sábado, 15 de febrero de 2014

Ascensión al Teide por Pico Viejo

Actividad: Ascensión al Teide  por Pico Viejo
Zona: Canarias
Altura: 3.712 m
Desnivel: 1.700 m
Dificultad: F
Material utilizado: equipo de vivac
Fecha: 09.02.2014


El Teide es el pico más alto del estado español, que con sus más de 3.700 m se eleva imponente sobre el nivel del mar. Se trata además del décimo volcán insular más alto del planeta, y la tercera montaña más alta contando desde la base del lecho oceánico, con 7.500 m, solo superada por los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, ambos en Hawai.
Con estas credenciales quien no quiere subir esta cima. Desafortunadamente, el teleférico que remonta desde Las Cañadas hasta los 3.550 m resta mucha aventura en la ascensión, convirtiendo la actividad, si se opta por el mínimo esfuerzo, en una remontada  de apenas 20 minutos y 170 m de desnivel.
Pero como buenos montañeros, buscamos una opción más alpina y aventurera. La ruta que contemplamos es una circular de dos días, atacando por la vertiente Oeste, la del Pico Viejo, un imponente volcán, con un cráter de más de 800 m de diámetro, y descendiendo por la ruta normal, que pasa por el refugio de Altavista. Son varias las ventajas de esta opción. La primera, evitar la masificación de la ruta normal. La segunda, dado que no hay refugio por esta vertiente, disfrutar de un espléndido vivac a más de 3.000 m cerca del cráter de Pico Viejo, con un cielo estrellado e impoluto, y con un mar de nubes que se pierde en la lejanía del océano. Además, la ruta es más dura, pues el camino no está tan frecuentado, y transcurre en ocasiones por coladas de lavas recientes (1.798) e incómodas de transitar.

El sábado 8 Alba y yo aproximamos en coche desde Santa Cruz por la carretera C824, que da acceso por el este. La diversidad de paisajes es abrumadora, y conforme ganamos altura, la flora cambia, pasando del monte bajo al bosque de pino canario, y más tarde,  a la flora de alta montaña.



Después de algunas paradas para hacer fotos y un breve café en el Portillo, llegamos al Parador, y pasado éste, aparcamos en el Mirador del Llano de Ucanca, a 2.020 m.



A las 14:00 arrancamos, cargados con el material de vivac: saco, aislante, funda de vivac, cena, desayuno y tres litros de agua cada uno, pues no encontraremos en casi toda la ruta.
Empezamos a caminar por arena volcánica, de color amarillo, compuesta de piedra pómez, fruto de los instantes iniciales de las erupciones. A nuestra derecha observamos las imponentes formas de los Roques de García, plaga de vías de escalada. Pienso que algún día volveré a probar alguna de estas líneas, pero hoy mejor será solo caminar, pues mi tobillo aún está resentido del esguince que hace un par de semanas me hice esquiando.  Cómo será agarrarse a estos grandes agujeros volcánicos ?.


 

Pasados los Roques Blancos ya no vemos a nadie. A partir de ahora estamos solos en esta falda de la montaña. El camino al principio y hasta la mitad del recorrido está marcado, y no es difícil seguirlo. 
El terreno volcánico hace más amena esta interminable cuesta, casi yerma de flora. Sólo la ginesta y alguna margarita del Teide hacen presencia.

 

Remontamos los Regatones Negros, unas coladas negras de lava de hace un par de siglos, y que dificultan algo la progresión, mientras observamos las rocas de acreción que permanecen cerca. Al cabo de casi 5 horas de ascensión calmada, comienza a anochecer, y encuentro un vivac preparado a la izquierda del camino, a unos 3.050 m de altitud, escondido detrás de unas rocas. 


Pasamos en un instante del calor diurno a un frío intenso, y pronto me meto en el saco a preparar la cena, unos liofilizados que me sobraban del verano. Alba se va a hacer unas fotos al increíble mar de nubes que divisamos desde nuestra atalaya y que flotan sobre el mar como un universo de algodón.



Después de cenar, ya a las 21:00 nos ponemos a dormir, pero es difícil, pues la vista del cielo es grandiosa desde nuestro hotel mil estrellas. Venus se va poniendo en el horizonte. Encima de nuestros ojos diviso la constelación de Orion, donde su nebulosa se aprecia débilmente. Aprecio con claridad el color anaranjado de Betelgeuse, y abajo a la izquierda la agresiva brillantez blanca del sistema trinario de Sirio. Veo otro planeta pero no consigo saber si es Saturno o Júpiter. Y así, mirando las estrellas consigo dormirme.


A las 7:30 nos despertamos y el frío sigue siendo intenso, pero la espalda lleva ya más de 10 horas acostada en el frío suelo volcánico y nos pide a gritos levantarnos. Desayunamos otra vez liofilizados y dejamos algo de agua para la subida final. 

 

 Ascendemos primero al Pico Viejo, a cuya cima llegamos en 10 minutos. El cráter es enorme, de unos 800 m de diámetro y unos 200 metros mas abajo se observan rocas teñidas de azufre, testigos de la rabia colosal del volcán. 

 
Volvemos al camino y emprendemos la marcha al Teide. Pronto llegamos otra vez a coladas de lava negra, con algo de hielo y nieve muy dura. Además la ruta se hace indefinida. Me han dicho que es peligroso salirse del camino, pues hay grietas volcánicas que se han tragado a mucha gente. Haré caso. 


Al cabo de unas dos horas llegamos al teleférico, repleto de turistas, a 3.555 m. Este lugar contrasta con el entorno salvaje que hemos recorrido hasta ahora. Cientos de personas de todas las nacionalidades acribillan a fotos el paisaje, mientras que unos pocos de ellos, los cuales han conseguido el permiso de ascensión, hacen cola en una taquilla para coger su turno en la subida final.


Intentamos pasar, pero sin éxito, pues sin permiso no hay cima, y éste tarda unos cuatro días de trámites burocráticos. Decidimos emprender la bajada por la ruta normal, pero vemos nuestra oportunidad cuando al cabo de un rato pasamos cerca de la otra ruta de ascensión, la de la Rambleta, que parece helada al principio, pero cuyo dibujo se aprecia perfectamente en el cono final. Nos arriesgamos y empezamos a subir. Un tramo está expuesto a la mirada del guarda y nos agachamos par que no nos vea. Al cabo de 20 minutos hacemos cima. El cráter apenas tiene unos 70 m de ancho. Unas fumarolas y el intenso olor a azufre advierten del peligro de este gigante dormido. 

 
 

Bajamos rápido y una vez pasado el mirador de la Fortaleza, nos dirigimos al refugio de Altavista. El terreno está helado y no llevamos crampones, por lo que bajamos con cuidado, pero un resbalón me hace ver las estrellas. El ligamento dañado del esguince se ha vuelto a fastidiar, y tengo que hacer el descenso a ritmo de abuela. A 3.250 m llegamos al refugio, que está ahora sin guarda. El agua hay que comprarla, a 3 € la botella de medio litro. 






Proseguimos el descenso. Divisamos los huevos del Teide, las famosas bolas de acreción, cerca de la Montaña Blanca. Se me ocurre que es un buen sitio para boulder. Seguimos por buen camino hasta las Vueltas de Carnero, que nos depositan en la carretera. Desde allí, en autostop, llegamos a nuestro coche.





Estos parajes nos han encantado, y estoy seguro que volveremos.
Un abrazo a tod@s,
    Jose




martes, 14 de enero de 2014

Griviola Bella al Montgrós

Vía: Griviola Bella al Montgrós
Zona: Montserrat - Cara sur
Longitud: 250 m
Orientación: Sur
Grado:  MD+ (6a)
Equipamiento: semiequipada con parabolts
Material: 15 cintas express, juego de aliens completo, Camalots 0,5 y 0,75 # 
Aproximación: 1 hora y media desde Santa Cecilia
Fecha: 11.01.2014

La cara E del Montgrós es una de aquella paredes que todo escalador asíduo a las agujas de Monterrat siempre quiere 
visitar. En muchas ascensiones había visto de lejos ese mar de piedra vertical de casi 300 m, bien desde Gorros, desde Sant Jeroni o desde alguna zona de la cara Sur. Sobre todo una línea vertical que resigue un canalón oscuro en pleno centro de la pared. Investigando un poco veo que coincide con una vía llamada Griviola Bella, abierta por Antonio García Picazo en 1.977. La tentación es grande y este año ya no puedo esperar más.




Después de buscar compañero/a para el intento, Quim acepta mi propuesta. La Griviola Bella es una magnífica vía de placa en una de la más bellas paredes del macizo. Está equipada lo justo para que tenga buen carácter y posee una roca de primera. Destaca el espléndido segundo largo, 50 metros mantenidos de 6a, al final muy obligados. Los últimos largos, aunque fáciles, están limpios de seguros y le dan la guinda de vía clásica a la antigua usanza.


Excelente reseña de Luis Alfonso
Quedamos pronto Quim y yo en Santa Cecilia y a las 8:15 salimos caminando hacia el Coll del Migdia. La mañana es fría y el ambiente no del todo despejado, pues alguna bruma se mantiene en las cimas de las agujas. 

Conforme subimos entramos en calor mientras la bruma aumenta. Una vez llegamos al collado iniciamos la bajada hacia el Montgrós, pasando a la derecha de la Talaia Gran. El sendero sigue siendo evidente, pero las paredes están ocultas por la vegetación. Es la primera vez que paso por aquí y el lugar me parece precioso.

Llegamos a la bauma característica que indica el acceso a la pared. Además, una pintada roja ayuda a identificar el desvío. En la subida al inicio de la pared unas cuerdas fijas ayudan en la progresión. 



Ya divisamos la pared, y la línea directa que vamos a escalar. Después de casi hora y media de aproximación llegamos a pie de vía. No me extraña que no veamos ninguna cordada. Dado que en la últimas escaladas con Quim me he quedado con los largos estrella, esta vez él se queda el segundo largo. Así que empiezo yo con el primero.




Se trata de un largo equipado solo con un bolt, que se inicia en un diedro difícil de proteger, hasta que se llega a una sabina. Luego hay que alcanzar el bolt y flanquear a izquierda, para llegar luego caminando hasta la R, de bolts. Antes pasamos por un R de otra vía. El cielo se ha tapado mientras espero a mi compañero.





El segundo largo lo abre Quim, que progresa con tranquilidad, siempre en libre, aunque en los primeros metros lo seguros permiten alguna trampa si vas justo de grado. Al final casi lo encadena, pero descansa a mitad del largo, antes de un aleje importante en uno de los pasos más difíciles del largo. Cuando me toca a mi, disfruto a medias, pues me he quedado helado en la R, y llego con los dedos insensibles a la reunión. El largo lo he visto exigente, sobre todo al final, donde hay que escalar de forma fina y técnica. Son unos 50 m, casi todos de 6a.


 


El tercer largo es de apenas 20 m, y se inicia en un paso muy duro. He leído que es 6a, pero yo creo que es mucho más. Lo acabo resolviendo con el pedal. Luego sigue en V+,  y se llega a una panza que resolví por la derecha.



El cuarto largo es precioso. Se sale en un V+ picantón pero bien protegido, y a continuación se prosigue más bien por la derecha del canalón, en V, y luego más fácil en IV, hasta la R a la derecha de la gran bauma. Salen unos 40 m.


 


El quinto largo lo inicio yo. Se sale descaradamente a derecha en travesía de unos 10 m hasta encontrar un canalón evidente, que se prosigue durante unos 20 m más en IV y luego III. Se protege bien con friends medianos y aliens. Aprovecho para meter mi flamante X4, del 0,75 #, ideal para agujeros monsterratinos, que entra a cañón. El largo está limpio de expansiones. Decido proseguir y acabo empalmando de una sola tirada los tres últimos largos, sumando unos 100 m en toda la tirada. En los dos largos finales, de III, tampoco hay seguros, solo las R's  de bolts, pero se puede meter algún alien.




 

Al final tardamos algo menos de 4 horas. Hemos disfrutado muchísimo, y nos hacemos una foto radiantes en la cima. Hemos vuelto a saborear Quim y yo un gran día de escalada, en una vía que aglutina lo mejor de este increíble paraíso de roca que es Montserrat.



 Un abrazo a tod@s,
      Jose