último, hay tramos de roca a vigilar, algo que comprobaremos más tarde.
La idea es hacer dos cordadas: primero Josep y Selene, y detrás Jose S. y yo, con una cuerda de 50 m cada cordada, así que en los rápeles tendremos que actuar de forma coordinada. Si Jose S. y yo tenemos algún problema, siempre tendremos al «mestre» para que nos eche una mano. Salimos Jose S., Selene y yo a las 4:00 de Bellaterra, y a las 12:00 nos encontramos con Josep en Bourg-d'Oisans, después de 700 km. Luego vamos a La Bérarde, y de allí iniciamos la aproximación con el material de vivac y de escalada. Al cabo de un rato ya vemos la pared.
Después de más de cuatro horas llegamos al emplazamiento de vivac, a los pies de la arista del Promontoire, no muy lejos del refugio. Perplejo, descubro que mi esterilla hinchable se ha pinchado. Hoy tocará dormir duro. Cena rápida y a las 20:00 ya estamos durmiendo.
Toque de corneta a las 2:00 y a las 3:00 salimos hacia el glaciar. Al cabo de 15 minutos nos encordamos y nos ponemos los crampones. Encontrar el inicio de la vía no parece fácil, pero llegamos a una rampa que al principio tiene buena pinta. Además, la rimaya está muy fácil.
Después del primer largo quedamos empapados. El agua del glaciar Carré parece chorrear hasta aquí, y hasta que no giramos a la derecha no evitamos el remojón. Al cabo de tres largos salimos a unas terrazas fáciles. Ya hay claridad y vemos dos cordadas que han debido de salir del refugio, una de franceses y otra de italianos, y que en breve nos alcanzarán. ¡Aquí la gente está muy fuerte!
Enseguida llegamos al inicio de las dificultades y nos calzamos los pies de gato. Tras la cordada de Josep y Selene, sale Jose S. hacia el diedro. Monta reunión a los 40 m y salgo yo. A unos 5 metros me desequilibro y caigo unos 8 metros por culpa del chicle de la cuerda, con péndulo incluido. Porrazo en el trasero: el hematoma me durará dos semanas. Llego a la reunión… je, je, es de un solo pitón. Ahora sigo yo. La vía continúa por otro diedro, de V/V+. Vaya con el grado. O es la altitud, o el peso de la mochila, o estoy flojete… pero monto reunión resoplando. Los italianos nos pasan a toda velocidad. El que va de primero va tan sobrado en el V que no pone nada en 30 m.
Dos o tres largos más por diedros muy verticales nos llevan a una plataforma antes de un largo de travesía ascendente de V+.
Hay cola. Vemos a los italianos pasar el tramo central en A1 (sic). Luego va Josep, primero en libre y luego también en A1 (¿no era V+?). Lo vemos desaparecer por el diedro final. De repente, un ruido. Vemos a Josep volar y, detrás de él, un gran bloque de un metro y otro más pequeño. Queda colgando en el vacío: le ha parado el italiano que iba de segundo. Miro a mis compañeros. Están pálidos, como yo seguramente. El vuelo, bestial, ha sido de al menos 15 m. Se le ha roto una presa y el bloque se ha debido de arrancar en la caída. Después del susto, remonta y acaba el largo. Cuando me toca, aprovecho los seguros que nos ha dejado Josep y acabo el largo combinando libre y artificial.
Después de unos largos más fáciles, nos topamos con más dificultades, quizá por encima del V+. Además, vemos algunos espits. Puede que nos hayamos salido de la vía. Otra vez Josep nos deja algún seguro puesto para que Jose y yo no nos retrasemos mucho.
La verdad es que cada vez estamos más cansados. Selene se queja de que es la única que escala con botas, yo llego a las reuniones ahogado y Jose S. no dice nada. Al cabo de un rato llegamos a la vira que da acceso al glaciar Carré. Son las 14:00 y llevamos unos 600 m de vía. Lo que sigue no está nada claro. Otra vez debemos de estar fuera de la vía.
El escape está al lado, pero Josep decide probar por el diedro fisurado que vemos. Monta reunión al cabo de un rato porque se ha quedado sin material. Comenta que es mejor retirarse ahora, ya que este largo es muy difícil y lo que viene seguramente más, y no es cuestión de tener todos los boletos para un vivac a pelo.
Como ha subido con una sola cuerda, me aseguro a ella y subo con la otra para que Josep pueda rapelar. Vaya larguito: me cuesta un mundo llegar a la reunión. Por la noche miraremos una reseña y sabremos que es 6a, y aquí arriba todo pica más.
Poco después estamos los dos en la vira. Nos encordamos los cuatro y atravesamos el glaciar por la parte inferior. Es impresionante. Aunque cada vez está más menguado, parece increíble que este glaciar persista a 3.700 m en plena cara sur.
Poco después llegamos a los rápeles de bajada por la vía normal. Con cuerdas de 50 m nos ahorraremos algunos. En uno de ellos se engancha el nudo y Josep sube por la cuerda a solucionarlo, pero afortunadamente vemos a los italianos de antes, que bajan de la cima y nos desencallan la cuerda.
Después de una amplia terraza y un par de rápeles, toca destrepar por terreno delicado y expuesto. Ahora vamos más rápido, pero las horas pasan volando, hasta que encendemos los frontales y, poco después, un último rápel nos deja en el refugio del Promontoire, a las 22:30.
El guarda, muy amable, nos deja tomar un lúpulo reparador a pesar de la hora. Miramos reseñas y vemos dónde nos podemos haber desviado. Comentando la jugada, acordamos que la crónica se llamará «El vuelo del abuelo».
Y al final, por fin, a las 00:00 volvemos al vivac. No hemos acabado la vía, pero estamos muy satisfechos: hemos escalado gran parte de ella, hemos hecho largos bonitos y difíciles, y hemos tomado la sabia decisión de bajarnos en el momento oportuno. Además, la bajada ha sido segura y sin contratiempos serios. Lo único malo es que me vuelve a tocar dormir en el p… suelo. Nunca más esterillas hinchables.
Enseguida llegamos al inicio de las dificultades y nos calzamos los pies de gato. Tras la cordada de Josep y Selene, sale Jose S. hacia el diedro. Monta reunión a los 40 m y salgo yo. A unos 5 metros me desequilibro y caigo unos 8 metros por culpa del chicle de la cuerda, con péndulo incluido. Porrazo en el trasero: el hematoma me durará dos semanas. Llego a la reunión… je, je, es de un solo pitón. Ahora sigo yo. La vía continúa por otro diedro, de V/V+. Vaya con el grado. O es la altitud, o el peso de la mochila, o estoy flojete… pero monto reunión resoplando. Los italianos nos pasan a toda velocidad. El que va de primero va tan sobrado en el V que no pone nada en 30 m.
Dos o tres largos más por diedros muy verticales nos llevan a una plataforma antes de un largo de travesía ascendente de V+.
Hay cola. Vemos a los italianos pasar el tramo central en A1 (sic). Luego va Josep, primero en libre y luego también en A1 (¿no era V+?). Lo vemos desaparecer por el diedro final. De repente, un ruido. Vemos a Josep volar y, detrás de él, un gran bloque de un metro y otro más pequeño. Queda colgando en el vacío: le ha parado el italiano que iba de segundo. Miro a mis compañeros. Están pálidos, como yo seguramente. El vuelo, bestial, ha sido de al menos 15 m. Se le ha roto una presa y el bloque se ha debido de arrancar en la caída. Después del susto, remonta y acaba el largo. Cuando me toca, aprovecho los seguros que nos ha dejado Josep y acabo el largo combinando libre y artificial.
Después de unos largos más fáciles, nos topamos con más dificultades, quizá por encima del V+. Además, vemos algunos espits. Puede que nos hayamos salido de la vía. Otra vez Josep nos deja algún seguro puesto para que Jose y yo no nos retrasemos mucho.
La verdad es que cada vez estamos más cansados. Selene se queja de que es la única que escala con botas, yo llego a las reuniones ahogado y Jose S. no dice nada. Al cabo de un rato llegamos a la vira que da acceso al glaciar Carré. Son las 14:00 y llevamos unos 600 m de vía. Lo que sigue no está nada claro. Otra vez debemos de estar fuera de la vía.
El escape está al lado, pero Josep decide probar por el diedro fisurado que vemos. Monta reunión al cabo de un rato porque se ha quedado sin material. Comenta que es mejor retirarse ahora, ya que este largo es muy difícil y lo que viene seguramente más, y no es cuestión de tener todos los boletos para un vivac a pelo.
Como ha subido con una sola cuerda, me aseguro a ella y subo con la otra para que Josep pueda rapelar. Vaya larguito: me cuesta un mundo llegar a la reunión. Por la noche miraremos una reseña y sabremos que es 6a, y aquí arriba todo pica más.
Poco después estamos los dos en la vira. Nos encordamos los cuatro y atravesamos el glaciar por la parte inferior. Es impresionante. Aunque cada vez está más menguado, parece increíble que este glaciar persista a 3.700 m en plena cara sur.
Poco después llegamos a los rápeles de bajada por la vía normal. Con cuerdas de 50 m nos ahorraremos algunos. En uno de ellos se engancha el nudo y Josep sube por la cuerda a solucionarlo, pero afortunadamente vemos a los italianos de antes, que bajan de la cima y nos desencallan la cuerda.
Después de una amplia terraza y un par de rápeles, toca destrepar por terreno delicado y expuesto. Ahora vamos más rápido, pero las horas pasan volando, hasta que encendemos los frontales y, poco después, un último rápel nos deja en el refugio del Promontoire, a las 22:30.
El guarda, muy amable, nos deja tomar un lúpulo reparador a pesar de la hora. Miramos reseñas y vemos dónde nos podemos haber desviado. Comentando la jugada, acordamos que la crónica se llamará «El vuelo del abuelo».
Y al final, por fin, a las 00:00 volvemos al vivac. No hemos acabado la vía, pero estamos muy satisfechos: hemos escalado gran parte de ella, hemos hecho largos bonitos y difíciles, y hemos tomado la sabia decisión de bajarnos en el momento oportuno. Además, la bajada ha sido segura y sin contratiempos serios. Lo único malo es que me vuelve a tocar dormir en el p… suelo. Nunca más esterillas hinchables.
Gracias, compañeros, por compartir este día… y, sobre todo, gracias a Josep por hacer posible que llegáramos casi hasta el final.
El entorno
La Meije es la gran montaña de los Écrins, que domina La Grave por el norte y La Bérarde por el sur. Su cumbre principal, el Grand Pic (3.983 m), fue una de las últimas grandes cimas alpinas en conquistarse (1877). La cara sur es una muralla de unos 800 m de roca con un rosario de vías clásicas, y a media altura conserva el glaciar Carré, un nevero colgado a unos 3.700 m que sorprende en plena cara sur. En su base, sobre la arista del Promontoire, está el refugio del mismo nombre (3.092 m).
La Meije es la gran montaña de los Écrins, que domina La Grave por el norte y La Bérarde por el sur. Su cumbre principal, el Grand Pic (3.983 m), fue una de las últimas grandes cimas alpinas en conquistarse (1877). La cara sur es una muralla de unos 800 m de roca con un rosario de vías clásicas, y a media altura conserva el glaciar Carré, un nevero colgado a unos 3.700 m que sorprende en plena cara sur. En su base, sobre la arista del Promontoire, está el refugio del mismo nombre (3.092 m).
La vía
La Allain-Leininger, o Directa Sur, es una de las vías más asequibles de la cara sur: V+ obligado, con algún paso de 6a según la línea que se siga. Lo que la hace seria es el conjunto: unos 800 m de escalada a más de 3.200 m, poco equipamiento (algunos pitones), roca que hay que vigilar en algunos tramos y un descenso largo por la vía normal. Tras unos largos iniciales con agua del glaciar Carré y unas terrazas fáciles, empiezan las dificultades: una sucesión de diedros muy verticales de V/V+, una travesía ascendente de V+ y más diedros hasta la vira del glaciar Carré, hacia los 600 m de vía. De ahí se continúa por la pirámide final hasta la cima.
Ojo: la orientación de la vía no es evidente, sobre todo en la parte media y alta; es fácil salirse a terreno más difícil (nosotros encontramos espits fuera de la línea). La vira del glaciar Carré permite escapar hacia la vía normal.
Primera ascensión
Pierre Allain, uno de los grandes escaladores franceses de entreguerras y pionero del material moderno (pies de gato, mosquetones de aluminio, descensores), abrió la vía con Raymond Leininger en 1935, después de un primer intento el año anterior con Jean Leininger. Hoy es un gran clásico de la alta montaña y una de las vías de referencia en la formación de los guías franceses.
Aproximación
Desde La Bérarde (1.711 m) se remonta el vallon des Étançons hasta el refugio del Promontoire (3.092 m), unas 4 h 30. Nosotros vivaqueamos a los pies de la arista del Promontoire, cerca del refugio. Desde allí, 1 h hasta el pie de vía cruzando el glaciar, con una rimaya en general sencilla.
Descenso
Por la vía normal de la Meije (AD) hasta el refugio del Promontoire: rápeles, terrazas y destrepes por terreno delicado y expuesto. Cuenta con varias horas. Si se desciende hacia La Grave haciendo la travesía integral, hay que tener en cuenta el regreso por carretera hasta La Bérarde.
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose


